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El Laberint d’Horta, pendiente de la peste porcina para reabrir después de dos años de obras
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En marzo de 2025 se clausuraba el Laberint d’Horta. El espacio del jardín cerraba sus puertas para poder afrontar su esperada reforma integral, unas obras que debían prolongarse cerca de un año y con un presupuesto total de 1,32 millones de euros, financiados en un 75% por los fondos europeos Next Generation. En concreto, los trabajos incluían la plantación de hasta 2.211 nuevos cipreses de entre 150 y 175 centímetros de altura, así como la renovación del pavimento para hacerlo más permeable, la restauración de las esculturas y la instalación de un nuevo sistema de riego sostenible por goteo automatizado. La previsión era que durante este tiempo se mantuviera abierto el parque que rodea el jardín, y así fue hasta el pasado 13 de marzo, cuando esta zona verde fue precintada como parte de las medidas de contención decretadas por las autoridades debido a la peste porcina africana.

Las obras siguieron su curso y a principios de diciembre de 2025 se iniciaron las tareas de plantación de los cipreses para recuperar el trazado original del laberinto vegetal, que tiene un recorrido de un kilómetro y medio. Esta actuación debía durar hasta el primer trimestre de este 2026 y, a partir de entonces, comenzaba un período destinado a garantizar el correcto enraizamiento de los nuevos ejemplares. Fuentes próximas a la gestión del parque consultadas por TOT Barcelona confirman que el espacio aún está en este punto y que la previsión es que todavía se dejen unos cuantos meses más de margen para asegurar que los árboles se han adaptado bien al terreno. Así pues, si las restricciones por la peste porcina no lo impiden, el jardín protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) podría reabrir al público a principios de 2027, cuando se cumplirán casi dos años después de su cierre.

Imatge d'arxiu del laberint d'horta / Ajuntament de Barcelona
Imagen de archivo del jardín del Laberint d’Horta antes de su reforma integral / Ajuntament de Barcelona

Mirada a los orígenes del jardín en el siglo XVIII

A la espera de la recuperación de la normalidad en el Laberint d’Horta, la reforma integral impulsada por el Ayuntamiento -que está incluida en el Plan de Mantenimiento Integral (PMI) impulsado bajo el marco del Plan Endreça- ha servido para profundizar en el conocimiento de los orígenes del parque. Los trabajos dejaron al descubierto el verano de 2025 los cimientos del laberinto y de su sistema de riego original, diseñado en el siglo XVIII. Las tareas, dirigidas por el equipo de los arqueólogos Joan Llaberia y Òscar Varas (Abans Serveis Culturals), permitieron documentar los restos, que se protegieron antes de quedar nuevamente enterrados para poder garantizar la continuidad de las obras. Las indagaciones de los arqueólogos sirvieron para confirmar que el riego del laberinto se hacía por inundación, con la entrada de agua localizada en el ángulo este y un sistema de distribuidores y canalizaciones que comunicaban los parterres. El desnivel natural del terreno -de unos 2,37 metros- permitía que el agua avanzara hasta la salida en el sector sur.

Restes del sistema de reg original del Laberint d'Horta que han aflorat durant la restauració del parc / Ajuntament de Barcelona
Restos del sistema de riego original del Laberint d’Horta que afloraron el verano pasado durante la restauración de los jardines / Ajuntament de Barcelona

En total, se pudieron documentar 57 tramos de canalizaciones, muchas de las cuales aún mantienen su fisonomía original, a pesar de las reformas puntuales de principios del siglo XX. En la zona oeste también se identificó una mina que recogía el agua sobrante para conducirla hacia el antiguo lavadero, conocido como ‘El lavadero de los peces’. Con estos hallazgos, los investigadores pudieron ratificar las hipótesis que dibujaban los planos originales del ingeniero italiano Domenico Bagutti y aportaron nuevos datos sobre el uso del agua y la organización del espacio en el momento de su concepción en el siglo XVIII.

Restes del sistema de reg original del Laberint d'Horta que han aflorat durant la restauració del parc / Ajuntament de Barcelona
Restos del sistema de riego original del Laberint d’Horta que afloraron el verano pasado durante la restauración de los jardines / Ajuntament de Barcelona

Hay que recordar que el parque del Laberint d’Horta ocupa los terrenos de una finca del marqués de Llupià, de Poal y de Alfarràs, Joan Antoni Desvalls. Se trata de un conjunto de jardines de 54 hectáreas proyectados por el jardinero francés Devalet, el maestro de obras catalán Jaume Valls y el ingeniero italiano Bagutti. La familia Desvalls mantuvo la propiedad de la finca hasta los setenta, cuando pasó a manos municipales y se inauguró como parque público en 1971. En 1994 se realizó una restauración en profundidad y más recientemente se ha invertido en la restauración del Palau del Marquès d’Alfarràs, que se ha prolongado dos años bajo una inversión de 4,7 millones.

El Palau del Marquès d’Alfarràs en el parque del Laberint d’Horta fotografiado el pasado mes de julio / Jordi Play

A diferencia del jardín y el parque, el edificio que corona esta zona verde sí que está parcialmente abierto de jueves a domingo, dado que acoge una exposición en el marco de la Capital Mundial de la Arquitectura. Actualmente, el espacio está protegido como BCIL, pero el Departamento de Cultura de la Generalitat de la mano de la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural ya ha iniciado el proceso para que sea declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).

Detalle del reloj que corona el Palau del Marquès d’Alfarràs en el parque del Laberint d’Horta fotografiado el pasado mes de julio / Jordi Play

Quejas por un cierre que consideran innecesario

Más allá del laberinto propiamente dicho, el parque de alrededor lleva cinco meses clausurado como el resto de la sierra de Collserola por la peste porcina. La medida sorprendió en su momento tanto a los responsables de la gestión del espacio y de la guingueta ubicada en la entrada principal como a los usuarios que solían pasear o acercarse para utilizar los espacios de pícnic. Esta situación ha hecho reducir drásticamente el volumen de personas que se acercan hasta este punto de la falda de la montaña, lo que hace prácticamente imposible la supervivencia del quiosco. De hecho, la responsable del negocio ha hecho públicas sus quejas en varias ocasiones, criticando que haya espacios como el parque de atracciones del Tibidabo que mantengan su actividad mientras que un espacio como el parque del Laberint d’Horta, que dispone de un cierre perimetral completo, que permite evitar el paso de los jabalíes como el parque del Laberint d’Horta, está paralizado.

Fuentes próximas a la gestión del parque consultadas por TOT Barcelona coinciden con la concesionaria de la guingueta y señalan que no tiene sentido mantener bajo precinto este espacio. «Los animales pueden pasearse por la entrada o por el Velódromo de Horta, pero no pueden entrar al parque», indicaban las mismas voces en un artículo publicado en este medio a principios del pasado mes de julio.

Restricciones en el Parque de Collserola por peste porcina africana en una imagen de este verano / Jordi Play

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