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Ismael Galancho, nutricionista de Messi, desmonta un mito: «La dieta mediterránea ‘vendida’ no es lo que dice la ciencia»

Hoy en día, nuestras pantallas están llenas de gurús que se proclaman expertos en todo, especialmente en nutrición. Esta ola de información, que a menudo carece de rigor científico, nos ha dejado a muchas con más dudas que certezas sobre qué es realmente bueno para nuestra salud. El problema es que, como dice uno de los nutricionistas más respetados, todos creemos saberlo todo de fútbol, de política y, claro, de alimentación. Pero esta avalancha de supuestos conocimientos no solo nos confunde, sino que también puede afectar nuestro bolsillo y nuestra salud.

¿Imaginas que el nutricionista de la estrella mundial Lionel Messi, alguien que trabaja con el rendimiento deportivo de élite, desmonta todo lo que creías saber sobre un nutriente esencial? Pues, eso es exactamente lo que ha pasado con una tendencia que nos ha invadido silenciosamente, incluso en la industria alimentaria, y que ahora es el momento de desmontar.

Ismael Galancho, un profesional con una formación sólida –dietista, diplomado en Educación Física y con tres másteres en su especialidad–, ha dedicado tiempo a deshacer la obsesión colectiva por las proteínas. Su trabajo con figuras como Messi, donde logró reducir la proteína animal para sustituirla por fuentes vegetales, es la prueba definitiva de que lo que nos venden no siempre es lo que nuestro cuerpo necesita. Y sí, ha puesto el foco en la mal llamada dieta mediterránea que nos han «vendido».

La verdad detrás de la obsesión proteica

El mercado se ha inundado de productos «altos en proteínas», y muchas caeremos en la trampa de creer que cuanto más, mejor. Pero Galancho es claro: consumir más proteína de la que necesitas no tiene mucho sentido. «Si tienes un cubo lleno de agua, por mucha más agua que añadas, no se llenará más.» Es un símil sencillo, pero devastador para nuestro mito. Un exceso de proteínas puede desplazar otros alimentos necesarios para un buen equilibrio nutricional. (Nosotros también alucinamos con esta verdad oculta.)

La recomendación general de la ciencia es consumir alrededor de un gramo de proteína por kilo de peso corporal al día. Excepciones como los deportistas de élite o las personas que buscan masa muscular necesitan un poco más, pero este incremento tampoco es excesivo. El problema, según el experto, es que mucha gente solo considera proteínas la carne, el pescado y los huevos. Y aquí es donde nos equivocamos.

Nuestro cuerpo puede obtener perfectamente las proteínas necesarias de una dieta variada que incluya aves, pescado (blanco o azul), lácteos desnatados o fermentados, y una gran cantidad de proteínas vegetales. Hablamos de alimentos tan comunes como el arroz, las patatas, la avena, los cereales y, sobre todo, las legumbres. Una alimentación equilibrada y sin productos ultraprocesados ya nos da todo lo que necesitamos, sin necesidad de extras caros. Es un secreto que nuestras abuelas conocían bien, y que ahora debemos recuperar.

Desmontando la Dieta mediterránea ‘tuneada’

Aquí llega una de las grandes revelaciones de este experto: la dieta mediterránea que se nos ha «vendido» no coincide exactamente con la que la ciencia realmente avala. Ismael Galancho la define como la «dieta mediterránea tuneada», una versión comercial que ha perdido su esencia y no se ajusta a los principios saludables. Esto es un error de manual que estamos cometiendo colectivamente, impactando directamente en nuestra salud a largo plazo.

Mi alerta roja: si te dicen que la dieta mediterránea incluye vino cada día o te anima a comer carne roja sin medida, te están engañando deliberadamente. El modelo tradicional real es nuestro secreto definitivo para una vida sana.

El dietista que llevó a Messi al Mundial en las mejores condiciones, ajustando hasta el más pequeño detalle como los niveles de ferritina para optimizar su rendimiento, es claro: alrededor del 70% de los alimentos deberían ser de origen vegetal. Esto implica una reducción, o incluso eliminación, de la carne roja y, atención, no incluye el vino como parte esencial de la dieta. Su propuesta pasa por recuperar los principios básicos de nuestras abuelas, esa sabiduría ancestral que parece que hemos olvidado en la era digital. Ellas sí que sabían de nutrición.

El cambio de nuestros hábitos y la prevención

La verdad es que nuestros hábitos alimentarios han cambiado radicalmente. Salimos a la calle y vemos hamburguesas, pizzas y una infinidad de productos ultraprocesados por todas partes. La nutrición ya no es solo ir al médico porque te encuentras mal, sino para evitar estarlo, para prevenir y mejorar la calidad de vida. Muchas personas, como nosotros, buscan ahora mejorar su rendimiento deportivo, su composición corporal o, simplemente, aprender a comer mejor. Eso es inteligencia pura y una inversión vital.

Galancho, que también ha trabajado con deportistas de élite como Enzo Fernández, Luis Suárez y el jugador de pádel Momo González, subraya la importancia colosal de la alimentación para nuestra salud general. Los beneficios de las proteínas vegetales se han estudiado a fondo en los últimos años, confirmando que una dieta basada mayoritariamente en vegetales es el camino a seguir. Pero muchas recomendaciones nutricionales, pese a todo, siguen siendo las mismas que hace dos décadas. (Esto nos debería hacer reflexionar sobre lo poco que hemos cambiado nuestra mirada a pesar de la evidencia.)

El mercado está lleno de productos etiquetados como «altos en proteínas» que, en realidad, nos hacen pagar un sobreprecio innecesario por algo que ya podríamos obtener con alimentos básicos y mucho más económicos. Esta estrategia de marketing es un truco de manual que drena nuestro bolsillo y nos aleja de una alimentación más natural, saludable y sostenible. Es hora de despertar y ver que la verdadera nutrición es mucho más sencilla y accesible de lo que nos han hecho creer, y que el verdadero ahorro está en la calidad de lo que ponemos en el plato.

Entender la verdad detrás de estos mitos no es solo una cuestión de conocimiento, sino de poder para tomar decisiones que impacten directamente en nuestra calidad de vida y en nuestra salud a largo plazo. ¿No os parece que ya es hora de dejar de escuchar a los falsos profetas de la dieta y empezar a priorizar la ciencia y la sabiduría de toda la vida para vivir mejor?

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