El pasado 16 de marzo, el Ayuntamiento de Barcelona abrió el proceso para elegir al nuevo síndic o síndica de la ciudad, una institución que defiende las libertades públicas y derechos fundamentales de la ciudadanía y supervisa la actuación del consistorio, pero el trasfondo político de la institución es evidente. A lo largo de su historia, han sido diferentes las personas que han optado al cargo, con claras vinculaciones políticas, y detrás de algunas de las candidaturas presentadas ha habido partidos, aunque no lo han reconocido oficialmente. El nombramiento también es político, ya que ni las propuestas que hacen las entidades de la capital catalana ni el proceso participativo abierto son vinculantes. Corresponde al alcalde, ahora Jaume Collboni, proponer un nombre entre los candidatos y candidatas, y que dos terceras partes del pleno -27 de los 41 concejales- le den apoyo.
De momento, este 2026, se han confirmado dos candidaturas, la del síndic actual, David Bondia, y la de la abogada Gemma Calvet, tal como adelantó el TOT Barcelona. Pero las entidades registradas de la capital catalana pueden proponer aquellas personas que consideren adecuadas para ejercer el cargo hasta el 18 de mayo. Aunque ha sido presentada por diferentes entidades de la ciudad, el perfil de Calvet es político. Entre los años 2012 y 2015, fue diputada independiente en el Parlament de Catalunya, adscrita al grupo de ERC. Y en 2019, la CUP presentó a Calvet para ser síndica de greuges de Cataluña, pero ella misma se autodescartó por la falta de acuerdo que su candidatura generaba entre los partidos del Parlament. Anteriormente, entre 2015 y 2023, Calvet ejerció como directora de la oficina de Transparencia del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), con Ada Colau de presidenta.
Rafael Ribó, el síndic catalán más politizado
El Síndic de Greuges de Catalunya, nombre oficial de la institución catalana, tampoco escapa de la politización. Entre 2024 y 2022, el defensor fue Rafael Ribó. Con décadas en la política, había sido diputado en el Parlament y el Congreso, secretario general del PSUC y presidente de ICV. A Ribó le sustituyó Esther Giménez-Salinas, exrectora de la Universidad Ramon Llull, que fue elegida tras el acuerdo entre ERC, Junts y PSC en el Parlament.

En 2021, el nombramiento de Bondia se retrasó por la falta de acuerdo entre los partidos políticos. Ese año se presentaron ocho personas y el cargo se decidió entre Bondia y el exconcejal del PSC, Ramon Nicolau. La votación final debía hacerse en el pleno de julio, pero se tuvo que posponer hasta septiembre por la falta de consenso, ya que el PSC era reticente al nombramiento de Bondia, a quien los socialistas veían próximo a Barcelona en Comú. No obstante, Bondia nunca ha ostentado un cargo político. Finalmente, a la vuelta de vacaciones, el caso se desbloqueó y el expresidente del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña y profesor de Derecho Internacional recibió los votos a favor de Barcelona en Comú, ERC, Junts y PSC, 33 de los 41 posibles. A lo largo de estos cinco años, Bondia ha impulsado la institución y la ha dado a conocer en los barrios de la ciudad, y ha destacado en tareas de mediación en conflictos de vivienda como la Casa Orsola y los edificios ocupados de Vallcarca.
La Sindicatura de Greuges de Barcelona ha tenido desde sus inicios tres síndics, dos mujeres y un hombre. Antes de Bondia (2021-2026), ocuparon el cargo Pilar Malla (2005-2010) y Maria Assumpció Vilà (2010-2021). Ya Malla, que fue nombrada por unanimidad por el pleno municipal, había sido diputada en el Parlament del PSC-Barcelona pel Canvi (1999-2003). Antes, había sido directora de Càritas y su importante trayectoria en el mundo social fue determinante para que fuera la elegida. Otros nombres que hace más de veinte años estuvieron sobre la mesa para ser el primer síndic o síndica de Barcelona fueron Jordi Solé Tura (uno de los padres de la Constitución y ministro de Cultura) o Mercè Sala (que fue concejala del Ayuntamiento de Barcelona por el PSC y presidenta de RENFE). Pero la única candidatura oficial fue la de Malla.

En 2010, Vilà, expresidenta de la Taula d’Entitats del Tercer Sector y expresidenta de la Federació Catalana de Voluntariat Social, fue la candidata de consenso que se impuso en medio de un conflicto político soterrado. En aquella convocatoria, también se presentaron el exsecretario general de CCOO, Joan Coscubiela, y el exdirector general de prisiones y primer director de asuntos religiosos, Ignasi Garcia Clavel, con gobiernos de CiU. Coscubiela era el partidario del gobierno de Jordi Hereu, mientras que Xavier Trias apoyaba a Clavel. Finalmente, la pugna se desbloqueó con el nombramiento de Vilà.
Un exgerente de Trias, como candidato
Vilà fue reelegida en 2016. En aquella convocatoria ya se presentó Bondia. En total eran cinco aspirantes, y el perfil más marcado políticamente era el de Àngel Miret. Había sido gerente de Calidad de Vida, Igualdad y Deportes en el gobierno de Trias en el Ayuntamiento (2011-2015), y, anteriormente, secretario general de Inmigración, con Jordi Pujol de presidente de la Generalitat a principios de los años 2000.
En 2016, el gobierno de Ada Colau introdujo por primera vez el proceso participativo, con votos de la ciudadanía no vinculantes que el Reglamento de la Sindicatura no recoge. Solo dice que la propuesta de nombres se podrá hacer también a través «de una iniciativa ciudadana con los requisitos que establece la Carta Municipal». Anteriormente, tanto en 2005 como en 2010, las entidades habían propuesto a los candidatos y candidatas y el pleno había decidido. Desde hace una década, se hace este proceso participativo. En 2016, votaron más de 7.000 personas, y en 2021, poco más de 3.000.

Collboni no quería hacer el proceso participativo
Inicialmente, este 2026, Collboni no tenía previsto hacer las votaciones y publicó el decreto de alcaldía sin mencionar el proceso participativo. Barcelona en Comú presentó una proposición en comisión municipal para recuperar las votaciones. La iniciativa se aprobó, pero la teniente de alcaldía Maria Eugènia Gay dijo que no se acataría. Las propuestas de la oposición no son de obligado cumplimiento para el gobierno. Finalmente, Collboni dio marcha atrás y aceptó hacer el proceso participativo. Este se realizará entre el 1 y el 30 de junio a través de la plataforma decidim.barcelona. Podrán dar apoyo a alguna de las candidaturas las personas mayores de dieciséis años empadronadas en la ciudad. También se habilitará en cada uno de los diez distritos un punto de acompañamiento presencial a la ciudadanía y entidades. Los apoyos de las candidaturas no se harán públicos hasta que terminen las votaciones, previsto para el 30 de junio. La Comisión Permanente del Consejo de Ciudad será quien hará el seguimiento del proceso.
La elección del nuevo síndic está previsto que se realice en el pleno de julio, y el nombramiento en septiembre. En cualquier caso, el proceso debe quedar visto para sentencia antes de finales de año. El nombramiento del síndic no puede coincidir con unas elecciones municipales, y estas deben celebrarse el año que viene. El defensor o defensora elegido ocupará el cargo hasta 2031. El sueldo del síndic es de 87.913 euros brutos anuales.

