Un gran andamio cubre la fachada histórica del Teatre Principal de la Rambla, el más antiguo de Barcelona. Las obras para recuperar el equipamiento comenzaron en febrero de 2026, con cinco años de retraso, pero ahora la actividad es máxima, con trabajos de demolición en todos los espacios del edificio, tal como ha podido comprobar el TOT Barcelona en una visita este miércoles por la mañana. El impulsor del proyecto, el hotelero José María Trenor, ha explicado que la inversión privada superará los 50 millones, el doble de lo previsto inicialmente. El costo se ha disparado tanto porque no se tenía claro el alcance de la transformación. Trenor espera recuperar la inversión en 10 o 15 años.
La apertura, si no hay retrasos, será en otoño de 2028. Hace más de dos décadas que el Principal está cerrado, con alguna excepción puntual. El teatro dispondrá de cuatro espacios diferenciados: la sala grande, con 850 butacas; el frontón Jai Alai, con capacidad para 1.500 personas; el Teatre Latino, para 250 espectadores, y la Cúpula Venus, con 14 metros de diámetro y 17 metros de altura y capacidad hasta 200 personas. Trenor, fundador y CEO de Atir Hospitality, ha llegado a un acuerdo con la familia Balañá por el derecho de superficie del edificio durante cincuenta años.

«La Rambla entrará dentro del teatro»
La reforma la ejecuta el despacho Batlle i Roig. El arquitecto Enric Batlle ha detallado que la fachada estará terminada coincidiendo con el final de las obras de la Rambla, el primer trimestre de 2027, y se recuperará tal como la concibió el arquitecto Francesc Daniel Molina en 1847, con un acceso que hará que «la Rambla entre dentro del teatro». Será un vestíbulo muy amplio, desde el cual se podrá ir al resto de espacios del edificio, todos conectados entre sí.

La idea es que el Principal acoja musicales, teatro, actividades inmersivas, presentaciones, eventos… También habrá un restaurante y una terraza con vistas de la Rambla. Los cuatro espacios podrán estar en funcionamiento a la vez o no. La sala grande será un teatro más convencional, mientras que el frontón Jai Alai tendrá un uso más polivalente. Con unos 1.500 metros cuadrados y dos graderías, en una de las paredes del frontón aún se puede leer Jalai Alai Palacio. El Teatre Latino será un espacio más íntimo, con musicales de pequeño formato, y la Cúpula Venus destaca por su gran lámpara, que ni el arquitecto ni Trenor han sabido concretar si es de 1847. En todo caso, se restaurará, así como las pinturas de la sala. En la Cúpula Venus actuaron Pepe Rubianes, Christa Leem, Loles León y Ángel Pavlovsky, entre otros. El TOT no incluye imágenes de la visita en este artículo porque no ha sido permitido hacerlas a ningún medio.

La remodelación recuperará los elementos protegidos -el teatro es un bien cultural de interés local-, pero el resultado final de la reforma conservará tradición y modernidad. Una de las intervenciones destacadas es que el frontón se abrirá hasta la fachada del teatro que da a la Rambla, ahora tapada. Las obras también han sacado a la luz algunas sorpresas, como un mural de 1980 de Pilarín Bayés, en una de las escaleras, que se ha protegido para preservarlo. Y en uno de los espacios cuelga la fotografía de un hombre con corbata que nadie ha sabido identificar. Además, la escultora Susana Solano ha incorporado escombros del Principal en una instalación artística que se puede ver en la avenida de la Catedral, y dos butacas del frontón se han restaurado y se podrán ver en la Galería Único, a partir del 8 de julio.

Cuatro siglos de historia
Entre 1596 y 1603, donde ahora está el Principal, se construyó un primer corral de comedias conocido como el Teatro de la Santa Cruz, vinculado al antiguo Hospital de la Santa Cruz, que destinaba los ingresos de las representaciones a financiar su actividad asistencial. El edificio ha sido reconstruido varias veces. A lo largo de su historia, el Principal ha sufrido cuatro incendios. En 1787, sufrió uno, y el inmueble tuvo que ser levantado de nuevo. El nombre de Teatre Principal se adaptó en el siglo XIX. Y en 1847, Francesc Daniel Molina -autor del diseño de la plaça Reial-, llevó a cabo la reforma del teatro. De esa época es la fachada del teatro y la Cúpula Venus. En 1918, el arquitecto Adolf Florensa hizo una reconstrucción del equipamiento e incorporó el frontón Jai Alai y el Teatre Latino. Antes de la Guerra Civil, y después de un incendio, el edificio se reconstruyó influenciado por el art-déco.
A lo largo de sus más de cuatro siglos de vida ha acogido óperas, teatro, conciertos, bailes y exhibiciones de frontón y pelota vasca, y ha sido escenario de actos de gran repercusión social, económica y política, como ser la sede del Ateneu Barcelonès, el acto del concurso de acreedores de las primeras líneas férreas del Estado o reuniones del POUM durante la Guerra Civil.

La Rambla, el gran eje cultural de Barcelona
La recuperación del Teatre Principal era la pieza que faltaba para convertir en un futuro la Rambla en el gran eje cultural de Barcelona, el objetivo del alcalde Jaume Collboni. A equipamientos tan importantes como el Gran Teatre del Liceu, el Teatre Poliorama, el Palau de la Virreina, el Centre d’Arts Santa Mònica, se sumarán la Antiga Foneria dels Canons, que abrirá en 2028 como Centro de Arte Digital de Cataluña, y el Club Capitol, que pasará a manos municipales y será un nuevo teatro con dos salas.

