Que todos los barceloneses tuvieran un lugar donde refugiarse del calor a menos de diez minutos a pie. Este era el objetivo que el Ayuntamiento de Barcelona perseguía este año con la ampliación de la red de refugios climáticos para la temporada estival. La administración presentaba a principios de junio una lista con hasta 500 emplazamientos repartidos por los diferentes barrios y abiertos a la ciudadanía para combatir las altas temperaturas. De esta manera se pretendía garantizar que el 99,2% de los vecinos contaran con un refugio climático a menos de diez minutos caminando y un 76,8%, a menos de cinco minutos. Entre los espacios identificados había equipamientos como bibliotecas, museos, mercados, centros cívicos o casas de cultura; parques, jardines y patios de escuelas; dependencias de varios servicios municipales; o comercios y negocios privados, bautizados como microrefugios. En definitiva, toda una serie de espacios de naturaleza diversa preparados para acoger a los ciudadanos que quisieran refugiarse del bochorno y que el consistorio se encargó de promocionar a través de una campaña que incluía banderolas colgadas de farolas y carteles pegados en fachadas y portales.

La ratio de refugios por cada ciudadano planteada por la administración se había conseguido mantener en términos generales durante los meses de junio y julio. Ahora bien, con la llegada de agosto, este escenario ha cambiado notablemente. La información facilitada por el Ayuntamiento permite comprobar cómo la ciudad pierde durante este mes casi una cuarta parte de los espacios que permitían combatir el calor. De los cerca de 500 emplazamientos identificados, al menos 114 cierran durante agosto y no reabren hasta septiembre. Este cálculo está hecho con los locales de entidades e instituciones, pero aún hay otros privados, como tiendas y farmacias, que también forman parte del catálogo de 500 puntos catalogados como refugios y que ya han bajado la persiana por vacaciones o que lo harán en los próximos días. La situación es especialmente grave en dos distritos de la ciudad: tanto Sarrià – Sant Gervasi como les Corts se quedan estas semanas sin un tercio de estas instalaciones.

Radiografía por los diez distritos de la ciudad
Si entramos en detalle en cada distrito, podemos situar Sant Martí y Nou Barris como las dos zonas de la capital catalana que pierden un número más elevado de refugios climáticos: quince espacios cada una, del total de 66 y 57 que tenían, respectivamente. Entre los emplazamientos cerrados destacan cinco bibliotecas públicas, cinco centros cívicos y dieciséis casas de cultura o de gente mayor. Los siguientes territorios que ven más disminuida la cifra de espacios disponibles son el Eixample y Sants – Montjuïc, con trece cada uno. El primero era el tercer distrito que más refugios tenía, con 63, mientras que el segundo disponía de 54. Entre los dos encontramos clausuradas seis bibliotecas, siete centros cívicos y numerosos casales, entidades y espacios para la juventud y la gente mayor.
Solo una unidad por debajo encontramos Horta – Guinardó y Ciutat Vella, que tienen doce emplazamientos menos abiertos a la ciudadanía este agosto de los 50 y 49 que tenían, respectivamente. En el caso de la primera zona, cierran tres bibliotecas y solo se mantiene operativa la de Mercè Rodoreda. Tampoco bajan la persiana los cuatro casales de mayores del distrito, pero sí lo hacen cuatro de los cinco casales de barrio. En cuanto al corazón de la ciudad, cierran cinco centros cívicos, aunque el de la Barceloneta permitirá el acceso al vestíbulo, y dos de las cuatro bibliotecas, dejando operativas durante el mes de agosto las de Francesca Bonnemaison y Sant Pau – Santa Creu.

Los siguientes en este particular ranking son Gràcia y Sarrià – Sant Gervasi, que pierden nueve refugios climáticos cada uno. El primero tenía un total de 37 y ve cómo se clausuran una biblioteca, dos centros cívicos y cuatro casales de barrio o de gente mayor. En cuanto al segundo, de los 30 espacios de los cuales la ciudadanía podía disfrutar al inicio del verano, deja de disponer de un tercio, lo que lo convierte proporcionalmente en una de las zonas de la ciudad más afectadas por esta pérdida de emplazamientos. Entre estos destacan las bibliotecas Clarà y Collserola – Josep Miracle, cuatro centros cívicos y dos casales de gente mayor.

Por último, los dos distritos que menos espacios han visto cerrar durante estos primeros días de agosto son Sant Andreu y les Corts, con ocho cada uno. Paradójicamente, se da la circunstancia de que son el territorio que disponía de más refugios de la capital catalana y el que menos, con 70 y 24 instalaciones, respectivamente. En el caso del primero, permanecerán clausuradas dos bibliotecas, el centro cívico Can Clariana y cinco casales o centros comunitarios. En cuanto a les Corts, se mantiene cerrada durante agosto la biblioteca Miquel Llongueras, así como cuatro centros cívicos, tres casales de gente mayor y el espacio joven Ca la Panarra. Todo esto se traduce en la pérdida de un tercio de los espacios disponibles al inicio de la temporada, un hecho que, sumado a la poca oferta que ya había de entrada, convierte este territorio en el más afectado de la ciudad.

Patios de escuelas infantiles e institutos abiertos hasta septiembre
A pesar de la importante pérdida de refugios climáticos, es importante remarcar que este año se mantienen abiertas durante agosto hasta 19 bibliotecas repartidas por los diez distritos barceloneses. Además, los ciudadanos también cuentan este año con cinco escuelas infantiles municipales que abren sus patios todos los sábados de agosto a niños y sus familias en horario de mañana. De la misma manera, una veintena de escuelas e institutos de la capital catalana también tendrán la parte exterior de sus recintos disponible hasta el 31 de agosto para que actúen como espacios públicos abiertos a toda la población y, en muchos casos, también como refugios climáticos hasta el inicio del nuevo curso escolar.

