Parecía que el derrumbe del Carmel, hace veintiún años, había sido un punto de inflexión en la ejecución de la obra pública en Catalunya y que los protocolos de seguridad que se revisaron harían muy difícil que se repitiera una situación como esa. Pero un julio negro en Barcelona ha vuelto a poner en cuestión cómo se realizan estos trabajos. El 7 de julio, un derrumbe en la construcción del túnel de la L9 provocó un socavón que obligó a desalojar ocho edificios en Sant Gervasi. Este miércoles, un nuevo hundimiento, en este caso en el soterramiento de las vías en Montcada i Reixac, afectó de lleno al barrio de Vallbona de Barcelona y obligó a cortar las líneas R2, R2 Nord y R11. A estos dos accidentes, se suma una explosión, tras una fuga de gas, durante las obras de mejora de la accesibilidad de la estación de metro de la plaza de Sants. La deflagración dejó ocho personas heridas, dos de ellas en estado grave.

Dos obras de la Generalitat y una de Adif
El socavón de la L9 y la fuga y explosión de gas de Sants se han producido en obras que son responsabilidad de la Generalitat, mientras que el derrumbe de un pozo en el soterramiento de las vías de Montcada i Reixac son trabajos de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), es decir del gobierno español. Aunque una no tiene que ver con la otra, la coincidencia en el tiempo de los accidentes ha generado miedo y desconfianza entre la ciudadanía, especialmente entre los afectados. Así, por ejemplo, lo expresaban vecinos de Vallbona este jueves. En declaraciones recogidas por la ACN, Dolores decía que estaba inquieta. Ella y otros residentes preguntaron a los responsables de la obra después del accidente si estaban seguros en casa. «Me dijeron que al piso no le pasa nada, pero tanto yo como el resto de vecinos nos hemos llevado un buen susto», valoró.
❗️La crisis de la obra pública en #Barcelona tiene nombres y apellidos, y responsables, el PSC y el PSOE.
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✋🏻 Exigimos responsabilidades a las administraciones competentes y las empresas al frente de las obras. pic.twitter.com/jTWq80dKci
En Sant Gervasi, días antes del derrumbe de las obras de la L9, unos inquilinos de la finca de la calle Rubinstein, 6, habían comunicado al propietario de su vivienda que habían detectado grietas en el interior del domicilio y en la fachada. Habían preguntado a los operarios y técnicos si la tuneladora estaba pasando por ese punto o ya había pasado, pero nunca les respondieron, explicó la vecina Mari Carme Roger al TOT Barcelona. «Creemos que ha faltado una parte técnica de control. Con tantos trabajos topográficos, ahora nos toca pedir al técnico que venga a verlo«, añadió.
Un incidente puede ser mala suerte, dos son preocupantes, tres indica que tenemos un problema serio con la seguridad de las obras de infraestructuras.
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¿Hay alguien al volante @territoricat @govern ? pic.twitter.com/CAXVkZENXL
Críticas de la oposición
Los tres accidentes han levantado las críticas de los grupos municipales de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona contra la Generalitat, Adif y el gobierno de Jaume Collboni. El presidente del grupo de Junts en el Ayuntamiento, Jordi Martí Galbis, ha asegurado que «la crisis de la obra pública en Barcelona tiene nombres y apellidos, y responsables, el PSC y el PSOE». «Exigimos responsabilidades a las administraciones competentes y las empresas que están al frente de las obras. Ante esta grave crisis política, debe haber dimisiones», ha dicho. El concejal de ERC Jordi Coronas también se ha mostrado contundente. «Un incidente puede ser mala suerte, dos son preocupantes, tres indica que tenemos un problema serio con la seguridad de las obras de infraestructuras. ¿Hay alguien al volante de Territori y del Govern?», ha preguntado Coronas. Y Barcelona en Comú, además de expresar el apoyo al vecindario, pide que se informe a las personas con «celeridad». También ha adelantado que apoyarán las iniciativas que se presenten en el plenario por el socavón de la L9.
🔥 Así fue el fuego en el barrio de Sants causado por una explosión tras una fuga de gas en las obras de accesibilidad en la estación del metro de la plaza de Sants pic.twitter.com/8GFUg4gysa
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Desde el PP, el presidente del grupo municipal, Daniel Sirera, denunció el miércoles por la noche que, tras el socavón de la L9, ahora se produce una fuga de gas en las obras del metro en la plaza de Sants había dejado varios operarios heridos. «Demasiados errores y muy poco control. Barcelona merece unas obras seguras y bien supervisadas». Y desde Vox, su presidente municipal, Gonzalo de Oro, ha ironizado con un «a ver qué pasa esta tarde» tras citar los accidentes de Rodalies de Montcada y Vallbona y la fuga de gas.
El gobierno municipal, a través del teniente de Seguridad, Albert Batlle, ve necesario volver a evaluar los protocolos existentes. «Cuando hay incidentes de este tipo, estamos obligados a revisar todos los procedimientos. Son obras que están realizando otras administraciones. Como Ayuntamiento, lo que tenemos que hacer es el acompañamiento a las personas y exigir todas las explicaciones y responsabilidades».
La Generalitat apunta a la compañía de gas
En el ámbito personal, el accidente de Sants ha sido el más grave, con ocho heridos. El jefe de la división de obras civiles de la Generalitat, Carles Vaccaro, ha subrayado que hay dos causas, una primera la rotura en una tubería que provocó la fuga de gas, y la segunda, la explosión, una «competencia exclusiva» de la compañía de gas. Una vez acabadas las llamas y obstruida la fuga, las afectaciones restantes no deberían tardar en solucionarse. Para recuperar la normalidad en las calles cortadas, es necesario retirar la perforadora que está enterrada un metro y que está en situación de inestabilidad. La fuga ha obligado a cerrar varios comercios, ha implicado restricciones de movilidad, también de líneas de bus, y cinco personas han pasado la noche fuera de casa atendidas por el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB). Una vecina, Gabi, portera del número 2-6 del paseo de Sant Antoni, ha comentado que oyó la explosión. «No salí, pero fue fuerte».

Las líneas R2, R2 Nord y R11, cortadas
Montcada i Reixac, en su límite con el barrio barcelonés de Vallbona, fue el lugar en el que miércoles por la tarde se derrumbó un pozo de las obras de la R2. Las líneas R2, R2 Nord y R11 continúan cortadas y aún no se sabe cuándo estarán operativas. El sábado, se actualizarán las previsiones por si pueden entrar de nuevo en funcionamiento la semana que viene. Inicialmente, el concejal de Nou Barris, Xavier Marcé, ha apuntado que la causa del agujero podría ser un movimiento de tierras, pero el secretario de estado de Transportes, José Antonio Santano, ha asegurado que aún era demasiado pronto para sacar conclusiones. “No se puede ni se debe dar ninguna hipótesis”. Durante los próximos días, se continuará llenando de hormigón el socavón y la grúa que quedó hundida quedará soterrada bajo el hormigón. Moverla, conllevaría unos “riesgos innecesarios”, ha destacado Santano. Que conste, ningún edificio ni vivienda ha resultado afectado. El Ayuntamiento y Adif han abierto un punto de información en el casal de barrio para atender dudas de la ciudadanía.

Cerca de tres semanas fuera de casa
En Sant Gervasi, cerca de tres semanas después del socavón de la L9, continúan desalojados seis de los ocho inmuebles evacuados. Los vecinos de los edificios de Sant Gervasi de Cassoles, 56 y 58, pudieron regresar a casa el lunes pasado y esta semana esperan saber algo el del número 54 de la misma calle. Aunque muchos residentes se han ido a casa de familiares y amigos, otros viven desde hace cerca de veinte días en hoteles. La consejera de Territori, Sílvia Paneque, apuntó como posible causa que se inyectó poco hormigón durante la perforación. Según la Generalitat, se tardará semanas en llenar el socavón. Este jueves, Collboni ha anunciado un paquete de ayudas directas, por valor de 100.000 euros, para compensar la parada de la actividad para los establecimientos cerrados. Estas, se sumarán a los créditos de la Generalitat.

