El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha puesto el acento en los cruceros que no pernoctan en la ciudad. El alcalde considera que estos visitantes hacen un uso intensivo del espacio público sin generar gasto en el tejido económico y propone incrementar la tasa turística que pagan de los cuatro euros actuales a ocho. En la presentación del Plan de Barrios Singular de la Marina, al día siguiente de anunciar la noticia, el alcalde ha instado a las fuerzas de izquierda a sumarse a la propuesta.
“Es una política de fiscalidad turística en la que siempre hemos llegado a acuerdos con los grupos de izquierda, y yo espero que los grupos de izquierda apoyen ahora esta propuesta”, ha remarcado Collboni durante el acto, recogido por la agencia ACN. El objetivo, insiste el líder socialista en Barcelona, es “reducir a cero las escalas de los cruceros en Barcelona”.
La intención del gobierno municipal es aprobar este incremento de cara al próximo año. El ejecutivo de Collboni está en conversaciones con la Generalitat para eliminar el tope máximo de la tasa –fijado en estos ocho euros– y así poder fiscalizar aún más el paso de estas embarcaciones por el Puerto de Barcelona.

Los cruceros, tema de debate político
La masificación turística, que parte de la oposición y algunas entidades sociales vinculan, en parte, a la presencia masiva de cruceristas, ha marcado parte del mandato actual. El alcalde aprobó sus primeras ordenanzas fiscales tras llegar a un acuerdo con BComú –un acuerdo batallado, después de semanas de tira y afloja– para redistribuir las terminales de cruceros.
El acuerdo contempla reducir de siete a cinco las terminales permitidas, eliminando las más próximas a la ciudad. Una reducción que algunos activistas han criticado, asegurando que dos terminales grandes que se estrenarán este año –MSC y Royal Caribbean, la sexta y la séptima actuales– no se tocan en este acuerdo. Las otras dos terminales del Moll Adossat son de la estadounidense Carnival.
