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Pablo Ojeda, nutricionista: «Después de los 40, este alimento es un fondo de nevera espectacular»

Septiembre siempre llega como un jarro de agua fría, ¿verdad? Dejamos atrás la despreocupación del verano y nos topamos de lleno con la realidad: vuelta al trabajo, las clases de los niños, el frío que se acerca. Es el momento perfecto para reiniciar hábitos, sí, pero también cuando sentimos que la energía se nos agota antes de llegar al anochecer, dejándonos sin fuerza para afrontar la recta final del día.

¿Y si te dijera que hay un alimento clave, una especie de comodín nutricional, que puede ser la solución a este agotamiento y al mismo tiempo un aliado imprescindible para nuestra salud, especialmente cuando cruzamos la barrera de los 40 años? Un secreto compartido por uno de los nutricionistas más reconocidos del país.

Hablamos de Pablo Ojeda, un nombre que seguro ya te suena si te interesa la nutrición real, la que funciona. Él tiene clara su apuesta para este mes de septiembre: un alimento que califica de «fondo de nevera espectacular» y que, (atención, que nos concierne a todos), es barato, nutritivo y nos salva cualquier comida improvisada. Su revelación no deja lugar a dudas: el humilde pero poderoso huevo.

El alimento secreto que cambia tus tardes (y tu salud)

Sí, lo has leído bien: el huevo. Puede parecer simple, quizás incluso demasiado cotidiano para una recomendación tan viral, pero Ojeda tiene argumentos de peso. Esta joya proteica no solo es económica y fácil de cocinar, sino que se convierte en un recurso inestimable para esos días caóticos donde el tiempo para pensar en un plato saludable es cero. (Y sí, sabemos de qué hablamos con los niños y las mil cosas por hacer).

Piénsalo un momento: muchas veces recurrimos a opciones rápidas como una ensalada o un gazpacho para cenar, especialmente con el calor. Son frescas, sí, pero Ojeda nos advierte de un error común: a estos platos les suele faltar un componente proteico y calórico fundamental. Sin él, nuestro cuerpo no conserva la masa muscular como debería y, lo que es peor, nos quedamos con hambre al cabo de pocas horas. Aquí es donde el huevo emerge como una solución definitiva, aportando la saciedad y la proteína de calidad que necesitamos para aguantar hasta el día siguiente sin asaltar la nevera.

En nuestra nevera debería haber siempre huevos cocidos. Es mi truco personal para no caer en comidas poco saludables cuando el hambre ataca y el tiempo apremia.

Sus bondades van mucho más allá de ser solo una fuente de proteína. El huevo es un auténtico cóctel de nutrientes imprescindibles: colina, vitamina B12, selenio, riboflavina, luteína y zeaxantina. Estos componentes son vitales para un funcionamiento óptimo de nuestro organismo. La colina, por ejemplo, es fundamental para la función cerebral y la salud del sistema nervioso, y la B12 es clave para la energía. (¿Quién no necesita un extra de energía después de los 40?).

Más allá de la proteína: el poder oculto de la yema

Tradicionalmente, hemos creído que la clara era la parte más valiosa del huevo, por su alto contenido en proteína. Pero Ojeda nos revela otro secreto: la mayoría de los micronutrientes, los que realmente hacen funcionar mejor nuestro sistema nervioso, se encuentran en la yema. Esto significa que descartar la yema es perderse una parte vital de los beneficios que este alimento puede ofrecernos.

Además, el huevo contiene los nueve aminoácidos esenciales, lo que lo convierte en una proteína completa de alto valor biológico. Pero cuidado: Ojeda subraya que un solo huevo no es una ración completa para una comida principal. Para conseguir los 19 gramos de proteína necesarios para una comida equilibrada, necesitamos unos tres. Es importante combinarlos con otros alimentos, como vegetales e hidratos de carbono complejos, para tener un plato realmente completo y nutritivo.

Esta combinación inteligente es lo que nos permite maximizar el ahorro no solo de dinero, sino también de tiempo y, sobre todo, de salud. Un plato con huevos, verduras y una pequeña porción de grano integral puede ser tu solución exprés para un almuerzo o cena que cumpla con todos los requisitos nutricionales.

La solución definitiva para tu nevera (y tu tiempo)

La versatilidad del huevo es otro de sus grandes puntos fuertes. Se puede preparar de mil maneras: pasado por agua, duro, frito, en tortilla… Pero aquí viene el truco de oro de Pablo Ojeda que nos ahorrará horas a la semana: podemos cocer varios huevos un solo día y guardarlos en la nevera. Aguantan en perfecto estado hasta una semana. Esto es tener un fondo de armario (o mejor dicho, de nevera) que nos garantiza una opción saludable siempre a punto, sin excusa.

Piénsalo en el impacto que esto tiene en nuestro día a día. Especialmente en esta etapa de la vida donde nuestro metabolismo puede empezar a ralentizarse y la conservación de la masa muscular se vuelve aún más crítica. Tener huevos cocidos a mano significa poder improvisar un desayuno rápido y nutritivo, añadir proteína a una ensalada en el último momento, o preparar una cena ligera pero saciante sin tener que pensar demasiado. Esto es salud y ahorro de tiempo en un mismo gesto. (Un error sería ignorar este consejo).

En resumen (pero sin decir «en resumen», ya sabes), esta recomendación del nutricionista Pablo Ojeda no es solo un consejo dietético; es una estrategia de ingeniería de la atención aplicada a nuestra alimentación. Nos invita a revalorar un alimento sencillo que tiene un impacto enorme en nuestra energía, nuestra salud y, sí, también en nuestro presupuesto. La próxima vez que vayas a comprar, recuerda añadir una docena de huevos a tu cesta. Tu cuerpo y tu agenda te lo agradecerán.

¿Realmente podemos permitirnos el lujo de no tener este aliado oculto en nuestra nevera?

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