Parecía difícil que se pudiera evitar una segunda bola de partido y así ha sido finalmente. Los Mossos d’Esquadra han ejecutado esta mañana el desahucio de Olalla, una mujer de 40 años que llevaba nueve viviendo con sus tres hijos menores, uno de 10 años y dos de 8 años, en el número 60 de la calle de Buenos Aires, a escasos metros de la avenida Diagonal. El propietario de su domicilio y de todo el bloque es el entramado empresarial New Amsterdam Developers (NAD), un fondo inversor holandés con decenas de activos inmobiliarios en la ciudad que precisamente tiene ubicada en este inmueble su sede central. Este gigante inmobiliario es un viejo conocido del movimiento pro-vivienda por su modus operandi habitual: dejar vencer los contratos para expulsar a los inquilinos y así poder fragmentar los pisos en habitaciones y alquilarlas por separado a precios mucho más altos bajo la etiqueta de los colivings.
NAD quiere expulsar familias para hacer colivings ilegales @salvadorilla en lugar de pararlos ¡desalojan a las vecinas! pic.twitter.com/k81ymX5aZ8
— Sindicat de Llogateres i Llogaters (@SindicatLloguer) May 20, 2026
El caso de Olalla es particular porque el proceso de desahucio se inició después de que ella se separara de su exmarido y se quedara en el paro por el impago de unas mensualidades, de las cuales ha sido condonada a través de la Ley de la segunda oportunidad. Dado que la mujer tiene el certificado de vulnerabilidad social, emocional y económica agravada, NAD podría haber accedido a renovarle el contrato con un alquiler social, pero se ha negado en todo momento a sentarse a la mesa para negociar. Esto hizo que medio centenar de personas se concentraran hace justo una semana en las puertas del inmueble para evitar el desalojo de la mujer. La presión ciudadana y la falta de efectivos disponibles de los Mossos, que estaban desplegados siguiendo la huelga del sector educativo, consiguieron aplazar la fecha hasta este miércoles, 20 de mayo. Una semana que ha sido un pequeño balón de oxígeno, pero del todo insuficiente para poder encontrar una solución pactada o una alternativa de vivienda para la familia. Esta misma mañana, los agentes antidisturbios de la policía catalana lograron ejecutar el desalojo, a pesar de que decenas de personas se habían concentrado desde primera hora en las puertas de este edificio esquinero.
Una ambulancia del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) tuvo que llevarse a Olalla para tratarla, después de que sufriera un ataque de ansiedad mientras se ejecutaba su desahucio.
🔵|| DESAHUCIO EJECUTADO
— Sindicat Habitatge Socialista de Catalunya (@SindicatHabSC) May 20, 2026
El PSC de Salvador Illa y Jaume Collboni han enviado a la BRIMO para ejecutar el desahucio de una madre y sus tres hijos.
Esta es la única política de vivienda que el PSC puede ofrecer a la clase trabajadora: el desahucio. https://t.co/7m9JFIqjCW pic.twitter.com/5vPsaDBHuX
Reválida con el bloque Papallona
La movilización ciudadana no ha podido evitar esta vez el desahucio. Ahora bien, el movimiento pro-vivienda se conjura para lograr hacerlo el próximo 29 de mayo en el bloque Papallona. Esta es la fecha que tiene fijada para su desahucio Marga Aguilar, una de las caras visibles de la lucha de este edificio protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL), donde vive desde el 1992. Accedió con un contrato de cinco años y pagando 45.000 pesetas mensuales. “Pensé por error que mi contrato se había reconducido a uno indefinido. Nunca firmamos ninguna renovación con la antigua propiedad, pero tampoco dijeron nada más”, explicaba el pasado febrero en una conversación con TOT Barcelona. El Sindicat de Llogateres, la Confederación Sindical de Habitatge de Catalunya (COSHAC) y el Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya (SHSC) han vuelto a unir fuerzas una vez más para hacer un llamado a la movilización ciudadana para intentar detener el desalojo, como ya hicieron con el primer desahucio previsto en el bloque Sant Agustí.


