Penúltima jornada del juicio de Roger Español contra miembros del Cuerpo Nacional de Policía que le vaciaron un ojo con una bala de goma durante las votaciones del referéndum del Primero de Octubre. Una mañana que ha comenzado con un retraso de casi media hora para organizar las pruebas periciales y documentales que se debían presentar al tribunal. Aun así, la defensa del activista, dirigida por Benet Salellas, ha propuesto hacer algunos cambios en los tres bloques de las periciales organizadas por el tribunal: pericial de armamento, pericial audiovisual y pericial médica. Unas periciales que han ayudado a Español y su defensa, como ahora, han determinado la compatibilidad de la mutilación con el disparo de una bala de goma así como la identificación del policía escopetero que disparó.
Aceptados los cambios, más bien logísticos, el presidente del Tribunal, José Carlos Iglesias, con su tono habitual de Roger Murtaugh, el famoso detective interpretado por Danni Glover en la película Arma Letal que controla con firmeza a su compañero de binomio, Martin Riggs, ha marcado el terreno. De entrada, ha pedido un esfuerzo de todos los participantes en la vista porque «la acústica de la sala de vistas es horrible» y también ha ofrecido sus disculpas formales por la logística y los recursos de los que disponen, por ejemplo, un micro para tres peritos. El magistrado también ha aprovechado para recordar que es él quien manda y ordena el juicio cuando ha visto que en un momento de los interrogatorios, a raíz del cálculo de la indemnización, parecía que la cosa se salía de control.

Un testimonio pendiente
La sesión ha comenzado con el último testimonio, pospuesto de la última jornada. Ha sido el fotoperiodista Sergi Alcázar. El testimonio ha tenido que soportar una reprimenda del presidente del Tribunal por no haber avisado que no podía asistir el día que había sido citado. El periodista gráfico ha explicado que el día que estaba citado la policía lo llamó porque habían ocupado su domicilio. Una circunstancia que le impidió asistir.
Aun así, Alcázar ha detallado su relato con seguridad y suficiente solvencia, hasta el punto de que las defensas de los policías han renunciado a formularle ninguna pregunta. Más valía no salir mal, porque el ministerio fiscal lo ha hecho, y se ha metido en un lío. Alcázar ha explicado que estaba a «dos pasos» de Español, ha reafirmado que no vio volar ninguna valla, y que escuchó el disparo y cómo impactaba en la cara de la víctima. «Tengo el ruido y la imagen grabada en la cabeza», ha enfatizado sin poner más pan que queso. «Ningún policía fue a ayudarlo», ha remarcado.
La fiscal ha intentado despistarlo, pero, intentando hacerle recordar que había habido peleas con golpes de porra y otros disparos que podían ser salvas. Pero se ha encontrado un relato de Alcázar que ha sido tan breve, rotundo y convincente que ha tenido que abortar el intento. La tesis de la fiscalía es que los agentes no tuvieron más remedio que disparar para cumplir con su deber y proteger su integridad.
Las pericias ayudan a Español
Tres mossos d’esquadra, autores del informe de las imágenes donde se constata el disparo a Español, se han sentado en el estrado para responder las preguntas de las partes. No han tenido ningún reparo en señalar al agente UC563 como el que disparó la bala de goma que vació el ojo al activista independentista. Los tres han repasado las imágenes incorporadas a su informe, detalladísimo, y se han expresado con suficiente seguridad. De hecho, han relatado cómo podían constatar con las imágenes cómo se carga la escopeta, cómo se dispara y cómo impacta.
Finalizada la pericia de las imágenes, ha sido el turno de la pericia médica que ha identificado la mutilación con el impacto de una bala de goma. La han definido «como un traumatismo directo de gran intensidad con un objeto a gran velocidad, un proyectil» y han razonado la compatibilidad de la lesión con el disparo de una bala de goma. También han incidido en las secuelas psicológicas y físicas que ha sufrido. Según han explicado los médicos, Español puede tocar el saxofón -su trabajo- pero tiene una afectación sensitiva, molestias y adormecimiento.
También un psiquiatra ha insistido en las afectaciones psiquiátricas de haber perdido un ojo. El ministerio fiscal no ha formulado ninguna pregunta a ninguno de los peritos. Por parte de la defensa de los policías han preguntado a los peritos si habían consultado las bases de cotización o el informe laboral o la declaración de la renta de personas físicas del año 2016. Todo para intentar debatir el importe de la indemnización que reclama Español. El perito ha replicado que no, que es una valoración por punto y que, en todo caso, era otro perito quien se encargaba de mirar este tipo de documentación, no los médicos.

«Es un arma peligrosa»
La última remesa de peritaje se ha dedicado al sistema de armamento. Es decir, un conciso análisis de cómo son las armas de la policía, cómo se deben utilizar las balas de goma y cuáles son los protocolos habituales y prácticos de los cuerpos policiales que las utilizan alrededor del mundo. Los peritos han definido la escopeta y la munición utilizada como un «arma de fuego» que han calificado de «peligrosa». En este contexto, las normas de uso son «controles de riesgo» que implican que se puede disparar «excepcionalmente a 25 metros, pero en circunstancias habituales entre los 55 y 100 metros».
También se debe apuntar hacia la parte inferior del cuerpo y nunca disparar al suelo para hacer rebote porque «aumenta la imprecisión» y el riesgo incluso, de muerte, porque se pierde el control del destino de la bala. En el caso de Español, según los peritos de la defensa del activista, no se respetaron las distancias ni los controles de riesgo. Además, han añadido el hecho de que en los videos se constata cómo el escopetero disparó hacia abajo, una manera que tampoco está de acuerdo con el protocolo y que «aumenta el riesgo» de lesión porque podía impactar en «zonas sensibles del cuerpo».
El tribunal no ha permitido la pregunta a los peritos sobre si habían percibido, a raíz de las imágenes, si el ambiente era suficientemente conflictivo para utilizar este tipo de armamento. Pero al final, sí que ha permitido preguntas sobre elementos fácticos de «riesgo» que se pueden interpretar de las imágenes como la «posición de la policía» si es de defensa o ataque, y deducían de las imágenes que no había ningún «riesgo inminente» para los agentes porque el resto de policías tenían el arma hacia arriba. Una imagen que no es compatible con una acción de dispersión, de defensa o ataque y que demuestra que no percibían ningún peligro, como intenta acreditar la fiscalía. Por su parte, los peritos de la Guardia Civil y el CNP han admitido que no se advirtió a los concentrados que «se utilizaría la fuerza, ni la defensa ni que se dispararían balas de goma». A preguntas del ministerio fiscal, los peritos de los cuerpos policiales españoles que la manera como se disparaba y el efecto de rebote, podía «reducir hasta un 50% la velocidad de salida del proyectil». Una manera de desmitificar que se disparó con toda la fuerza contra el activista.
