El nuevo plan de usos de Ciutat Vella, la herramienta que debe servir para regular las actividades de pública concurrencia del distrito, ha recibido la luz verde definitiva este viernes en el pleno de mayo. Pero lo ha hecho en medio de los reproches de Barcelona en Comú y ERC, contrarios a la nueva regulación. El concejal de Ciutat Vella, Albert Batlle, los ha acusado de mentir y les ha pedido que no «enreden». Para la presidenta del grupo municipal de ERC, Elisenda Alamany, el plan de usos «es un churro». El debate ha tenido lugar sin la presencia del alcalde, Jaume Collboni.
Como ya explicó el TOT Barcelona, el PSC ha tenido suficiente con el apoyo de Junts per Barcelona para aprobar el nuevo plan, ya que ambos partidos tienen la mayoría en el pleno. Barcelona en Comú, ERC y Vox se han opuesto, y el PP se ha abstenido. La regulación aprobada, que entrará en vigor cuando se publique en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona (BOPB), sustituye a la que se implementó en 2018. Si el plan de hace ocho años ponía el foco en las restricciones del ocio nocturno, el de ahora amplía el espectro de regulaciones y se pasa de 55 a 180, en cuanto al número de actividades bajo el control municipal.

«Quieren aislar Ciutat Vella»
Como ha sucedido en el pleno extraordinario sobre las huelgas de diferentes servicios municipales, el debate del nuevo plan de usos de Ciutat Vella ha sido tenso, con Batlle de nuevo como protagonista. El teniente de alcaldía Batlle ha acusado a BComú y ERC de mentir y enredar. «Quieren volver a poner las murallas, quieren aislar Ciutat Vella. Es un buen plan, mucho mejor que el que aprobaron en 2018″. Según Batlle, el nuevo plan aporta más seguridad jurídica. «Regularizar no es ilegalizar», ha valorado.
Según el Ayuntamiento, por primera vez se prohíben nuevos growshops y clubes cannábicos, amparados hasta ahora bajo el epígrafe de asociaciones privadas. También se veta la venta de souvenirs como producto complementario a la licencia principal, “dado que la venta de souvenirs ya está prohibida en todo el distrito”. Por otro lado, se refuerzan las restricciones para condicionar la apertura de nuevos salones de manicura y pedicura, tiendas de carcasas de móviles, y las tiendas de productos cannábicos, unos locales sobre los cuales había una suspensión de licencias desde el verano de 2024. Se levantará cuando el nuevo plan de usos esté vigente.
Se potencian las actividades culturales
El plan municipal regula también la apertura de nuevas discotecas, bares musicales, salas de baile o espectáculos. Y potencia las actividades culturales, como galerías de arte, museos, bibliotecas y archivos, cine, librerías o salas de conferencias y los espacios vinculados a las artes escénicas. En este sentido, la Rambla se convertirá en un eje cultural muy importante. A los equipamientos actuales, se sumarán en un futuro el Teatre Principal, el Club Capitol y el Centro de Arte Digital de Cataluña, en la Antiga Foneria dels Canons.
Junts ha defendido que el plan es necesario para tener más actividad cultural, proteger establecimientos tradicionales como bares y bodegas y evitar que el levantamiento de la suspensión de licencias de ciertos negocios pueda hacer aumentar las tiendas que “colonizan” calles enteras y expulsan el comercio de proximidad. Según el concejal Damià Calvet, el plan “no abre las puertas al apocalipsis”. “Es una herramienta que debe mejorar la vida del vecindario de los barrios de Ciutat Vella”.

Ciutat Vella, un «trofeo» para el currículum de Batlle
El concejal de Barcelona en Comú, Jordi Rabassa, ha dicho que el nuevo plan de usos «aboca» al distrito a una dependencia mayor del turismo y la expulsión de vecinos y supone una ruptura de las relaciones comunitarias. Para Rabassa, el vecindario estará más desprotegido. Batlle «es un concejal que no escucha» y a quien interesa mostrar Ciutat Vella «como un trofeo para su currículum».
Alamany, que ha afirmado que el plan «es un churro», ha reconocido que ordena las actividades, pero no va al meollo del asunto. «¿No cuestiona el modelo que está cargándose la ciudad?». «¿Necesitamos más consignas de maletas o más intensificación del turismo?», ha preguntado la alcaldable republicana.
Otro partido que ha votado en contra ha sido Vox. El concejal Liberto Senderos ha subrayado que el problema de Ciutat Vella «no es una falta de planes». En treinta años, se han hecho seis y diferentes modificaciones, y el resultado ha sido más degradación, menos seguridad y más suciedad. «El Raval necesita un plan de recuperación integral», ha concluido.
El PP pide más inspecciones y multas
Desde las filas del PP, la concejala Sonia Devesa ha justificado la abstención de su grupo porque el gobierno ha aceptado algunas peticiones de los populares, como la prohibición de nuevas licencias para vender productos cannábicos. Además, ha negado que el plan sea «ninguna barra libre» y se ha desmarcado del «relato catastrofista» de la izquierda. No obstante, ha admitido que sigue siendo «insuficiente» en algunos aspectos, como la venta de alcohol durante la noche. Devesa ha pedido también más inspecciones, control y multas a quienes cometan infracciones.


