Francesco Pergolesi lleva tiempo dedicándose a inmortalizar héroes. Los protagonistas de las fotografías de este retratista y artista visual veneciano nacido en 1975 no llevan capa ni suelen hacerse un hueco en los periódicos. Son personajes anónimos que levantan cada día la persiana de su negocio o que se dedican a un oficio de toda la vida, de aquellos que parecen condenados a desaparecer más temprano que tarde. En definitiva, personas capaces de mantener las tiendas y locales vivos, preservando la singularidad de cada lugar en un contexto de gentrificación acelerada como el actual. Su proyecto ha recorrido a lo largo de los años diferentes ciudades de la mano de la Unión Europea (UE), pero hasta el año pasado no había podido aterrizar en profundidad en Barcelona. Lo pudo hacer gracias a la ayuda de su amiga y arquitecta Elisa Olivé y de Àngels Gómez, investigadora del Centre de Recerca Històrica del Poble-sec (CERHISEC).
Este binomio elaboró unas fichas con posibles candidatos que cumplían los requisitos para poder pasar por la cámara de Pergolesi. «Se trataba de encontrar aquello que todavía es un poco diferente entre unas ciudades que cada vez se parecen más unas a otras. Él les llama héroes y son tiendas y servicios que son propios de los lugares», explica Gómez en una conversación con el TOT Barcelona. Así fue como el fotógrafo llegó a la capital catalana, donde estuvo unos tres meses retratando diferentes comercios y rincones del Poble-sec, el barrio donde residen tanto la investigadora del CERHISEC como la arquitecta y donde se encuentran todos los lugares fotografiados. La iniciativa debía quedarse en las instantáneas, que forman parte del proyecto europeo del italiano, pero el azar hizo que la actividad coincidiera con una convocatoria por parte del Ayuntamiento de Barcelona, que buscaba propuestas para incluir en el calendario de Barcelona Capital Mundial de la Arquitectura, que se celebra durante todo el 2026.
«Pensamos que podíamos reconvertir estas fotos y presentarlas como algo significativo del Poble-sec, con una muestra de todo lo que tenemos en el barrio y que mucha gente desconoce», señala Gómez. El resultado es Mirades del Poble-sec, una exposición que a través de una veintena de estas fotografías repasa negocios y personajes singulares de esta zona de la ciudad y que podemos encontrar desde el 4 de junio al 25 del mismo mes en el Centre Cultural Albareda (calle Albareda, número 22). Las instantáneas van acompañadas de un texto breve que explica el contexto de cada una y de su protagonista en términos arquitectónicos, urbanísticos e históricos. La mayoría de las imágenes muestran la fachada principal del comercio desde el exterior, aunque también hay varias que fueron capturadas en espacios interiores.

Comercios desaparecidos, negocios centenarios, artistas de renombre y joyas desconocidas
Entre los diferentes protagonistas, tenemos el desaparecido Bar Prada, un establecimiento de toda la vida que mantenía la esencia de sus orígenes -tanto en su carta de tapas como en la estética del local- y bajó recientemente la persiana en el número 18 de la calle Salvà. También aparece la Bodega Vidal, otro histórico que hace poco ha vuelto a abrir al final de la calle Nou de la Rambla de la mano de los responsables del reputado Bar Bodega Gol de Sant Antoni, y la casi centenaria Mercería Sara, que resiste en el número 27 de la calle Fontrodona.

Con nombre y apellido, encontramos retratados personajes como David Espinosa, artista instalado en el Poble-sec especializado en teatro minimalista y en juego de sombras que se ganó un prestigio internacional a raíz del estallido de la pandemia del coronavirus gracias a las redes, o Gustavo Adolfo Tarí, diseñador de vestuario conocido en todo el mundo por haber ideado los looks de artistas del calibre de Shakira o Rosalia y que tiene su taller en el 67 de la calle del Poeta Cabanyes. Ahora bien, también está retratado el vestíbulo de una pequeña joya arquitectónica como la Casa Jaume Vidal, edificio de estilo ecléctico construido en 1885 por el arquitecto Antoni Rovira Rabassa y que destaca por su portada de grandes dimensiones ubicada en el número 30 de la calle Salvà. En la fotografía, en medio de las dos escaleras que conectan la entrada con los pisos, aparecen Gómez y Olivé, en un homenaje del fotógrafo al binomio responsable de su aterrizaje en la capital catalana y, en concreto, al Poble-sec.
Charla sobre el origen del barrio y ruta por el primer ensanche
La inauguración de la muestra tendrá lugar el próximo 4 de junio en el mismo Centre Cultural Albareda y estará amenizada por un concierto de Soundreamers, un coro del Poble-sec que interpretará varias canciones dedicadas al barrio y a la ciudad. En paralelo, el 17 de junio tendrá lugar la charla El nacimiento urbanístico del Poble-sec, un repaso sobre la evolución del Poble-sec y de sus cuatro barriadas, el origen de algunos de los nombres de esta zona y un acto donde se presentará una nueva teoría sobre de dónde proviene el nombre del barrio. La programación en el marco de Barcelona Capital Mundial de la Arquitectura la completa el itinerario El Ensanche de Santa Madrona, el primer ensanche de Barcelona, una ruta a cargo de la misma investigadora del CERHISEC que recorrerá las diferentes calles que lo conforman, descubriendo algunos de los personajes que están detrás de las primeras construcciones, los vestigios supervivientes y aprendiendo sobre los gustos e intereses predominantes de la sociedad barcelonesa a finales del siglo XIX.


