El Ayuntamiento de Barcelona ha cerrado este viernes, con el pleno de julio, el curso político. Ha sido, seguramente, el último debate con cierta normalidad institucional, aunque los grupos municipales han cargado con más intensidad contra el gobierno de Jaume Collboni, especialmente por la propuesta «de cara a la galería» (según ERC) de regular los alquileres comerciales a solo diez meses de las elecciones municipales. En septiembre, el regreso de la actividad política se prevé intenso y caliente. El último barómetro municipal, presentado este julio, muestra un pulso entre Jaume Collboni (PSC) y Elisenda Alamany (ERC) en la lucha por la alcaldía, con los republicanos al alza y situándose a menos de dos puntos del PSC en intención de voto, 13% para los socialistas y 11,1% para los republicanos. El barómetro ofrece datos de intención de voto, pero no hace una estimación de los concejales que se conseguirían. La encuesta municipal también revela que el 45,1% de los encuestados no sabe qué votará o no contesta.
Con esta situación, los republicanos, socio principal del gobierno municipal durante el mandato -ha sido el único partido que ha votado a favor de los tres presupuestos a cambio de mejoras en diferentes ámbitos, como la vivienda-, muy probablemente dejarán solo al PSC en la tramitación de las cuentas para el 2027, y Collboni se verá abocado por segunda vez a aprobarlas a través de una cuestión de confianza, un instrumento que la ley electoral permite utilizar a los gobiernos en minoría dos veces por mandato. La aprobación de los presupuestos para el próximo año es la asignatura más importante que deberá abordar el alcalde antes de las elecciones, junto con las ordenanzas fiscales. El gobierno ha aprobado hasta ahora, con el apoyo de ERC y Barcelona en Comú, dos de las tres propuestas de impuestos y tasas anuales, poniendo el foco en la fiscalidad turística. De cara a los próximos meses, una de las cuestiones a tratar en esta materia será si el incremento del recargo municipal de la tasa turística a los cruceristas, hasta los 24 euros, se aplica progresivamente o de una sola vez, como exige Barcelona en Comú.

Otros temas que pueden marcar los meses que faltan para las municipales son los delitos y los accidentes en la obra pública, que en cuestionan la seguridad. Los datos de Mossos y Guardia Urbana indican una disminución del 11,2% de las infracciones penales, pero en siete meses en la ciudad se han matado una persona más que en todo el año pasado, 11, algunas de las cuales han sido con tiroteos en la calle. En cuanto a las obras públicas, la crisis se ha abierto este julio, con dos socavones, uno en la construcción del túnel de la L9 en Sant Gervasi y otro en Montcada i Vallbona, durante el soterramiento de las vías de Rodalies. A estos dos siniestros, hay que añadir la fuga y explosión de gas en unas obras en el metro en la plaza de Sants que dejó ocho heridos, dos de los cuales están graves.
Collboni, pendiente de ser nombrado alcaldable
El curso político se reanudará con prácticamente todos los alcaldables decididos. Collboni aún no ha sido oficializado como candidato, pero no tendrá rival en caso de que el PSC decida hacer primarias. ERC ya tiene cabeza de lista desde febrero, cuando nombró a la secretaria general del partido y presidenta del grupo municipal, Elisenda Alamany. Junts eligió en junio a Jordi Martí Galbis como alcaldable tras unas primarias muy tensas en las que el presidente del grupo municipal se impuso a Pilar Calvo, la candidata más cercana al presidente en el exilio, Carles Puigdemont. Después de ganar las elecciones de 2023, con Xavier Trias como alcaldable, Junts tiene diez meses para revertir unas encuestas negativas para ellos. El barómetro les da solo un 2,6% en intención de voto.
Quién también va a la baja es Barcelona en Comú, con Gerardo Pisarello como alcaldable con la concejal Carol Recio como número dos. La encuesta municipal da a los Comunes un 4,7% en intención de voto. El que fue primer teniente de alcaldía durante el primer gobierno de Ada Colau (2015-2019) se encuentra ante el reto de sustituir a Colau al frente de la lista tras tres elecciones con ella como candidata. Colau logró once concejales en 2015; diez, en 2023, y nueve, hace tres años.
Recientemente, el PP nombró Daniel Sirera alcaldable de la formación, pero tras doblar resultados en los comicios de 2023 -pasó de dos a cuatro-, no había ninguna duda de que sería el candidato. Tras investir a Collboni alcalde en junio de hace tres años, habrá que ver si este hecho pasa factura a los populares o, como suele suceder, el PP obtiene un resultado mejor del que prevé el barómetro. Ahora, la intención de voto es del 3,1%.

El único grupo con representación en el pleno del cual no se sabe quién será el cabeza de lista es Vox. Con un 2,7% en intención de voto, según el barómetro, la duda es saber si la formación mantendrá a Gonzalo de Oro como candidato o apostará por una cara nueva en el ámbito municipal. Uno de los nombres que hay sobre la mesa es el del diputado en el Parlamento Joan Garriga.
Alianza Catalana se presenta por primera vez
Aliança Catalana (AC) se presentará por primera vez a las municipales de Barcelona. Tras meses buscando un candidato mediático, el partido de Sílvia Orriols decidió apostar por alguien de la casa, Jordi Aragonès, el ideólogo de AC. Ahora mismo, Aliança es el partido que más sube en el ámbito catalán y, posiblemente, tras las elecciones catalanas de 2028 aumentará notablemente su representación en el Parlamento. Barcelona será para AC un termómetro, pero todas las encuestas publicadas hasta ahora dan por hecho que Aragonès puede entrar en el Ayuntamiento con un mínimo de cuatro concejales. El Barómetro le da un 3,1%.
El último partido con posibilidades de entrar en el Ayuntamiento que aún tiene que elegir al cabeza de lista es la CUP. Desde el mandato 2015-2019, los anticapitalistas no han conseguido representación en el consistorio. Según explicaron desde el partido hace unos días al TOT Barcelona, la prioridad es hacer una candidatura que sea una oposición fuerte y útil a Collboni y a la amenaza de la extrema derecha. La intención es disponer del candidato/a en otoño.

