El barrio de la Mina ha vuelto a convertirse en un símbolo de resistencia ante la crisis de la vivienda. El Consorcio de la Mina ha ejecutado cuatro desalojos más en los Bloques de la Rambla tras los que ya se realizaron el pasado jueves. Las actuaciones policiales en el barrio de la Mina permitieron desalojar algunos de los pisos públicos ocupados en 2017 en los Bloques de la Rambla. Desalojos que no han terminado, ya que el Consorcio de la Mina espera nuevas ejecuciones el 25 y el 29 de junio, y el 3 y 13 de julio. Unas viviendas situadas en el número 58 de la rambla de la Mina y en las cuales todavía hay 14 pisos ocupados de los 16 existentes. De hecho, los dos pisos que no están ocupados son de propietarios que llegaron en 2010 desde el bloc Venus.
Desde el inicio del conflicto entre los habitantes de los bloques y el Consorcio de la Mina ha habido intercambio de declaraciones. Desde el consorcio defienden que es necesario recuperar las viviendas para poder reubicar a los vecinos del bloc Venus, edificio que debe ser demolido en 2028. Además, la administración ha asegurado que en la mayoría de los casos estas familias de los bloques no son familias vulnerables a las que ofrecer una alternativa de vivienda. «No son casos en seguimiento», aseguran.
Por otro lado, las asociaciones vecinales denuncian la «militarización» de la Mina para ejecutar los desalojos. En declaraciones hechas a la ACN Marta López, portavoz del Sindicato de la Vivienda ha lamentado que el consorcio responda con una «solución policial a un problema social» y en un barrio donde ya hay problemas estructurales de orden público. Los vecinos, por su parte, explican que es la «desesperación» la que los lleva a ocupar estos edificios, ya que no tienen un lugar donde ir y, de hecho, denuncian que es lo que ocurrirá si hay nuevos desalojos, ya que no tienen un techo donde resguardarse.

Los vecinos vuelven a ocupar los pisos desalojados la semana pasada
La actuación policial y los desalojos del Consorcio de la Mina, sin embargo, no han hecho que los vecinos abandonen el barrio. De hecho, de las viviendas desalojadas la semana pasada una de ellas fue reocupada el mismo jueves, mientras que la otra vivienda se ocupó el sábado a pesar de la fuerte presencia policial desplegada en este barrio. Samira es una de las vecinas que ha vuelto a ocupar el piso del que fue expulsada y, en declaraciones hechas a la ACN, explica que es la única alternativa real que tiene para poder tener un techo bajo el cual dormir. «Vamos con todo. Cada día que hagan esto, al día siguiente volveremos a abrir los pisos», concluye.
