Los pisos turísticos ilegales pueden ser un foco de problemas para el vecindario, un infierno para quienes los tienen al lado. En la calle Consell de Cent, 617 y 619, lo saben bien. Las dos fincas fueron reformadas hace un par de años por un fondo chino para venderlas a particulares, pero al menos ocho de las viviendas funcionan como viviendas turísticas ilegales, según han confirmado al TOT Barcelona fuentes del Ayuntamiento de Barcelona. El resto son viviendas que han comprado vecinos, quienes exigen una solución a las molestias que sufren, sobre todo el “ruido hasta altas horas de la madrugada y actos incívicos, turismo de borrachera, desechos en espacios comunes y bloqueo del ascensor”. Residentes de los inmuebles con quienes ha hablado este diario denuncian también que uno de los pisos funcionó «durante unos días» como “narcopiso, con presencia de botellas de gas nitroso”.
Ocho expedientes abiertos
Fuentes vecinales que prefieren mantener su anonimato explican que algunos de los pisos turísticos ilegales se anuncian en Booking. Desde el Ayuntamiento, destacan que están persiguiendo «posibles irregularidades» en las dos fincas. Detallan que han abierto «ocho expedientes por alojamiento turístico ilegal» y que se trabaja para que Booking retire todos los anuncios relativos a estos inmuebles. En otros portales, como Idealista.com, algunas de estas viviendas están en venta. Por ejemplo, una de 40,25 metros cuadrados, con una terraza de 33 metros cuadrados, se puede comprar por 395.000 euros, mientras que otra, con los mismos metros cuadrados, pero sin terraza, está a la venta por 340.000 euros.

La problemática de los pisos turísticos ilegales es habitual en Barcelona. A principios de junio, el consistorio detectó treinta y uno en el número 441 de la travesía de Gràcia, en el distrito de Horta-Guinardó. Presentaban irregularidades tanto en el uso turístico de las viviendas como en obras de transformación interior. El Ayuntamiento explicó que se hizo la segregación de viviendas sin la correspondiente licencia de obras, lo que incrementó el número real de pisos turísticos activos. La inspección municipal identificó un total de 31 viviendas, de unos 30 metros cuadrados, destinadas a uso turístico, en algunos casos bajo el amparo de licencias presuntamente fraudulentas y, en cuatro de esos casos, sin ninguna autorización.
Botellas de gas nitroso en un piso
Tal como se puede ver en la imagen que hay bajo estas líneas, en un piso de estas fincas de Consell de Cent, la policía detectó botellas de gas nitroso, conocido como gas de la risa. Según los vecinos consultados por el TOT, los agentes levantaron acta y se marcharon. Pero fuentes de la Guardia Urbana aseguran a este diario que no les consta ninguna actuación por gas nitroso en el inmueble. Este problema quedó resuelto definitivamente cuando la vivienda se vendió.

El Ayuntamiento tiene intención de eliminar todos los pisos turísticos de Barcelona a finales de 2028, incluidos los legales. El alcalde Jaume Collboni lo anunció hace cerca de dos años. La idea es no renovar las licencias y que las viviendas pasen al mercado residencial. Precisamente esta semana, Collboni se ha referido a esta cuestión en una entrevista con la Agència Catalana de Notícies (ACN). Admite que los propietarios tendrán la libertad y el derecho de vender el piso o alquilarlo, pero subraya que en todo caso «al final serán pisos para vivir». «Lo que nosotros desearíamos es que fueran al mercado regulado, porque es alquiler y porque necesitamos que estos pisos salgan al mercado», añadió. «Los pisos son para que viva la gente, no para que hagan hoteles», sostiene el alcalde. Y añade que el hecho de eliminar los pisos turísticos aportará valor en términos de convivencia a las comunidades de vecinos o para recuperar la «pérdida de identidad» de algunos barrios.

Sin cédula de habitabilidad
La presencia de pisos turísticos ilegales no es el único problema que tienen los vecinos de Consell de Cent, 617 y 619. Aseguran que la comunidad de propietarios se ha constituido, pero no se les ha dado acceso. El próximo lunes, han convocado una junta extraordinaria para tratar la cuestión e intentar que se nombre un administrador. «Los vecinos ya somos un 25% de los propietarios». Tampoco disponen de cédula de habitabilidad y no han podido pasar la Inspección Técnica de Edificios (ITE). «Desde Semana Santa no recibimos ninguna respuesta de la empresa MW Carders, que gestiona los inmuebles pero no es la propiedad», explican. Este diario se ha puesto en contacto con MW Carders para recoger su versión de los hechos, pero en el momento de la publicación MW Carders no había respondido.

Un «infierno», dice Elisenda Alamany
ERC se ha enterado de este caso a través del TOT Barcelona. La presidenta del grupo municipal y candidata a la alcaldía de la formación republicana, Elisenda Alamany, considera que «vivir al lado de un piso turístico ilegal puede convertirse en un infierno. Es perder la tranquilidad y el derecho a disfrutar de tu casa. Casos como los del Clot demuestran que hay que actuar con contundencia contra los usos ilegales, pero también dar herramientas a los vecinos y vecinas para defenderse». Y añade que ERC impulsó que el Ayuntamiento facilitara asesoramiento y apoyo a las comunidades que quieran modificar sus estatutos para impedir nuevos pisos turísticos en sus fincas. «Medidas como esta facilitan que el vecindario pueda recuperar nuestra Barcelona», concluye.

