Día de presentaciones en el número 294 de la calle de València. El Museo Egipcio de Barcelona ha mostrado este jueves por primera vez sus últimas adquisiciones, entre las cuales destacan un sarcófago completo, relieves parietales y una alineación de amuletos funerarios hasta ahora nunca vista en su esplendor original en las vitrinas del equipamiento de la capital catalana. Lo ha hecho de la mano de su fundador y presidente de la Fundación Arqueológica Clos, Jordi Clos Llombart, quien ha guiado una pequeña visita reservada a periodistas acompañado de la directora del museo, Maixaixa Taulé, y del egiptólogo y conservador Luis Manuel Gonzálvez. Las nuevas piezas provienen principalmente de dos colecciones europeas y están datadas entre la dinastía XVIII (1575 y 1295 a.C.) y el período Ptolemaico (305-30 a.C.). La gran mayoría de novedades ya se pueden ver expuestas como parte del itinerario permanente del museo, que tiene más de 1.350 obras y se ha situado a lo largo de sus tres décadas de trayectoria como una de las colecciones en manos privadas más importantes de todo el territorio europeo.
Si entramos en detalle a las nuevas adquisiciones, el gran protagonista -principalmente por sus dimensiones- es el sarcófago de Padiefty, realizado en piedra caliza pintada durante el período Ptolemaico. Destaca de esta pieza que es un nicho que se conserva entero, con la parte superior e inferior, y mantiene los jeroglíficos del anverso en un gran estado de preservación. También se ha incorporado a la colección barcelonesa dos escarabajos en forma de placa -llamados pectorales-, un escarabajo de corazón y dos escarabajos, todos ellos de la Baja Época (715-332 a.C.). Estos pequeños elementos funerarios provienen de la colección Poupouti, reunida entre los años 1956 y 1975 por el egiptólogo y profesor universitario Jean Yoyotte y su esposa Michèle Yoyotte, ambos ya fallecidos. El experto francés es considerado como uno de los investigadores más influyentes de la disciplina egiptológica en todo el mundo.

Colecciones desmembradas y los hijos de Horus
Por otro lado, el Museo Egipcio de Barcelona también ha añadido a sus vitrinas un relieve parietal con la representación de diversas diosas, una obra hecha a partir de piedra arenisca y datada del período Ptolemaico, y una pintura también parietal que muestra una escena de banquete funerario que se remonta a la Dinastía XVIII. Ambos ejemplares pertenecían hasta ahora al Musée d’Art Classique de Mougins, una institución francesa creada en 2011 por el coleccionista británico Christian Levett. El impulsor de este equipamiento ubicado al sur de Francia decidió después de la pandemia del coronavirus retirar de los expositores sus colecciones dedicadas al arte clásico y las ha terminado vendiendo este mismo año. Desde entonces, el museo galo se ha convertido en el FAMM (Femmes Artistes du Musée du Mougins), unas instalaciones que exponen una recopilación de obras creadas por artistas femeninas de todo el mundo.

Completa las nuevas adquisiciones dos conjuntos formados por un escarabajo alado y figuritas de los cuatro hijos de Horus también de la Baja Época y un escarabajo con uno de los prenombres del faraón Tutmosis III. En el primer caso, es importante remarcar que los cuatro hijos de Horus son divinidades de carácter funerario que tenían como misión principal la custodia y la protección de las vísceras de los difuntos que suelen depositarse en el interior de unos recipientes. Hasta ahora el museo barcelonés no había conseguido reunir las cuatro figuras de un mismo difunto, sino que tenía combinadas de diversas tumbas, lo que marca un hito importante en la trayectoria del equipamiento.


