Un nuevo estudio conjunto por los investigadores Marcel Pagès, de la Universidad de Barcelona (UB), Andreu Termes, del Instituto Metròpoli, y Xavier Bonal, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), llevado a cabo en el marco del proyecto de investigación GENTRED, coordinado por la UAB, señala que la gentrificación se está extendiendo también a las escuelas, ya que cambia la composición social y la línea pedagógica.
Según los autores del estudio, la gentrificación escolar se produce cuando familias con altos niveles económicos y culturales entran en escuelas en las que históricamente se han escolarizado familias de clases populares o de origen extranjero, algo que ha provocado transformaciones en la cultura escolar. “La gentrificación escolar tiene una dimensión profundamente contradictoria. Puede generar riesgos evidentes de desplazamiento, colonización cultural y pérdida de centralidad de las familias más vulnerables dentro de la escuela. Pero también puede abrir oportunidades para reducir la segregación si se activan las políticas necesarias», en declaraciones recogidas por la ACN.
Los investigadores identificaron siete mecanismos para explicar esta gentrificación y alertan que este proceso de gentrificación no surge de una voluntad de exclusión, sino que son las familias y los centros los que generan estas segregaciones y desigualdades.
Los efectos de la gentrificación
Los autores del estudio destacan que los procesos gentrificadores pueden ser percibidos como efectos positivos como más recursos o mejora de la reputación de los centros, pero tienen una segunda cara en la que se oculta la marginación involuntaria de familias con menos capital cultural; la sobrerrepresentación de determinados perfiles sociales en los espacios de participación y la reclasificación simbólica de los centros educativos dentro de los mercados escolares locales. De hecho, los investigadores alertan que es necesaria una intervención pública para evitar que se perpetúen las desigualdades educativas ya existentes y solicitan que se incorpore la dimensión educativa a las políticas urbanas para evitar la existencia de estas desigualdades.

Según los autores de la investigación, las desigualdades urbanas y las desigualdades educativas se retroalimentan, un hecho por el cual solicitan que las estrategias para paliar el impacto de la gentrificación deben incorporar como requisito indispensable “la equidad educativa como principio rector de las políticas urbanas, y la justicia territorial como elemento constitutivo de las políticas educativas”.
