La Pepa o la Maca. Cualquiera de las dos podría convertirse en la nueva Maricarmen, la mujer octogenaria de Madrid que fue desahuciada la semana pasada después de toda una vida viviendo en el piso de su familia sin dejar de pagar ni un céntimo. La primera –que vive desde hace trece años en el barrio del Besòs y el Maresme en un piso propiedad del Ayuntamiento de Barcelona con cinco niños a su cargo– tenía el lanzamiento previsto para este martes, el mismo día que el Consejo de Ministros votará la aprobación del decreto de vivienda que debería conseguir evitar precisamente que se produzcan situaciones como estas. Las gestiones del Sindicato de Vivienda de la Verneda y el Besòs parecen haber conseguido aplazarlo a última hora. La segunda -en situación de vulnerabilidad acreditada y que vive en su domicilio de Sant Andreu desde 2017- lo tiene programado para el jueves. Estos son solo dos de los procesos de desahucio que estaban previstos durante la semana en la ciudad. Hay al menos uno más, fijado para el miércoles en Sants, pero podría haber más que se escapen del control de los sindicatos de vivienda.
Esta situación de emergencia residencial es la que ha llevado al movimiento pro vivienda a movilizarse este lunes para presionar a Pedro Sánchez con el decreto. Coincidiendo con la visita del presidente español a la capital catalana, desde primera hora de la mañana se han vivido cortes de tráfico en los principales accesos y protestas en varios puntos de la ciudad. El punto culminante de la jornada reivindicativa ha sido la concentración multitudinaria que se ha vivido esta tarde a las puertas del Palau de Congressos, en la parte alta de la avenida Diagonal, donde el líder socialista asistía a la gala de entrega de los Premios La Vanguardia 2026. Bajo el lema Ni una más, miles de personas han respondido a la llamada del Sindicato de Inquilinas y de otras entidades como la Confederación Sindical de Vivienda de Catalunya (COSHAC), la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), el Sindicato de Vivienda Socialista de Catalunya o el Grupo de Vivienda de Sants para forzar al ejecutivo de Sánchez a llevar a aprobación un decreto de máximos. Los concentrados han cortado durante cerca de una hora esta arteria barcelonesa y han provocado un importante caos circulatorio.

Los manifestantes piden la renovación automática de contratos o contratos indefinidos, la congelación del precio del alquiler durante el contrato, un mecanismo de suspensión de los desahucios de las personas vulnerables y una reforma de la ley de arrendamiento urbanos para acabar con los alquileres de temporada. Por ahora, la propuesta que parece que el gobierno español pondrá sobre la mesa del Consejo de Ministros que se celebrará este martes prevé prohibir a los fondos buitre la compra especulativa de pisos, introducir bonificaciones fiscales para los propietarios que bajen el precio del alquiler y regular los alquileres de temporada. También se estudia aumentar el IVA de los pisos turísticos e incorporar ayudas para la compra de una primera vivienda. El ejecutivo socialista necesita el ‘sí’ de formaciones como Junts y del resto de los socios de la investidura. Sin embargo, tanto Sumar como Podemos ven el acuerdo por ahora «muy lejos» y piden medidas más contundentes, como las que reclama el movimiento pro vivienda.

«No queremos migajas ni un decreto farsa»
«Hace cinco días que desahuciaron a Maricarmen. Desde entonces se ha encendido una chispa en Cataluña y en todo el Estado y hoy hay manifestaciones en 23 ciudades diferentes […] Somos miles de personas concentradas ante el Palau de Congressos para decirle a Sánchez en la cara que no queremos migajas ni un decreto farsa«, ha señalado en declaraciones a los medios de comunicación la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Carme Arcarazo. Desde uno de los laterales de la Diagonal, Arcarazo ha asegurado que la propuesta que las entidades ponen sobre la mesa es «de mínimos» y se ha mostrado contundente ante la posibilidad de alargar las movilizaciones con una huelga general el próximo octubre. «No sabemos qué pasará mañana, pero sí que esto no se acaba aquí. Tenemos que hacer girar un sistema que está podrido«, ha insistido.
Por su parte, la portavoz de la COSHAC, Marta Espriu, también ha calificado el decreto que plantea el gobierno español de «farsa» y ha lamentado que Sánchez no sea capaz ni de aprobar unas medidas de mínimos. «Es imperativo que comencemos a trabajar de manera unitaria si queremos garantizar un derecho universal como este. Hacemos un llamado al conjunto de la clase trabajadora: tenemos que caminar hacia la huelga general. El próximo octubre debemos desbordar las calles», ha afirmado.

Jornada intensa bajo un fuerte blindaje policial
Aunque ya hubo concentraciones frente a la delegación del gobierno español en la calle de Mallorca el miércoles de la semana pasada, la gran jornada reivindicativa estaba prevista para este lunes con movilizaciones desde primera hora de la mañana. Pocos minutos antes de las ocho, decenas de personas se coordinaban para cortar la avenida de la Meridiana a la altura del Hipercor en sentido de entrada a la ciudad, así como la calle de la Creu Coberta a la altura del barrio de Hostafrancs, en el distrito de Sants – Montjuïc. La intención era también hacerlo en la avenida Diagonal, pero un amplio dispositivo de los Mossos d’Esquadra impedía el avance de los manifestantes desde la calle de Còrsega. Por su parte, el primer acto de Sánchez en Barcelona era la presentación a las doce del mediodía del informe Vides Futures en el Disseny Hub Barcelona, en uno de los extremos de la plaza de las Glòries Catalanas. La cita ha transcurrido sin incidentes y bajo un fuerte despliegue policial.

El presidente español abandonaba el recinto pocos minutos después de la una de la tarde por el acceso ubicado en la parte posterior, sin atender a los medios, para dirigirse al Palau Pedralbes, donde a dos cuartos de dos estaba previsto que comenzara un almuerzo a puerta cerrada con empresarios. La siguiente aparición pública del líder socialista tenía lugar unos minutos después de las cuatro de la tarde, cuando acudía al Poblenou para visitar la conocida como Illa Sibèria, una promoción de viviendas de alquiler asequible ubicada entre las calles de Badajoz y del Doctor Trueta. La cita duraba poco más de diez minutos y, antes de dos cuartos de cinco, el líder socialista ya salía por un acceso lateral acompañado de su séquito. Tanto el equipo de seguridad de la Moncloa como los Mossos bloqueaban el acceso de peatones y vehículos a la calle del Doctor Trueta para garantizar una salida del jefe del ejecutivo sin complicaciones ni incidentes.


