Una de las infraestructuras que se pueden considerar la joya de la corona de la economía catalana es el puerto de Barcelona. Sin embargo, esta característica es inseparable de su consideración geoestratégica y de seguridad. Así lo alertan varios organismos de seguridad del Estado que advierten tanto de una influencia demasiado presente de los intereses chinos como de los controles mejorables de la entrada de droga y de la corrupción en la estiba. De hecho, el puerto es una infraestructura crítica en el entramado de la defensa del Estado, según clasifica el poderoso Departamento de Seguridad del Estado.
Pero a todo esto, hay que añadir otro aspecto importantísimo, y es su papel clave en la política energética tanto del estado como de Europa y, por lo tanto, fundamental para la política energética mundial. Así lo certifica un documento de análisis del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el think tank del Ministerio de Defensa que firma Miguel Golmayo, capitán de la Armada. Se titula Infraestructuras portuarias energéticas como pilar de la seguridad energética mundial. Análisis estratégico, riesgos y perspectivas.

«Elementos esenciales»
El documento enfatiza que «las infraestructuras portuarias energéticas se han consolidado como elementos esenciales para la seguridad energética mundial». Y más, en un contexto en el que «los hidrocarburos —petróleo, gas y carbón— continúan representando más del 80 % del consumo energético global, los puertos especializados en la carga, descarga y redistribución de hidrocarburos se convierten en nodos críticos para el funcionamiento de la economía internacional». De ahí que sean estratégicos y formen parte de la estructura de infraestructuras a proteger de los estados donde están.
Con esta premisa, los analistas del IEEE destacan que «España es, a veces, uno de los principales nodos logísticos energéticos de Europa gracias a su red portuaria especializada en la carga, descarga y almacenamiento de petróleo crudo, productos refinados y tránsito de gas natural licuado (GNL)». En este sentido, subrayan que «con más de 200 millones de toneladas de mercancías energéticas movidas al año y una capacidad de almacenamiento superior a los 8 millones de metros cúbicos, intenta mantener un papel estratégico en el abastecimiento energético del continente europeo».

«Punto clave»
En este punto, el documento pone en valor el Puerto de Barcelona. En síntesis, lo considera un «nodo energético y logístico en España». Lo define como esencial porque su capacidad lo sitúa en primer lugar del estado. «Su actividad se centra en el tráfico de gas natural licuado (GNL) y productos refinados, con una capacidad de almacenamiento de GNL de 760.000 m³, la más grande del estado». En definitiva, los analistas de Defensa consideran que «esta infraestructura lo convierte en un punto clave para la seguridad energética nacional y europea».
El informe añade que uno de los tesoros del puerto es la planta regasificadora de alta capacidad y las terminales multipropósito. Dos elementos que «refuerzan su papel estratégico en la cadena de suministro». Cabe decir que el analista del IEEE remarca que «en materia de seguridad, el puerto cuenta con sistemas redundantes de control, monitoreo ambiental continuo y planes de contingencia integrados, lo que demuestra un compromiso con la prevención y la resiliencia». Es decir, que, a pesar de los riesgos que comporta la infraestructura portuaria de Barcelona, sí estaría bien protegida ante cualquier contingencia. Pero el analista ve «debilidades» que se deberían corregir, como la falta de un escudo antidrones.
¿Cuáles son los riesgos?
Siguiendo este hilo, el documento afirma que, en general, «la geopolítica tradicional ha centrado la atención en los grandes cuellos de botella marítimos (choke points), como Panamá, Malaca, Bab el-Mandeb o Gibraltar». Pero el IEEE razona que a este análisis hay que añadir que los puertos energéticos «son igualmente estratégicos, o incluso más». La razón es que «a diferencia de las rutas marítimas, estas infraestructuras a menudo no disponen de alternativas operativas, y una interrupción de su funcionamiento tendría un impacto inmediato en el suministro mundial». En resumen, la situación y la capacidad del puerto de Barcelona con el transporte de hidrocarburos comportaría serios problemas de suministro en el continente europeo.
De ahí que el documento analice los riesgos más plausibles y que por ahora son «crecientes y multidimensionales». Así hace una lista donde incluye el terrorismo, ciberataques, conflictos regionales, fenómenos climáticos extremos y tensiones geopolíticas. «En un escenario de transición energética lenta y de dependencia persistente de los combustibles fósiles, la resiliencia, la modernización y la protección de estas instalaciones se convierten en prioritarias», alerta, y por eso pide aumentar la prevención y la seguridad. El autor del documento considera que el puerto está dentro del grupo «de objetivos altamente atractivos para amenazas de terrorismo y ciberataques, que representan los riesgos más críticos en el contexto actual».
«La concentración de tráfico energético y la presencia de instalaciones críticas hacen de todos estos puertos un potencial blanco para grupos terroristas», resalta. Por eso, especula que «un ataque a sus infraestructuras críticas —explosiones provocadas, sabotajes en operaciones de carga/descarga, ataques coordinados contra barcos en operaciones de búnker o terminales de hidrocarburos, oleoductos, gasoductos, etc., con la consiguiente interrupción de sus funciones— tendría un impacto inmediato en el suministro energético». Además, destaca que su ubicación estratégica, como que está muy cerca de una gran población, lo convierte en un punto sensible en conflictos internacionales y tensiones regionales». «El impacto de un ataque sería terrible, desde la interrupción del flujo energético y pérdidas económicas millonarias hasta el debilitamiento de la confianza internacional en el puerto como nodo seguro, pasando por un riesgo, quizás no suficientemente tenido en cuenta, para la población», concluye.

¿Cuáles son las debilidades del puerto de Barcelona?
En este contexto, el documento menciona lo que ve como «debilidades» de los Puertos en el Estado, donde incluye el de Barcelona. Concretamente, menciona «la dependencia crítica de los sistemas digitales para la gestión operativa». Es decir, que «la digitalización de las operaciones portuarias, la gestión logística informatizada y el control remoto de una gran parte de las operaciones abren la puerta a riesgos cibernéticos». «Los ataques a los sistemas de control que gestionan las plantas y las terminales pueden permitir su manipulación para alterar procesos críticos», añaden. «También se pueden manipular los sensores de detección de fugas o paralizar las grúas automatizadas», incluye en los riesgos.
En el mismo sentido, el documento insiste en el «riesgo de ataques de ransomware, que bloquean los sistemas de gestión portuaria y exigen rescates económicos, lo que puede afectar la continuidad operativa». Y, por supuesto, la posibilidad de amenazas híbridas, «que combinen ataques físicos y digitales para maximizar su impacto». «No hay que olvidar, tampoco, la elevada concentración del tráfico energético en un único nodo», indica como punto débil recordando que los nodos disponen de conexión directa con las refinerías y las plantas regasificadoras. Finalmente, suma el riesgo de ataques físicos mediante cualquiera de los procedimientos que los terroristas utilizan actualmente. De hecho, una de las preocupaciones de los grandes puertos es la seguridad de los ferris, muy difícil de controlar.
