El gobierno de Jaume Collboni, Barcelona en Comú y ERC han avalado este miércoles, en la comisión de Economía y Hacienda, triplicar el recargo municipal de la tasa turística a los cruceristas de escala de los ocho euros actuales a los 24. La medida, para que entre en vigor, deberá ser aprobada por el Parlamento de Cataluña, a través de una enmienda de la ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat, la cual ya ha sido acordada por los comunes, socialistas y republicanos en la cámara catalana.
La medida ha evidenciado la diferencia que hay actualmente entre las fuerzas municipales en cuanto a la fiscalidad turística. Mientras el ejecutivo socialista, Barcelona en Comú y ERC han llevado a cabo a lo largo del mandato diferentes incrementos, como el aumento progresivo del mismo recargo turístico de los cuatro a los ocho euros por persona y noche a los clientes de hoteles y pisos turísticos, la derecha -Junts, PP y Vox-, se ha vuelto a posicionar en contra de cualquier subida, ahora que los cruceristas de escala paguen más.
Iniciativa de Collboni
Los cruceristas de escala son aquellos que están en la ciudad menos de doce horas y, según el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, hacen un uso intensivo del espacio público, sin generar ni un gasto importante en el tejido económico y comercial ni un retorno a la sociedad barcelonesa. En esta línea, el teniente de alcaldía del área económica, Jordi Valls, ha defendido que la obligación de la administración pública es regular. «Celebro que se apruebe la propuesta que hizo el alcalde y que ERC y Comunes la hayan hecho suya», ha dicho.

Un «retorno tangible» para la ciudadanía
Marc Serra, concejal de Barcelona en Comú, ha pedido ser más ambicioso y actuar con más determinación y decisión contra las externalidades negativas del turismo, mientras que el edil de ERC Jordi Coronas ha hablado de que el incremento suponga «un retorno tangible» para la ciudadanía. Desde ERC, también se defiende establecer un tope de cruceristas mensuales.
La subida se podrá aplicar como muy pronto en 2027, ya que el gobierno municipal debe incluirla en las ordenanzas fiscales del próximo año y el pleno del Ayuntamiento debe aprobarla. La voluntad del PSC es que el incremento sea progresivo y no aplicarlo todo el mismo año. De hecho, el aumento del recargo municipal a los clientes de hoteles y pisos turísticos, impulsado por ERC, se hace progresivamente, hasta los ocho euros en 2029.
En medio de este debate, la semana pasada, el Port de Barcelona presentó un estudio realizado por la Universidad de Girona (UdG) que concluye que, de media, el turismo de cruceros representa el 2,5% de los visitantes diarios de la capital catalana. La conclusión es clara: el turismo de cruceros “no constituye un factor estructural de la presión turística en la ciudad”. El estudio afirma que los cruceristas solo superan el 5% de los turistas de la ciudad treinta y dos días al año y, en ningún caso, superan el 7,5%. De esta manera, el Puerto y la UdG sostienen que hay una “baja coincidencia” entre los picos de visitantes y los flujos de cruceristas. Mientras que la afluencia turística más alta se concentra, principalmente, en los meses de verano, los principales flujos de cruceristas se registran en mayo y en octubre.

