Ha comenzado la cuenta regresiva para las elecciones municipales, que se celebrarán el 23 de mayo de 2027. Llega septiembre y comienza oficialmente el último curso político antes de que la ciudadanía pase por las urnas para elegir al nuevo alcalde o alcaldesa. En Barcelona, como el año pasado, cuando Jaume Collboni viajó a Gaza y otros municipios palestinos, el regreso de vacaciones para los concejales del Ayuntamiento –para los que lo han hecho– tiene lugar con el alcalde fuera de la ciudad. Collboni está toda la semana de viaje en Europa del Este, con paradas en Sarajevo, Varsovia y Kíev.

La mayoría de los partidos con posibilidades de conseguir representación en el pleno ya han nombrado a los candidatos a la alcaldía. Collboni y Elisenda Alamany (ERC) son los mejor posicionados por el momento en la pugna por la alcaldía, según las encuestas. Los próximos meses estarán marcados por el intento del gobierno en minoría del PSC de aprobar los presupuestos municipales para 2027. Hasta ahora, Collboni no ha conseguido sacar adelante ningún presupuesto por la vía ordinaria. En estos tres años, el alcalde solo ha recibido el apoyo de ERC y se ha visto abocado a aprobar las cuentas una vez a través de una moción de confianza –un instrumento que la ley electoral permite utilizar a los gobiernos en minoría dos veces por mandato– y a prorrogarlos los otros dos años. Muy probablemente, con los partidos pensando en las elecciones, en los presupuestos de 2027, que se tramitarán durante el otoño, el ejecutivo socialista no tendrá ni siquiera el aval de los republicanos y Collboni tendrá que recurrir de nuevo a la cuestión de confianza para aprobarlos.

Los candidatos que están decididos
El PSC aún no ha oficializado la candidatura de Collboni como candidato a la alcaldía. Pero en el partido de Salvador Illa nadie hará sombra al alcalde en unas hipotéticas primarias internas. En cambio, la mayoría de los cabezas de lista a los que se enfrentará Collboni sí han sido nombrados. Si no hay sorpresas de última hora, el presidente de Junts en el Ayuntamiento, Jordi Martí Galbis, liderará la lista independentista, después de imponerse en unas primarias en las que tenía la dirección del partido en contra. Gerardo Pisarello, ex primer teniente de alcaldía con Ada Colau, encabezará la lista de Barcelona en Comú. La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, no tuvo oposición interna y fue designada candidata con un apoyo de la militancia muy amplio. El PP oficializó a mediados de julio que el candidato a la alcaldía será de nuevo Daniel Sirera. Y Aliança Catalana, en la primera vez que se presenta a las municipales de la capital de Cataluña, apuesta por Jordi Aragonès, el ideólogo de la formación. Entre los partidos con opciones de conseguir representación en el pleno solo quedan la CUP y Vox por decidir el candidato a la alcaldía. La CUP tiene previsto hacerlo este otoño.

Dos concejales más
Si Barcelona se mantiene por encima de los 1,7 millones de habitantes a finales de año, el pleno crecerá y habrá dos concejales más después en las municipales de mayo, de manera que pasará de tener 41 a 43. De momento, los sondeos publicados indican que el PSC podría ser la fuerza más votada, seguida de ERC. El Barómetro municipal (una encuesta sobre el estado de la ciudad que se realiza cada seis meses) definía en julio una contienda muy clara entre socialistas y republicanos por la alcaldía, con los republicanos al alza y situados a menos de dos puntos del PSC en intención de voto: 13% para los socialistas y 11,1% para los republicanos. Detrás del PSC y ERC, se posicionaba Barcelona en Comú, con un 4,7% en intención de voto (que era un 6,9% el pasado diciembre), Aliança Catalana (3,3%), PP (3,1%), Vox (2,7%), Junts (2,6%, 1,2 puntos menos que a finales de 2025) y la CUP (2,1%). El Barómetro ofrece datos de intención directa de voto, pero no hace una estimación de los concejales que se conseguirían. La encuesta municipal situaba en el 45,1% el porcentaje de indecisos.

El PSC no gana unas elecciones municipales desde 2007
Collboni podría ganar las elecciones y repetir como alcalde, con la única duda de si ERC le puede arrebatar la victoria en las urnas. Cabe recordar que Collboni no se impuso en los comicios de mayo de 2023. Lo hizo claramente Xavier Trias, con cerca de 150.000 votos y once concejales, pero el exalcalde no pudo gobernar porque el candidato del PSC fue investido por Barcelona en Comú y el PP para evitar que la ciudad tuviera un alcalde independentista. Los socialistas no ganan unas elecciones municipales en Barcelona desde hace veinte años, cuando lo hizo Jordi Hereu en 2007.

«Aplastar la extrema derecha»
Collboni centra parte de su discurso en intentar garantizar un gran pacto postelectoral para “aplastar a la extrema derecha”. En caso de cumplirse lo que dicen los sondeos, Aliança Catalana entrará en el pleno municipal y Vox podría incrementar su representación -ahora tiene dos concejales-, pero ninguno de los dos partidos tendrá opción de gobernar. En una entrevista con la agencia ACN a finales de julio, el alcalde defendió mantener la tónica de entendimiento del actual mandato –con partidos como ERC, Barcelona en Comú y Junts– después de las elecciones de 2027, “independientemente del resultado y de la aritmética que resulte”. Si los números salen, entre las posibilidades de gobierno que hay sobre la mesa está la de un bipartito entre socialistas y republicanos o la de un tripartito de izquierdas.
Mientras comienza este curso, a lo largo de esta semana, Collboni visita Sarajevo, Varsovia y Kíev. El alcalde mantendrá encuentros bilaterales con sus homólogos Samir Avdic (Sarajevo), Rafał Trzaskowski (Varsovia), Vitaliy Klitschko (Kíev) e Ihor Terekhov (Járkov). La agenda incluye también proyectos sociales, de protección civil, la atención a colectivos vulnerables y la defensa de los derechos LGTBI. Barcelona entregará material de emergencia y vehículos de bomberos a la capital de Ucrania.

