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Los comerciantes de la plaza de Cataluña, resignados ante posibles nuevos disturbios: «Psicológicamente, es muy duro»
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Después de una noche de sábado de disturbios, la plaza de Cataluña recuperaba este lunes su ritmo habitual. Lo hacía invadida por las riadas de turistas que suelen pasear tanto en días festivos como laborables. Sin embargo, los efectos de los altercados del fin de semana no pasaban desapercibidos ni siquiera para los visitantes extranjeros. «Oh, mira el vidrio», comentaba una pareja señalando las grietas aún visibles en el escaparate de una de las sedes del gigante textil Zara. «Esto es del sábado», decía otra observando la entrada de la tienda Urban Outfitters en el Triangle, con todo el margen exterior cubierto temporalmente por maderas y paneles de corcho. Mientras que algunos de los establecimientos afectados como la cadena de cafeterías Starbucks o la franquicia del multimillonario Amancio Ortega habían podido abrir a primera hora sin demasiados problemas, otros como la firma de ropa norteamericana permanecían cerrados al mediodía con operarios trabajando en la fachada, tomando medidas y preparando el terreno para la sustitución de los vidrios rotos. Un equipo de seguridad privada vigilaba el acceso a la tienda, en cuyo interior se podía ver a empleados preparando el local para la reapertura.

Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.
Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.

Tampoco había levantado la persiana esta mañana la sede de la compañía tecnológica PC Componentes en el número 7 de la calle Balmes, una de las más afectadas por los desperfectos y saqueos del sábado. El local se mantenía cubierto por maderas y aún se podía ver el impacto de algún objeto en uno de los pocos vidrios supervivientes del establecimiento. Más sensación de normalidad aparentaba la terraza del histórico Café Zurich, que pocos minutos antes de las doce lucía llena a rebosar. Los disturbios dejaron daños en algunas mesas y sillas, pero al menos no se quemó ninguno de los parasoles, como sí pasó con los vecinos de la franquicia de comida rápida Five Guys. «Cuando vimos que comenzaban las carreras y que había algunas cargas policiales, decidimos cerrar la persiana y refugiarnos dentro. Así aguantamos«, explicaba Álex Ruiz, uno de los responsables del servicio que presenció los incidentes. A pesar de haber podido recuperar la actividad prácticamente sin afectaciones, los trabajadores mostraban su preocupación por un tipo de episodio violento al que no se habían enfrentado hasta ahora. «Una cosa es que haya una manifestación y un grupo haga destrozos al final, pero esto era diferente. La gente venía a robar y destrozar locales», afirmaba.

Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.
Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.

Frente a la terraza del Café Zurich, Anna Benzal -segunda generación al frente de la Floristería Benzal– comentaba la jugada con una clienta. «Nosotros solemos cerrar hacia las ocho y, cuando empezó todo, comenzamos a recoger rápidamente. Nunca lo hacemos tan rápidamente, pero en diez minutos lo teníamos todo», aseguraba la responsable del negocio, con una trayectoria de medio siglo como floristas de la Rambla. La familia siguió desde casa la situación con el miedo de que una de las paradas destrozadas fuera la suya. Por suerte, fue una de las pocas de este tramo de la plaza de Cataluña -donde están reubicadas temporalmente por las obras del paseo- que se salvó y que no sufrió desperfectos. Aún así, la posible convocatoria de nuevas concentraciones violentas como la del sábado mantiene a la responsable del comercio en alerta. «Estos días estamos con un poco de ansiedad. Nos hace sentir inseguros pensar que puede volver a pasar», lamentaba. Se da la circunstancia de que este fin de semana es uno de los más fuertes del año para los floristas porque se celebra Todos los Santos. «Aún no sé si podremos abrir el sábado y ya tengo encargos… Nosotros vivimos de esto y tener que cerrar un día que puede significar más trabajo de lo normal te hace estar más nervioso», remarcaba la mujer.

Un puesto de las floristas de la rambla, en la plaza de Cataluña / Anton Rosa

En la misma tesitura se encuentra José Moya, que desde hace cuarenta años regenta otra de las floristerías de la Rambla con su esposa. Su puesto sí que ha sufrido daños considerables y este lunes al mediodía solo podía abrir a medio gas. «No tengo claro hasta dónde llegará el seguro. Sé que tendré que adelantar el dinero, pero espero que nos ayuden. Solo quiero que me pongan los vidrios«, señalaba antes de conocer la creación por parte del Ayuntamiento de Barcelona de un fondo de emergencia de medio millón de euros para ayudar a los comerciantes afectados por los altercados. Sobre la posible repetición de los actos vandálicos y el impacto que puede tener en las ventas por Todos los Santos, Moya se mostraba resignado y apuntaba que en su trayectoria no había visto nada igual. «¿Qué tengo que hacer? ¿Compro más, menos…? Para nosotros es uno de los días más importantes del año […] Si vuelve a pasar, nos tiran el sábado por la borda. No podemos hacer nada, solo rezar. Esto, psicológicamente, es muy duro«, insistía.

En José Moya, que desde hace cuarenta años regenta otra de las floristerías de la Rambla con su esposa, es uno de los afectados por los disturbios del sábado / A.R.
En José Moya, que desde hace cuarenta años regenta otra de las floristerías de la Rambla con su esposa, es uno de los afectados por los disturbios del sábado / A.R.

Cambios en el protocolo por el miedo a réplicas

Pocos minutos después de las dos y media conocíamos la medida impulsada por el gobierno de Jaume Collboni, que a media mañana se reunía con algunos de los establecimientos directamente afectados y con diversas asociaciones de comerciantes, pero no con el Gremio de Restauración de Barcelona. El fondo de emergencia de cerca de 500.000 euros tiene el objetivo de apoyar al sector comercial, tanto en las reclamaciones a las compañías aseguradoras como para agilizar las reparaciones necesarias y contribuir a restablecer la normalidad. En este sentido, también se pondrá en marcha una ventanilla única desde los equipos municipales de Barcelona Activa y los servicios jurídicos municipales para facilitar la atención y tramitación de las ayudas. Desde Barcelona Oberta celebran estas medidas y confían en que se modifique el protocolo de actuación para que incidentes así no se repitan si hay nuevas convocatorias. «El sábado falló la fuente de información, no había una comunicación oficial con credibilidad y por eso no sabías si creértelo […] Si esto tiene que ser cada dos por tres, debemos garantizar la seguridad de los comerciantes y que se pueda recuperar la normalidad lo antes posible«, indica la directora general de la agrupación, Elvira Garcia, que también pide revisar la normativa de Paisaje Urbano para permitir un tipo de persianas que resistan mejor a posibles nuevos actos vandálicos.

Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.
Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.

A su vez, desde Barcelona Comerç ven con preocupación los hechos ocurridos en torno a la plaza de Cataluña y temen que puedan extenderse a otros puntos de la ciudad. «Los comercios tenemos el temor de que esto se repita y sea algo recurrente. Nadie esperaba lo que pasó el sábado«, comenta Jordi Arias, presidente de Sant Antoni Comerç y flamante nuevo líder de la agrupación de comerciantes, relevando en el cargo a Pròsper Puig. De hecho, este mismo lunes por la tarde se dio el aviso de alerta a los establecimientos ubicados alrededor de la plaza d’Espanya y la calle de la Creu Coberta para que se prepararan ante una nueva convocatoria similar a la del fin de semana. «Los barrios cercanos estamos un poco a la expectativa. Tenemos miedo porque, el día que dejas de trabajar, no facturas y la situación ya es bastante difícil comercialmente«, precisa Arias, quien considera que todo ello también genera un clima de inseguridad en la calle que no favorece al comercio. Cabe recordar que por ahora no hay un balance de los desperfectos privados causados por los disturbios del sábado, aunque la estimación inicial de los daños a mobiliario y propiedades públicas es de 36.000 euros.

Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.
Efectos de los actos vandálicos que tuvieron lugar el sábado en torno a la plaza de Cataluña / A.R.

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