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Vicente Calduch, farmacéutico: «Para puntas muy secas, la Nivea del tarro azul es protectora si la aplicas 20 minutos antes de la ducha»

Todo el mundo habla de ella. La crema Nivea del tarro azul, la auténtica, la de siempre. Ahora, su nuevo secreto viral se llama: cabello.

De repente, esta icónica de nuestras mesillas de noche, la favorita de abuelas y madres, se ha convertido en la protagonista de cientos de videos donde nos promete una melena de ensueño. (Sí, nosotros también alucinamos con el concepto).

Las redes sociales hierven con su uso como mascarilla capilar definitiva. Una solución mágica, instantánea, para las puntas secas y el cabello dañado. Pero, ¿qué hay de verdad en esta tendencia que nos promete un ahorro del mes con un producto de toda la vida?

Decenas de usuarias muestran resultados espectaculares: una suavidad extrema, un brillo que engancha. Pero, ¿realmente esta crema untuosa, densa, está hidratando y reparando nuestro cabello o solo está ocultando un problema que puede volverse crónico?

Aquí viene el secreto oculto. Hemos buscado la verdad con el verdadero experto. Nuestra misión es que no caigas en un error que pagues caro a largo plazo.

Hemos ido a la fuente, directamente a Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de Laboratoris Calduch. Un nombre que, si aún no lo tienes en tu agenda, deberías tener. Su veredicto es claro y nos rompe todos los esquemas que teníamos.

La revelación definitiva del farmacéutico

Calduch es contundente. La Nivea del tarro azul es una crema magnífica para la piel. Pero lo que es bueno para la piel, no siempre lo es para el cabello. (Y aquí es donde muchas de nosotras nos equivocamos).

Su fórmula, un clásico centenario que se vende cinco veces por segundo en todo el mundo, contiene aceites minerales, parafina y ceras. Estos ingredientes son perfectos para mantener la barrera cutánea, evitar la pérdida de agua transepidérmica y ofrecer una hidratación profunda a la piel.

Pero cuando esta composición llega al cabello, la historia cambia. Estos mismos componentes pueden formar una película sobre la fibra capilar que, especialmente con un uso frecuente, la engrasa. Le resta movimiento, le quita ligereza y favorece la acumulación de residuos.

No te confundas: lo que aparentemente es brillo y suavidad, a veces es solo una capa que sofoca tu cabello.

El farmacéutico no se anda con rodeos. «No la recomendaría utilizar como mascarilla ni como tratamiento habitual para el cabello porque no está formulada específicamente para la fibra capilar». Esto no es un truco casero más, es un punto de inflexión.

El dilema de las puntas secas: ¿hay una excepción?

Aun así, la tentación es grande, sobre todo con el cabello dañado. Muchas usuarias comparten los resultados de cómo les queda la melena después de aplicarla. Y aquí es donde Calduch abre una ventana, pero con una advertencia imprescindible.

«En un caso puntual de puntas extremadamente secas», explica Calduch, «podría utilizarse una cantidad muy pequeña unos 20 minutos antes de la ducha, exclusivamente en las puntas». Aquí viene la clave: «como efecto protector y lubricante ante el agua y la fricción del lavado».

Es decir, no como mascarilla o tratamiento hidratante, sino como un escudo temporal. Y, atención, después habría que retirarla muy bien con el champú. Es una solución puntual, un parche, nunca un tratamiento capilar continuado. (Esto nos ahorra muchos dolores de cabeza futuros).

Cuando el cabello se recubre de ingredientes que no están pensados para él, a la larga el resultado es negativo. La cutícula se ve afectada, el pelo pierde ligereza, elasticidad y capacidad de absorber los tratamientos adecuados. Además, el cuero cabelludo puede reaccionar con picores, sensación de pesadez y alteraciones en su equilibrio natural.

El cabello puede parecer ‘bien’ al principio, pero con el tiempo se irá apagando. (Y esto es un error que no nos podemos permitir).

La solución definitiva para tu melena

Esta fiebre por los ‘trucos de la abuela’ no es nueva. Buscamos soluciones rápidas y baratas para problemas complejos. Pero, al final, la solución real para una melena sana e hidratada pasa por otro camino.

La peluquera y estilista Conchi Arias es categórica: «La mejor solución son productos adaptados al tipo de fibra y a sus necesidades reales». Una buena mascarilla capilar debe aportar hidratación real, nutrir cuando sea necesario, respetar la cutícula y, en muchos casos, reforzar la fibra con activos tratantes. (Nuestro cabello se merece más que improvisaciones).

El pelo no necesita trucos improvisados: necesita cuidado, conocimiento y coherencia. La constancia con productos bien formulados es lo que realmente mantiene el cabello sano, brillante y joven.

Esta es nuestra alerta roja: si tu cabello necesita un cuidado real, haz caso a los expertos. Los productos formulados específicamente para él son una inversión en tu salud capilar, en tu imagen y, sí, en tu autoestima. No dejes que un error puntual se convierta en un problema crónico.

Has llegado hasta aquí, y esto te convierte en una ‘insider’ de la belleza inteligente. Ahora tienes el conocimiento para tomar decisiones imprescindibles para tu melena. Ya sabes lo que hay que hacer. ¿Proteger las puntas? Sí, puntualmente y con cautela. ¿Tratar el cabello a fondo? Con los productos adecuados. (Tu cabello te lo agradecerá).

¿Estás preparada para darle a tu cabello el cuidado definitivo que se merece?

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