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El legado de dos grandes coleccionistas egipcios pervive en Barcelona
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Jordi Clos Llombart (Barcelona, 1950) y Jean-Jacques Rotthier (Bruselas, 1932 – 2009) se conocieron a finales de los noventa en una subasta de antigüedades. El primero ya era un empresario hotelero de éxito y acababa de poner en marcha el Museo Egipcio de Barcelona y la Fundación Arqueológica Clos. El segundo -abogado de profesión y alto directivo de una empresa del sector de los seguros- llevaba más de dos décadas dedicándose al coleccionismo de piezas, principalmente del Antiguo Egipto, pero también de la época del imperio romano. «Compartíamos pasión y nos relacionamos porque él era un apasionado de África, conocía las rutas, el arte y la arqueología de este mundo […] Fue un diálogo interesante», recuerda Clos Llombart. Rotthier le mostró ese mismo día fotografías de algunas de las piezas que conformaban su colección privada, que de vez en cuando cedía para exposiciones organizadas por instituciones culturales de París, Venecia y otras ciudades europeas.

Poco se imaginaba entonces el empresario barcelonés que volvería a encontrarse con esos mismos ejemplares tres décadas después del encuentro con el coleccionista belga. Fue el pasado verano, cuando el contenido salió a subasta en París. «En el momento que vi que las piezas estaban en el catálogo, me quedé sin palabras«, admite. Clos Llombart acudió presencialmente al concurso acompañado de su esposa. Cuando lograron adquirir las obras, ambos estallaron de alegría, recibiendo los aplausos casi unánimes de los presentes en la casa de subastas. «Es la lucha de la sala contra el teléfono. Ahora ya no hay demasiados particulares en estos actos, la mayoría son museos de países como Arabia Saudita, que tienen grandes instalaciones sin contenido. Cuando compites con Kuwait y Qatar, sabes que no hay nada que hacer«, lamenta. Sin embargo, la situación de inestabilidad que vive en los últimos tiempos esta zona del mapa mundial jugó a favor de los intereses del coleccionista catalán, que pudo imponerse en la carrera sin demasiados contratiempos.

El fundador del Museo Egipcio y presidente de la Fundación Arqueológica Clos, Jordi Clos Llombart, muestra algunas de las nuevas adquisiciones del Museo Egipcio de Barcelona / Museo Egipcio
El fundador del Museo Egipcio y presidente de la Fundación Arqueológica Clos, Jordi Clos Llombart, muestra algunas de las últimas adquisiciones del Museo Egipcio de Barcelona / Museo Egipcio

«Al inicio del Museo, difícilmente nos habríamos imaginado que llegarían unas obras así. Cuando nos dijeron que se habían podido hacer con las piezas, fue toda una alegría […] Son de lo mejor que tenemos», asegura Luis Manuel Gonzálvez, egiptólogo y conservador del equipamiento. «Esta es una aportación muy importante, una bala más para nosotros», reconoce Maixaixa Taulé, directora del Museo Egipcio de Barcelona. El legado de Rotthier que a partir de ahora se incorpora a la colección permanente de las instalaciones ubicadas desde el 2000 en el número 294 de la calle de València lo conforman un conjunto funerario completo de una noble con más de 2.500 años de historia y un relieve poco común que representa a la reina Nefertiti y Akhenaton, el faraón maldito que quisieron borrar de la historia por romper con la ideología religiosa de la época. El primero está datado entre el 664 y el 525 a.C. y pertenecía a la dama bautizada con el nombre Iah-tes-najt, traducido como La luna es su fuerza. Consta de un sarcófago exterior rectangular y un ataúd interior antropoide. Su excepcionalidad radica en la conservación conjunta de ambos elementos y en la riqueza de su iconografía.

Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona
Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona

En todo el mundo habrá solo una quincena de ejemplares semejantes a este que se conserven en su integridad. Gonzálvez explica que el mecanismo que se utilizaba con este tipo de enterramientos es similar al de las matrioshkas rusas y afirma que ha sido un verdadero reto acordar cómo se debía mostrar el conjunto. Finalmente, se optó por colocar el sarcófago y el ataúd por separado. «Hubo debate porque, aunque ahora mostramos las partes más importantes de la pieza, hay elementos que quedan ocultos», indica el conservador. Uno de esos tesoros ocultos que se ha podido poner a la vista del visitante es una representación de la diosa Nut -que aparece en tres ocasiones más- con el pecho descubierto, pero con una pieza en los genitales que recuerda a la parte baja de un bikini. «La mayoría de los objetos de esta época provienen de la región de Tebas, de los talleres oficiales. Son representaciones muy convencionales y rigurosas, no se salen del canon […] Esta proviene de un taller provincial y la figura representada es anómala«, puntualiza el egiptólogo.

Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona
Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona

En cuanto a la segunda de las adquisiciones, consiste en un fragmento de relieve en gres procedente de la región de Tell el-Amarna en el cual aparecen el faraón Akhenaton y la reina Nefertiti realizando ofrendas al dios Atón. Está datado entre el 1353 y el 1335 a.C. y se convierte en la única representación conjunta de los dos personajes que se conserva en una colección del Estado. «Hay muy pocas piezas en el mundo donde estén ambos representados. Tener esta fotografía pétrea de los dos juntos es extraordinario», apunta Clos Llombart. «Hemos tenido que realizar unos trabajos de restauración importantes, pero creo que la pieza ha ganado presencia y hemos recuperado parte del relieve», añade Taulé. «Fueron dos personajes perseguidos, pretendían eliminarlos de la memoria histórica», remata Gonzálvez.

Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona
Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona

Una investigación que une a las dos eminencias

Mientras el estudio del relieve real ha sido relativamente sencillo, el equipo del Museo Egipcio ha tenido más problemas a la hora de conseguir interpretar el conjunto funerario, en el cual figuran representadas una treintena de divinidades. Una de las claves para identificar la procedencia de la tumba ha sido el análisis del nombre de la fallecida y de sus familiares. La desaparecida era hija de Pa-sheri-aayt, que se puede traducir como el hijo de Aayt. Este nombre hace referencia a una divinidad femenina con cabeza de león muy poco conocida que proviene de la región de la Heracleópolis Magna, precisamente el lugar donde el empresario hotelero y el conservador del equipamiento participaron en su primera expedición arqueológica. «Decidieron ponerle al padre un nombre vinculado a una diosa de la zona. Es muy extraño y hemos tenido que investigar mucho para averiguarlo», reconoce Gonzálvez.

Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona
Presentación de las nuevas piezas del Museo Egipcio de Barcelona, únicas en el Estado / Museo Egipcio de Barcelona

Una de las fuentes de información utilizadas para poder identificar la procedencia del conjunto han sido los artículos escritos por el egiptólogo y profesor universitario Jean Yoyotte (Lyon, 1927 – París, 2009). El experto francés es considerado como uno de los investigadores más influyentes de la disciplina egiptológica en todo el mundo, pero también reunió entre los años 1956 y 1975 junto con su esposa Michèle Yoyotte una importante muestra bautizada como colección Poupouti. Clos Llombart adquirió en el año 1997 una estela de Cleopatra proveniente de este catálogo, una compra que le permitió conocer en persona al egiptólogo. Tendrían que pasar casi tres décadas para que el museo barcelonés volviera a reencontrarse con Yoyotte. El pasado mes de mayo, el equipamiento presentaba dos escarabajos en forma de placa -llamados pectorales-, un escarabajo de corazón y dos escarabajos, todos ellos de la Baja Época (715-332 a.C.), que habían formado parte de la colección del experto francés. De esta manera, tanto el legado de Yoyotte como el de Rotthier perviven de cierta forma en el Museo Egipcio de Barcelona, que ya cuenta con más de 1.350 obras.

El egiptólogo y profesor universitario Jean Yoyotte acompañado de Jordi Clos Llombart, fundador del Museo Egipcio de Barcelona, en una imagen de finales de los noventa / A.R.
El egiptólogo y profesor universitario Jean Yoyotte acompañado de Jordi Clos Llombart, fundador del Museo Egipcio de Barcelona, en una imagen de finales de los noventa / A.R.

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