Tot Barcelona | Notícies i Informació d'actualitat a Barcelona
La parada de metro que explica un episodio de represión franquista

Miles de barceloneses pasan por allí cada semana, pero no todos conocen la historia que se esconde tras una de las estaciones más transitadas de Nou Barris. La parada de metro de Llucmajor, en la línea 4, parece simplemente dedicada a la ciudad mallorquina. Pero el nombre es, en realidad, la puerta de entrada a un episodio de memoria histórica, represión franquista y símbolos recuperados. La clave está justo en la superficie. Aunque la estación sigue llamándose Llucmajor, la plaza donde se encuentra dejó de tener ese nombre en el año 2016. Desde entonces, el espacio se conoce oficialmente como plaza de la República. El cambio no fue casual: pretendía dar protagonismo al gran monumento republicano que preside la plaza y que durante décadas permaneció oculto, y es fruto de la reivindicación vecinal.

La escultura es una de las piezas más singulares de la memoria política de Barcelona. La obra original se inauguró en el año 1936 en la intersección del paseo de Gràcia con la Diagonal, dedicada al presidente de la Primera República Francesc Pi i Margall. La figura femenina que corona el monumento, creada por el escultor Josep Viladomat y conocida como La República o La Flama, simbolizaba los ideales de libertad y progreso de la época.

Interior de la estación de metro de Llucmajor TMB

Pero con la victoria franquista, el monumento se convirtió en objetivo político. La dictadura lo retiró del espacio público y lo hizo desaparecer. Durante décadas, la escultura quedó oculta en dependencias municipales, lejos de la mirada ciudadana, mientras el régimen borraba cualquier rastro simbólico de la República de las calles de Barcelona. No fue hasta 1990 que la ciudad recuperó la pieza y la reinstaló en Nou Barris, en la entonces plaza Llucmajor. El monumento volvía así al espacio público después de más de medio siglo de ocultación.

La paradoja continúa viva hoy. El metro aún mantiene el nombre de Llucmajor, mientras arriba hay una plaza dedicada oficialmente a la República. Por eso muchos vecinos consideran que esta es una de las estaciones con más carga histórica de Barcelona: un lugar donde conviven la memoria republicana, la huella del franquismo y los debates actuales sobre los nombres y los símbolos de la ciudad.

Llucmajor, decepcionado con el cambio de nombre

El cambio de nombre de la plaza se hizo en el año 2016 bajo el mandato de Ada Colau. Pero el alcalde de Llucmajor, Jaume Tomàs, expresó su disgusto por el cambio. «Me gustaría ver cómo perdura el nombre de Llucmajor en la misma plaza a la que denomina desde hace tantos años”, al tiempo que lamentaba que el consistorio barcelonés adujera a la memoria histórica para justificar este cambio de nombre: “Una concejala de Barcelona -Janet Sanz- dijo que cambiarían los nombres franquistas, entre los cuales el de Llucmajor, para ponerle plaza de la República; no queremos que nos metan en el mismo saco que las calles con reminiscencias franquistas porque Llucmajor no tiene nada que ver con eso”, denunciaba. Sanz, entonces concejala de Nou Barris, aseguró que, «como la estatua de la República está situada en ese espacio, es lógico que también adopte el nombre, sin que esto suponga ningún agravio hacia Llucmajor».

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa