El pleno del Ayuntamiento de Barcelona de abril ha desbloqueado el proyecto polémico del traslado del parque de bomberos de l’Eixample -instalado desde hace unos 15 años ilegalmente (porque es una zona verde) en el parque de Joan Miró- a la confluencia de la avenida de Sarrià y las calles de Londres y Comte d’Urgell, donde actualmente hay un concesionario de coches Mercedes y una gasolinera. Concretamente, el gobierno de Jaume Collboni, Barcelona en Comú y ERC han avalado la Modificación del Plan General Metropolitano (MPGM) para ejecutar la transformación urbanística. En la comisión de urbanismo de hace dos semanas, los tres partidos ya votaron a favor. Una vez superado este trámite, la MPGM deberá recibir la aprobación definitiva por parte de la subcomisión de Urbanismo de la Generalitat. Junts per Barcelona se ha abstenido y PP y Vox han votado en contra.
La construcción también tiene muchos vecinos en contra, porque inicialmente en esta ubicación se iban a hacer unos jardines, ha recordado la concejala del PP, Sonia Devesa, tal como prevé el Plan General Metropolitano que se modifica. La reclasificación no solo convierte una parte del suelo en espacio para equipamientos, sino que en otra se podrán hacer oficinas y usos comerciales. Se prevén 4.000 metros cuadrados para oficinas, unos 1.550 para comercios y unos 750 para un aparcamiento subterráneo. Se han presentado unas 2.400 alegaciones en dos tandas diferentes, primero unas 600 y luego cerca de 1.800. La previsión es que el nuevo parque de bomberos se edifique a partir del 2028.

Una ubicación definitiva para la escuela Entença
La operación es una carambola urbanística en toda regla, ya que permite encontrar una ubicación definitiva para la escuela Entença. El centro educativo lleva unos ocho años en barracones en terrenos de la antigua prisión Modelo. En el futuro, la nueva escuela se construirá en un solar de la calle de Provença, entre las calles de Villarroel y Casanova. Este espacio era donde, antes de ir al parque de Joan Miró, estaba el parque de bomberos de l’Eixample y que se cambió de lugar porque allí se debía ejecutar la ampliación del Hospital Clínic. Finalmente, se decidió que el futuro campus del Clínic se edifique en los terrenos deportivos de la Universidad de Barcelona (UB) en la Diagonal. La inversión será de unos 1.700 millones de euros y debería estar terminado en 2035.
El gobierno del PSC ha conseguido que Barcelona en Comú y ERC voten a favor a cambio de introducir mejoras en el proyecto. Por ejemplo, a petición de Barcelona en Comú se completará el eje verde de la calle del Comte Borrell, entre la calle de París y la avenida de Josep Tarradellas y se ampliará la plaza de Marcos Redondo. Por otro lado, ERC ha exigido que en el 50% de la cubierta del parque de bomberos haya vegetación, y en el resto se instalen placas fotovoltaicas. La transformación también conllevará que se ganen dos nuevos interiores de manzana y se liberen unos 2.300 metros cuadrados del parque de Joan Miró, donde ahora está el parque de bomberos.

Las opiniones de los grupos
El concejal de l’Eixample, Jordi Valls, ha destacado el valor estratégico de la operación, ya que también permite encontrar una ubicación definitiva para un «servicio esencial» (el parque de bomberos) y para la escuela Entença. En los mismos terrenos donde se construirá la escuela, irá el nuevo CAP Casanova y un equipamiento sanitario vinculado a actividades del Hospital Clínic Barcelona-Servei Català de la Salut.
Desde Barcelona en Comú, el concejal Guille López ha subrayado la importancia de que se construya definitivamente el parque de bomberos de l’Eixample, así como que se haya desbloqueado la nueva escuela Entença y las mejoras que han introducido en el proyecto, por ejemplo, con la ampliación del eje verde de Comte de Borrell. Y ERC cree que la MPGM responde a un interés de ciudad, según la concejala Eva Baró. Los republicanos también han puesto el foco en la necesidad de que se realicen los estudios pertinentes de contaminación acústica en una zona residencialmente muy densa.
Tanto Junts per Barcelona como el PP han puesto el énfasis en las muchas alegaciones presentadas por vecinos y entidades. El concejal de Junts Damià Calvet ha hablado de «falta de consenso», y Devesa (PP) ha remarcado que el gobierno ha fallado al vecindario. «No se vota un equipamiento, se vota si el gobierno escucha a la gente o no». Por su parte, el edil de Vox Liberto Senderos ve «intereses oscuros» en la operación.

