La Barcelona de 1929 ha pasado a los anales de la historia por la Exposición Internacional. Este evento marcó un antes y un después en la proyección internacional de la capital catalana y es la gran culpable de la apariencia que luce gran parte de la montaña de Montjuïc hoy en día. Y la celebración de su centenario también será la excusa para la transformación de esta parte de la ciudad que prevé el Ayuntamiento, que renovará -entre otros- varios palacios de la Fira de Barcelona. Ahora bien, ese año 1929 también nos dejó una imagen nada habitual que quedó inmortalizada gracias a la pericia de un fotoperiodista. Hablamos del paso del dirigible Graf Zeppelin –conde Zeppelin en alemán- por el cielo barcelonés el 16 de mayo, justo unos días antes de la inauguración de la exposición, que tuvo lugar el 20 de mayo.

Imagen del día de la inauguración de la Exposición Internacional de 1929 que se celebró en Barcelona / Pérez de Rozas (AFB / Ajuntament de Barcelona)
Imagen del día de la inauguración de la Exposición Internacional de 1929 que se celebró en Barcelona / Pérez de Rozas (AFB / Ajuntament de Barcelona)

La instantánea en cuestión a la que nos referimos ha sido recuperada estos días por el usuario Catalunya Color, un perfil que se dedica a dar color a fotografías antiguas en blanco y negro de todo el territorio catalán, aunque hace unos años también apareció en redes de la mano del usuario Efemèrides d’Arquitectura. A través de las redes sociales, el perfil ha compartido la postal, que lleva la firma del fotoperiodista catalán Josep Badosa, quien alquiló una avioneta para inmortalizar el paso de este gigante de los cielos por la ciudad. La fotografía muestra el artefacto pasando por encima de una Sagrada Familia aún en un estado bastante primario de construcción y rodeada de campos. Sorprende bastante también la apariencia que presenta la avenida de Gaudí, que aún discurría prácticamente sin ningún edificio a ambos lados hasta el Hospital de Sant Pau, dado que esta parte de la capital catalana se urbanizó años después.

En cuanto al recorrido que siguió el vehículo, el Graf Zeppelin entró a Barcelona desde el mar y sobrevoló el parque de la Ciutadella, lo que hoy conocemos como el barrio de Ciutat Vella, la avenida del Paral·lel y la montaña de Montjuïc, que como comentábamos era la sede de la exposición.

El dirigible Graf Zeppelin a su paso por el aeródromo del Prat de Llobregat / Archivo Fotográfico de Barcelona
El dirigible Graf Zeppelin a su paso por el aeródromo del Prat de Llobregat / Archivo Fotográfico de Barcelona

Historia y ocaso de un dirigible histórico

El nombre de este vehículo aéreo proviene de su inventor, el pionero de la aviación alemán Ferdinand von Zeppelin. Cuando el artefacto sobrevoló la capital catalana, podía presumir de ser el dirigible más rápido del mundo, alcanzando velocidades de 120 kilómetros por hora, y el primero habilitado para el uso comercial, ya que tenía capacidad para transportar una veintena de pasajeros. Al frente de los controles estaba el comandante Hugo Eckener, que viajaba acompañado de una tripulación de cuarenta personas. El aparato realizó cerca de 600 viajes durante los nueve años que navegó por las nubes (1928-1937), atravesando en hasta tres ocasiones el cielo barcelonés. En agosto de ese mismo 1929, el zepelín lograba la hazaña histórica de ser el primer dirigible en dar la vuelta al mundo. Su trayectoria terminaría en 1937, cuando las autoridades comenzaron a desconfiar de la viabilidad de estos medios de transporte tras el llamado desastre del Hindenburg, el incendio en un dirigible que dejó 35 muertos en Nueva Jersey el 6 de mayo de ese año.

‘Graf Zeppelin’ sobrevolando Barcelona / Josep Badosa, Efemèrides d’Arquitectura

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