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La crisis del socavón de la L9 se alarga: seis fincas seguirán desalojadas
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La crisis del socavón de la L9, en el barrio de Sant Gervasi-la Bonanova, se alarga. De las ocho fincas desalojadas hace cerca de 10 días, solo en dos podrán volver los vecinos a partir del lunes. En el resto, los residentes tendrán que esperar un tiempo más, que la Generalitat no ha concretado. En una rueda de prensa celebrada este viernes al mediodía, la delegada del Gobierno en Barcelona, Pilar Díaz, ha dicho que las personas que podrán volver serán las de los edificios de la calle de Sant Gervasi de Cassoles, 56 y 58, donde hay 11 viviendas y cuatro locales. El resto de afectados tendrán que esperar a que se realicen las comprobaciones de seguridad necesarias. Según Díaz, lo más probable es que el retorno sea gradual.

Por otro lado, el director general de Infraestructuras de la Generalitat, Ramon Ramírez, ha informado que continúan las tareas de inyección de cemento en el socavón. Estos trabajos se alargarán algunas semanas, pero ha descartado que sean meses. El pasado día 14, la consejera de Territorio explicó que la posible causa del agujero podría haber sido que no se inyectó suficiente cemento y esto provocó el hundimiento en la pizzería Verona, de la calle de Teodora Lamadrid, 3, a primera hora de la mañana del 7 de julio. El accidente provocó el desalojo de ocho inmuebles: Teodora Lamadrid, 3 y 5; Rubinstein, 2, 4 y 6, y Sant Gervasi de Cassoles, 54, 56 y 58. Son 93 viviendas con unos 300 vecinos, decenas de los cuales viven desde entonces en hoteles.

Técnicos miden el estado de los edificios en la zona del socavón de la L9 / ACN

En el caso de los vecinos de Sant Gervasi de Cassoles, 54, uno de los inmuebles que se vaciaron el día 7 por la tarde, la Generalitat ha detallado que no se pudieron colocar los sensores que controlan los edificios y tendrán que esperar alrededor de una semana más.

Grietas antes del socavón

Por otro lado, el director general de Infraestructuras de la Generalitat, ha detallado que se han revisado 88 de los 93 pisos desalojados y no se han encontrado daños estructurales. Tal como ya informó el TOT Barcelona el 8 de julio, vecinos de la calle de Rubinstein, 6, denunciaron que les habían aparecido grietas días antes del socavón. El día del agujero, la Generalitat dijo que habían inspeccionado también fisuras en dos inmuebles de la calle de Sant Gervasi de Cassoles, uno de los cuales era un convento. En ambos casos, algunas de las grietas eran preexistentes al inicio de las obras y otras aún se estaban analizando. Este viernes, Ramírez ha subrayado que las grietas aparecidas pueden ser compatibles con movimientos menores o previos a las obras.

Horas antes, la consejera Paneque había comentado en Catalunya Ràdio que no le constaba que hubieran aparecido nuevas fisuras. También ha concretado que se trabaja con el Instituto Catalán de Finanzas (ICF) y la constructora para activar ayudas para los vecinos afectados, y se abrirán partidas económicas para que puedan atender los gastos «más perentorios». Durante la rueda de prensa, la delegada del Gobierno ha avanzado que el martes la Generalitat acordará en el Consejo Ejecutivo lanzar ayudas directas para los comerciantes afectados para que puedan afrontar gastos ordinarios, y también se activará un fondo de compensación para los vecinos que continúen desalojados.

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