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Un nuevo comienzo en Barcelona para los tesoros egipcios desmembrados

Situémonos en la rambla de Catalunya. Estamos en 1997 y hace tres años que en uno de los locales de este paseo ha abierto el Museo Egipcio de Barcelona. El empresario hotelero Jordi Clos Llombart, fundador del equipamiento y de la Fundación Arqueológica Clos, presenta la última adquisición que ha hecho para las instalaciones: una estela de Cleopatra. Más allá de la importancia histórica y patrimonial de la pieza, destaca sobre todo su procedencia. La obra pertenecía a la llamada colección Poupouti, reunida entre los años 1956 y 1975 por el egiptólogo y profesor universitario Jean Yoyotte (Lyon, 1927 – París, 2009) y su esposa Michèle Yoyotte. El experto francés es considerado como uno de los investigadores más influyentes de la disciplina egiptológica en todo el mundo y la capital catalana podrá disfrutar desde ese momento de uno de los elementos que hasta entonces conformaban su selección personal. La identidad del comprador de la estela llega a oídos de Yoyotte, quien decide hacer una visita a Barcelona para conocer a Clos Llombart en persona. El momento es inmortalizado en la fotografía que ilustra estas líneas.

Deberían pasar casi tres décadas para que el museo barcelonés volviera a encontrarse con el egiptólogo. O más bien con algunas de las piezas de su colección, buena parte de la cual fue comprada a un marchante armenio en 1948. Tras la muerte del experto en 2009, su esposa había heredado esta colección de objetos del antiguo Egipto, una custodia que ejerció durante catorce años. Con el fallecimiento de Michèle en 2023, el relevo pasó a manos del hijo del matrimonio, quien a finales de 2025 puso a la venta una buena parte de este patrimonio familiar. Las obras fueron detectadas por el equipo del museo, que rápidamente movió ficha para poder hacerse con varios ejemplares. «Tiene un cierto valor sentimental poder volver a comprar una parte de su colección tantos años después«, reconocía este jueves Clos Llombart, quien ha sido el encargado de guiar una visita en pequeño comité para periodistas donde se han mostrado algunas de las nuevas adquisiciones del equipamiento, desde el 2000 ubicado en el número 294 de la calle de València.

El fundador del Museu Egipci i president de la Fundació Arqueològica Clos, Jordi Clos Llombart, mostra algunes de les noves adquisicions del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci
El fundador del Museu Egipci i president de la Fundació Arqueològica Clos, Jordi Clos Llombart, mostra algunes de les noves adquisicions del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci

De la colección Poupouti, han llegado a la capital catalana dos escarabajos en forma de placa -llamados pectorales-, un escarabajo de corazón y dos escarabeos, todos ellos de la Baja Época (715-332 aC). El equipo del museo -encabezado por la directora Maixaixa Taulé– es siempre muy meticuloso comprobando la procedencia y autenticidad de las piezas que se compran, pero, con las obras de los Yoyotte, este análisis ha sido un mero formalismo porque el experto francés «nunca tendría una falsificación en su colección«, en palabras del mismo Clos Llombart. «Era uno de los egiptólogos más respetados de la disciplina. No se le conocían enemigos y eso en este sector es decir mucho […] Dejó una gran huella tanto desde el punto de vista humano como técnico», afirmaba sobre Yoyotte el también egiptólogo y conservador del equipamiento Luis Manuel Gonzálvez.

L'egiptòleg i professor universitari Jean Yoyotte acompanyat de la seva dona Michèle Yoyotte / A.R.
L’egiptòleg i professor universitari Jean Yoyotte acompanyat de la seva dona Michèle Yoyotte / A.R.

Aunque reconoce que la selección privada de esta eminencia del sector no es nada del otro mundo, Gonzálvez cree que los ejemplares tienen en este caso un valor simbólico especial, sobre todo para el fundador y empresario hotelero. No solo le evocan aquella primera adquisición de hace 29 años, sino que también sirven para cerrar el círculo abierto con una de las primeras expediciones financiadas por la Fundación Arqueológica Clos. Fue en el pueblo de Oxirrinco (en la demarcación egipcia de Minia), donde localizaron una tumba inviolada y una momia a la cual sorprendentemente no se le había sustituido el corazón por la figura de un escarabajo, exactamente como el que ahora han comprado de la colección de los Yoyotte, que proviene de otro enterramiento, muy probablemente de la zona del delta del Nilo.

Algunes de les noves adquisicions del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci
Algunes de les noves adquisicions del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci

Un museo que muere y nuevos logros

La colección Poupouti no es la única en la que ha pescado recientemente el Museo Egipcio de Barcelona. Hace unos meses llegó a una conocida casa de subastas de París un primer lote proveniente del Musée d’Art Classique de Mougins, una institución francesa creada en 2011 por el coleccionista británico Christian Levett. Tras la pandemia del coronavirus, el impulsor de este equipamiento ubicado en el sur de Francia decidió retirar de los expositores sus colecciones dedicadas al arte clásico y rebautizar el museo como FAMM (Femmes Artistes du Musée du Mougins), destinando las instalaciones a exponer únicamente obras creadas por artistas femeninas de todo el mundo.

El material sobrante acabó poniéndose a la venta. Clos Llombart y Gonzálvez -un «perro de presa», como lo define el mismo fundador del museo- revisaron el catálogo en oferta y finalmente se hicieron con un relieve parietal con la representación de diversas diosas, una obra hecha a partir de piedra arenisca y datada del período Ptolemaico (305-30 aC), y una pintura también parietal que muestra una escena de banquete funerario que se remonta a la dinastía XVIII (1575 y 1295 aC).

Algunes de les noves adquisicions del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci
Algunes de les noves adquisicions del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci

Con estas dos piezas vuelve a aparecer la importancia del valor simbólico. El equipamiento barcelonés tuvo durante bastante tiempo una obra muy similar que llegó a ser portada del catálogo del museo en varias ocasiones y que finalmente tuvo que ser devuelta al gobierno egipcio, que la reclamó para poderla exponer en el Museo de El Cairo. De hecho, durante el tiempo que estuvo en las vitrinas de las instalaciones ubicadas en la capital del país africano, el ejemplar lució acompañado de una pequeña descripción donde se indicaba que había sido cedida por el museo catalán. «Siempre nos quedamos un poco huérfanos sin la pieza y, cuando vimos esta otra, pensamos que no la podíamos dejar escapar. Y ahora ha llenado ese vacío que nos dejó el estuco», relataba Clos Llombart.

Entre las últimas adquisiciones, también brilla con fuerza un sarcófago completo ptolemaico y dos conjuntos de la Baja Época formados por un escarabajo alado y figuritas de los cuatro hijos de Horus, divinidades de carácter funerario que tenían como misión principal la custodia y la protección de las vísceras de los difuntos. Este último marca un pequeño logro para el museo, que hasta ahora no había podido reunir las cuatro figuras de un mismo difunto, sino que tenía combinadas de diversas tumbas. «Es un elemento usual, pero no habíamos logrado nunca tener los cuatro hijos de un mismo enterramiento», admitía el fundador.

El sarcòfag de Padiefty (període Ptolemaic /305-30 aC), nova adquisició del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci
El sarcòfag de Padiefty (període Ptolemaic /305-30 aC), nova adquisició del Museu Egipci de Barcelona / Museu Egipci

Material bajo custodia que promete

El reguero de novedades no termina aquí. El museo barcelonés participaba este mismo lunes en la subasta de la segunda tanda de material proveniente del Musée d’Art Classique de Mougins. Sin ánimo de caer en spoilers, los expertos indican que las piezas adquiridas en esta licitación son aún más relevantes que las de la primera, con algún ejemplar de gran calibre. Habrá que esperar unos meses para poder presentar las obras en sociedad, dado que se han de concluir todos los trámites burocráticos previos a su traslado a la capital catalana. En todo caso, el hecho de que también sean piezas de una colección desmembrada, hará que puedan tener una nueva vida en Barcelona como los otros ejemplares comprados este año y ya presentados. «Al final, son colecciones que mueren y otras que nacen y piezas que se incorporan a museos que están vivos», reflexionaba Gonzálvez.

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