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L’archivamiento de una denuncia impulsa la lucha del único gaitero callejero barcelonés

Segundo punto de partido para el único gaitero que toca en las plazas y avenidas de Barcelona. En Tàdgh -nombre artístico- se enfrenta el próximo lunes 18 de mayo a un nuevo intento de desalojo de la casita donde el músico callejero reside desde 2011 en la urbanización de Mas Alba de Sant Pere de Ribes (Garraf). El primer lanzamiento promovido por Jaume Masclans, presidente de PIMEC en el Baix Llobregat y actual propietario de la parcela, pudo detenerse gracias a la movilización de una veintena de personas, que se concentraron en las puertas del terreno para apoyar al inquilino. Ante esta situación, la comitiva judicial que se personó en el lugar acordó el aplazamiento del proceso hasta el próximo lunes.

Más allá de hacer un llamado a todos los que quieran acercarse a la parcela para evitar el desalojo, el músico callejero explica que la semana pasada recibió inesperadamente una dosis extra de motivación para continuar con la lucha proveniente de los juzgados. El hombre acudió el pasado 7 de mayo a los juzgados de Vilanova i la Geltrú para responder a una denuncia por amenazas y coacciones. La demanda había sido interpuesta por los operarios responsables de una de las promociones de lujo que se están haciendo en la urbanización de Mas Alba, que se encuentra a escasos metros de la casita. Durante los trabajos, los operarios se acercaron tanto al límite de la edificación donde reside Tàdgh que afectaron los cimientos. El gaitero tuvo un enfrentamiento con los constructores, terminando arrestado por los Mossos d’Esquadra por presuntamente haberlos amenazado con un palo, acusación que el afectado califica de completamente falsa.

Finalmente, la denuncia contra el músico ha sido archivada. Los denunciantes ni siquiera se personaron en la causa como acusación particular y solo aportaron como pruebas un vídeo en el que se ve al inquilino discutiendo con agentes de la policía catalana. Ante la falta de indicios, se decretó el sobreseimiento del caso. Aun así, el gaitero todavía tiene pendiente otro posible juicio después de que fuera arrestado tras encadenarse en protesta a las puertas de la sede de PIMEC en el Baix Llobregat, en Sant Feliu de Llobregat. Los Mossos lo detuvieron oficialmente por un presunto delito de resistencia y desobediencia grave a la autoridad. El músico resultó herido durante la detención y se acogió al habeas corpus, alegando que se trataba de una retención ilegal. Su caso está ahora en manos del despacho de abogados Irídia, que está estudiando qué medidas tomar al respecto.

En Tàdgh, músico y único gaitero callejero de Barcelona, ha presentado una denuncia contra el BBVA por gestión ilegal del terreno donde tiene su casa / Miguel Beuve (Cedida)
En Tàdgh, músico y único gaitero callejero de Barcelona, ha presentado una denuncia contra el BBVA por gestión ilegal del terreno donde tiene su casa / Miguel Beuve (Cedida)

Un caso de duplicidad de propiedad

El caso que ha desembocado en el proceso de desalojo se remonta quince años atrás, cuando el músico callejero encontró una casita de autoconstrucción abandonada de no más de 30 metros cuadrados en la urbanización de Mas Alba. Ante la necesidad y la imposibilidad de encontrar una alternativa, accedió y la reformó él mismo. Su periplo judicial comenzó en 2018, cuando ya llevaba siete años viviendo allí y recibió una carta informándole que el domicilio era objeto de un proceso de desalojo por ejecución hipotecaria. La parcela donde se levanta la casita acabó en manos del BBVA, que a su vez la entregó por aportación al fondo de inversión Divarian (creado junto con el gigante Cerberus, vinculado al sector del armamento).

Mientras la demanda de desalojo seguía su curso, se presentó una segunda compañía en el proceso alegando que era la legítima propietaria. Se trataba de Saticem, una entidad que forma parte del grupo inmobiliario del BBVA y que había obtenido un decreto de adjudicación judicial para reclamar la titularidad de la parcela hasta entonces del banco. Así pues, dos empresas de la misma matriz se presentaron ante la justicia como legítimas titulares de los terrenos. Saticem renunció finalmente a la propiedad y Divarian la acabó vendiendo a Masclans, quien ha continuado con el lanzamiento por sucesión procesal.

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