La azotea del número 11 de la calle del Planeta, en el corazón de la Vila de Gràcia, ha sido este jueves el escenario de una alineación de arrendatarios sin muchos precedentes en la ciudad. Los inquilinos de este edificio han unido fuerzas con sus vecinos de Gràcia del número 20 de la calle de Ros de Olano para intentar detener al fondo de inversión que quiere comprar sus edificios. Lo han hecho acogiéndose al derecho de tanteo y retracto para pedir al Ayuntamiento de Barcelona que intervenga para evitar la expulsión de los arrendatarios. En una comparecencia conjunta, se han dirigido al ejecutivo de Jaume Collboni para instarle a facilitar algún tipo de apoyo económico que permita la adquisición de los inmuebles a través de un proyecto cooperativo, una fórmula similar a la utilizada con la Casa Orsola. Los tres edificios cuentan con el apoyo del Sindicato de Inquilinas y de Sostre Cívic, que ya está en conversaciones con el consistorio para explorar esta opción.
Los bloques afectados comparten parcela en Gràcia y también propiedad. A finales del pasado mes de agosto, se enteraron de que los edificios enteros -que agrupan un total de 17 viviendas y tres locales– estaban a la venta. Solo unos días después, ya habían encontrado comprador: una empresa de gestión inmobiliaria con al menos seis edificios en cartera solo en Barcelona se había interesado y estaba a punto de cerrar la operación. La rápida reacción del vecindario, que se organizó internamente, logró detener temporalmente la adquisición para así poder ejercer el derecho de tanteo y retracto. Cabe recordar que este mecanismo permite que las administraciones públicas y entidades sociales como cooperativas tengan preferencia en la compra de un inmueble si igualan las condiciones de la operación prevista. La presión ejercida estas últimas semanas, con reuniones internas y carteles adornando las fachadas de los edificios, parece haber dado sus frutos y el comprador ha decidido finalmente no seguir adelante con la compraventa, tal como ha adelantado el diario Línia y han confirmado los mismos afectados.
Esta negativa es un respiro para los inquilinos de los bloques de Gràcia, pero no implica que se detenga el proceso de tanteo y retracto, que continúa en marcha. Además, como los edificios siguen en venta, podría aparecer otro fondo interesado que los pusiera nuevamente entre la espada y la pared. Por ello, insisten en la necesidad de seguir adelante con el proyecto cooperativo con el apoyo del Ayuntamiento, la única forma que ahora mismo tienen sobre la mesa para garantizar la continuidad de los vecinos, algunos de los cuales con toda una trayectoria vital hecha en los edificios.

Una sesentena de personas en riesgo de expulsión en el Guinardó
En la misma situación que los dos inmuebles de Gràcia se encuentra el bloque de pisos que se erige en el número 123 de la avenida de la Mare de Déu de Montserrat, en el barrio del Guinardó. Los inquilinos también se enteraron el pasado verano de que el edificio estaba en venta y que había un fondo de inversión interesado en comprarlo. En este caso, los afectados son 25 pisos, que agrupan un total de una sesentena de personas. Entre los inquilinos hay familias con menores, personas mayores y personas con discapacidad y enfermedades graves. El bloque ya tiene tres viviendas vacías que, una vez se fueron los vecinos, no se han vuelto a alquilar. Esta es una de las razones que hizo sospechar a la comunidad que había alguna operación en marcha. De la misma manera que sus compañeros de Gràcia, se organizó internamente para activar la opción del tanteo y retracto. Ahora, piden al consistorio que les ayude económicamente para poder adquirir el edificio de la mano de la cooperativa Sostre Cívic y así evitar la más que probable expulsión de los inquilinos, muchos de los cuales con contratos prorrogados anualmente o que vencen pronto.


