Una parte de los orígenes del Laberint d’Horta ha aflorado durante los trabajos de restauración del parque. La actuación para poner al día esta zona verde ha sacado a la luz los cimientos del laberinto y de su sistema de riego original, diseñado en el siglo XVIII. Las tareas dirigidas por el equipo de los arqueólogos Joan Llaberia y Òscar Varas (ABANS Serveis Culturals) han permitido documentar los restos, que han sido protegidos antes de quedar nuevamente enterrados para poder garantizar la continuidad de las obras. La previsión es que la actuación culmine en marzo de 2026 con la plantación de 2.211 cipreses que recuperarán el kilómetro y medio de recorrido.
Esta situación ha reducido drásticamente el volumen de personas que se acercaban hasta este punto de la ladera de la montaña. La clientela ha disminuido hasta tal punto que la misma responsable de la guingueta levantó la voz a finales del pasado abril a través de un mensaje en La bústia de Catalunya Ràdio, denunciando que si la situación continuaba así no podría mantener el negocio, que es una concesión pública. «La gente no viene al bar porque lo tienen todo cerrado. No estoy trabajando nada y estoy pagando», señalaba, criticando que, por el contrario, haya espacios como el parque de atracciones del Tibidabo que mantienen su actividad. El consistorio ya respondía entonces que estudiaría medidas para minimizar los efectos del cierre temporal del recinto.

Según ha podido comprobar el TOT Barcelona, la guingueta continúa abierta este julio, pese a la marcada caída de la presencia de usuarios y transeúntes en la zona verde. Fuentes cercanas a la gestión del parque consultadas por este medio coinciden con la concesionaria del quiosco y apuntan al sinsentido que supone mantener bajo precinto un espacio que tiene un cierre perimetral completo que evita el paso de los jabalíes. «Los animales pueden pasearse por la entrada o por el Velódromo de Horta, pero no pueden entrar al parque», indican. Aunque las instalaciones están clausuradas, sí está abierta de jueves a domingo una parte del Palau del Marquès d’Alfarràs, donde se realiza una exposición en el marco de la Capital Mundial de la Arquitectura.
Unos jardines del 1791 de origen condal
Cabe recordar que el parque del Laberint d’Horta ocupa los terrenos de una finca del marqués de Llupià, de Poal y de Alfarràs, Joan Antoni Desvalls. Se trata de un conjunto de jardines de 54 hectáreas proyectados por el jardinero francés Devalet, el maestro de obras catalán Jaume Valls y el ingeniero italiano Domenico Bagutti. La familia Desvalls mantuvo la propiedad de la finca hasta los setenta, cuando pasó a manos municipales y se inauguró como parque público en 1971. En 1994 se realizó una restauración en profundidad y más recientemente se ha invertido en la restauración del Palau del Marquès d’Alfarràs, que se ha prolongado dos años bajo una inversión de 4,7 millones.
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El brote de peste porcina mantiene cerrado el parque del Laberint d’Horta
Los habituales del parque del Laberint d’Horta tienen grabado en la memoria el pasado 13 de marzo. Ese día fue el primero en que el recinto tuvo que cerrar las puertas como parte de las medidas de contención de la peste porcina africana. La medida sorprendió tanto a los responsables de la gestión del espacio y de la guingueta ubicada en la entrada principal como a los usuarios que solían pasear o acercarse para utilizar los espacios de picnic. Cuatro meses después de esa fecha, las instalaciones continúan clausuradas como el resto de la sierra de Collserola y así seguirán al menos durante todo el verano.
Esta situación ha reducido drásticamente el volumen de personas que se acercaban hasta este punto de la ladera de la montaña. La clientela ha disminuido hasta tal punto que la misma responsable de la guingueta levantó la voz a finales del pasado abril a través de un mensaje en La bústia de Catalunya Ràdio, denunciando que si la situación continuaba así no podría mantener el negocio, que es una concesión pública. «La gente no viene al bar porque lo tienen todo cerrado. No estoy trabajando nada y estoy pagando», señalaba, criticando que, por el contrario, haya espacios como el parque de atracciones del Tibidabo que mantienen su actividad. El consistorio ya respondía entonces que estudiaría medidas para minimizar los efectos del cierre temporal del recinto.

Según ha podido comprobar el TOT Barcelona, la guingueta continúa abierta este julio, pese a la marcada caída de la presencia de usuarios y transeúntes en la zona verde. Fuentes cercanas a la gestión del parque consultadas por este medio coinciden con la concesionaria del quiosco y apuntan al sinsentido que supone mantener bajo precinto un espacio que tiene un cierre perimetral completo que evita el paso de los jabalíes. «Los animales pueden pasearse por la entrada o por el Velódromo de Horta, pero no pueden entrar al parque», indican. Aunque las instalaciones están clausuradas, sí está abierta de jueves a domingo una parte del Palau del Marquès d’Alfarràs, donde se realiza una exposición en el marco de la Capital Mundial de la Arquitectura.
Unos jardines del 1791 de origen condal
Cabe recordar que el parque del Laberint d’Horta ocupa los terrenos de una finca del marqués de Llupià, de Poal y de Alfarràs, Joan Antoni Desvalls. Se trata de un conjunto de jardines de 54 hectáreas proyectados por el jardinero francés Devalet, el maestro de obras catalán Jaume Valls y el ingeniero italiano Domenico Bagutti. La familia Desvalls mantuvo la propiedad de la finca hasta los setenta, cuando pasó a manos municipales y se inauguró como parque público en 1971. En 1994 se realizó una restauración en profundidad y más recientemente se ha invertido en la restauración del Palau del Marquès d’Alfarràs, que se ha prolongado dos años bajo una inversión de 4,7 millones.

Las indagaciones de los arqueólogos han permitido confirmar que el riego del laberinto se realizaba por inundación, con la entrada de agua localizada en el ángulo este y un sistema de distribuidores y canalizaciones que comunicaban los parterres. El desnivel natural del terreno (2,37 metros) permitía que el agua avanzara hasta la salida en el sector sur. En total, se han documentado 57 tramos de canalizaciones, muchas de las cuales mantienen aún su fisonomía original, a pesar de las reformas puntuales de principios del siglo XX. En la zona oeste también se ha identificado una mina que recogía el agua sobrante para conducirla hacia el antiguo lavadero, conocido como ‘El lavadero de los peces’.

Con estos hallazgos, se ratifican las hipótesis que dibujaban los planos originales del ingeniero italiano Domenico Bagutti, y se aportan nuevos datos sobre el uso del agua y la organización del espacio en el momento de su concepción.

Unos jardines de 1791 que podrían convertirse en un BCIN
Hay que recordar que el parque del Laberint d’Horta es un conjunto de jardines de 54 hectáreas creados a partir de 1791 por encargo del marqués de Llupià, de Poal y de Alfarràs, Joan Antoni Desvalls. El proyecto contó con la participación del jardinero francés Devalet, el maestro de obras catalán Jaume Valls y el ingeniero italiano Domenico Bagutti. La familia Desvalls mantuvo la propiedad hasta los años setenta del siglo XX, cuando el Ayuntamiento de Barcelona asumió la gestión. El parque se abrió al público en 1971, y en 1994 se restauró en profundidad para convertirse en un jardín museo. Actualmente, está catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y está en proceso de ser declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).




