En la plaza de Sants, en la rambla Prim, en la plaza de la Universitat o en el Cinc d’Oros. El sonido profundo e inconfundible de la gaita de Tàdgh -nombre artístico- probablemente te haya hecho detenerte a escucharlo en alguno de estos puntos de la ciudad. Este músico callejero se reivindica como el único gaitero que toca en las plazas y avenidas de la capital catalana. Acude varias veces por semana desde Sant Pere de Ribes (Garraf), donde vive desde hace quince años en una casita de autoconstrucción abandonada que él mismo reformó en la urbanización de Mas Alba. La contribución solidaria de los transeúntes y viandantes son prácticamente los únicos ingresos que tiene. «Con lo que me dan puedo ir tirando», explica en una conversación con el TOT Barcelona.
Desde hace casi ocho años, este hombre está inmerso en una disputa legal en los tribunales con el fondo de inversión Divarian (creado junto con el gigante Cerberus), hasta hace un año propietario de la parcela donde se erige su domicilio. En este tiempo, ha agotado todas las vías administrativas y judiciales para no perder su casa. Lo ha hecho a través de la justicia gratuita, convencido de que se ha ganado el derecho a vivir en los terrenos y para evitar que el trozo de tierra sea objeto de una operación especulativa, dado que se encuentra en una zona muy codiciada al lado de Sitges. El próximo 28 de abril tiene fijada la fecha de desahucio después de que le negaran la opción de elevar su caso al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) a partir de un recurso de casación.
Una parcela, dos propietarios al 100%
El periplo judicial de este músico callejero se remonta a 2018. Entonces ya llevaba siete años residiendo en la casita, que no tiene más de 30 metros cuadrados. Había pertenecido originalmente a un hombre mayor que la utilizaba para ir los fines de semana y que hacía tiempo que había muerto. «Cuando la encontré no tenía ni ventanas, habían robado todos los cables… Pero se me habían acabado los ahorros y era mejor que nada», reconoce. Poco a poco, la fue reformando con sus manos hasta convertirla en un hogar. Hace ocho años, recibió una carta informándole que el domicilio era objeto de un proceso de desahucio por ejecución hipotecaria.
Cuando murió el propietario, los herederos vendieron el terreno a una pareja que en su momento pidió una hipoteca con la Caixa d’Estalvis de Manresa. No la pudieron pagar y la finca terminó primero en manos de Caixa Catalunya y luego del BBVA. «Tardaron casi diez años en ejecutar la hipoteca porque no encontraban la parcela«, asegura el músico. Con el proceso ya en marcha, nuestro protagonista pidió acceder a la justicia gratuita, dado que no podía pagarse un abogado, y en 2019 se celebró el juicio. La sorpresa fue cuando el representante del BBVA tomó la palabra en la sesión e informó a los presentes que el banco ya no era propietario de la superficie en disputa.

Quien figuraba entonces como titular del terreno era el fondo Divarian, a quien el BBVA había entregado por aportación la propiedad, como hizo hasta 2021 con buena parte de sus activos inmobiliarios. La demanda de desahucio siguió su curso, pero ya en los instantes iniciales del proceso se presentó una segunda compañía alegando que era la legítima propietaria. Se trataba de Saticem, una entidad que forma parte del grupo inmobiliario del BBVA y que había obtenido un decreto de adjudicación judicial para reclamar la titularidad de la parcela hasta entonces del banco. «Dos empresas de la misma matriz se presentaron a mi causa. Esto significa que, al menos en aquel momento, la finca constaba por duplicado, es decir, tenía dos propietarios al 100% cada uno«, señala el afectado.

Curso legal bloqueado y nueva causa
Aunque Saticem renunció finalmente al derecho que se le había otorgado por decreto, el músico no quiso dejar pasar esta duplicidad en la propiedad. Cuando un juzgado de Vilanova i la Geltrú se pronunció a favor del desahucio, al considerar -a pesar de los indicios- que no procedía investigar más sobre los problemas con la titularidad, la defensa del afectado presentó un recurso para llevar el caso a la Audiencia Provincial. El resultado fue el mismo. El tribunal validó la sentencia ya emitida al respecto. Llegados a este punto, solo quedaba la opción de presentar un recurso de casación para elevar la disputa al TSJC. Sin embargo, el letrado del gaitero no veía recorrido ni viabilidad jurídica, de modo que esta posibilidad quedó bloqueada. En la misma línea se pronunciaron en dos dictámenes diferentes tanto el Colegio de Abogados de Barcelona como la fiscalía de la alta cámara catalana. «Me retiraron el derecho a la justicia gratuita y yo no puedo pagarme un abogado… Sin uno de oficio, pierdo mi derecho a recurrir contra la sentencia«, lamenta. Se puso en contacto con la Audiencia Provincial para exponer su situación, pero no logró que revisaran la causa.
Vencido el plazo para presentar el recurso al TSJC, el caso volvió a manos del juzgado de Vilanova i la Geltrú, que a principios del pasado diciembre fijó el 28 de abril como fecha para el lanzamiento. Por el camino, ha habido un último cambio de propiedad. Divarian vendió hace casi un año el terreno por unos 100.000 euros a Jaume Masclans, presidente de PIMEC Baix Llobregat, quien ha continuado con el proceso de desahucio por sucesión procesal y como nuevo titular de la finca. La defensa del músico volvió a presentar un último escrito alegando que el cambio de manos no puede ser válido hasta que se resuelva este problema de duplicidad con la propiedad. «Tengo claro que no me iré. Hace casi ocho años que defiendo que esto que ha pasado con esta parcela no es algo habitual, es ilegal. Quiero destaparlo«, remarca.

Más allá de la disputa judicial, la cruzada del gaitero también quiere poner freno al crecimiento desorbitado de una zona donde se están construyendo diversas promociones de lujo consumiendo terreno forestal. Se trata de una pieza urbanística muy codiciada por su ubicación privilegiada que se quedó paralizada con la crisis de 2008 y que, desde hace unos años, se ha vuelto a reactivar. De hecho, solo hay que echar un vistazo a través del mapa satelital para comprobar que la mayoría de los vecinos de nuestro protagonista son residencias unifamiliares gigantes con piscina. Una de estas obras en marcha en la urbanización de Mas Alba se encuentra a escasos metros de la casita. Durante los trabajos, los operarios se acercaron tanto al límite de la edificación que afectaron los cimientos. El músico tuvo un enfrentamiento con los constructores, acabando arrestado por los Mossos d’Esquadra y denunciado por amenazas y coacciones, una denuncia que Tàdgh considera completamente falsa y de la cual tiene pruebas gráficas. Así lo defenderá también en el juicio por este caso, que aún no está programado.




