La plaza de los Campeones es un rincón emblemático del barrio de la Villa Olímpica. Tras los juegos del 92, en este espacio, escondido en medio del parque del litoral, entre las calles de Arquitecte Sert y Salvador Espriu, se instalaron placas dedicadas a los medallistas. El espacio está degradado desde hace años, con los recuerdos olímpicos abandonados, robados o vandalizados. Es habitual que en la plaza de los Campeones haya algunas personas sin hogar, pero desde hace unos meses el lugar y sus alrededores están llenos de tiendas de campaña, sobre todo bajo la pérgola y la fuente donde se encuentra la escultura de Cobi, explica el presidente de la asociación de vecinos de la Villa Olímpica, Jordi Giró.

Estas personas, muchas de las cuales son hombres jóvenes de origen extranjero que no han logrado encontrar casa, sobreviven en tiendas. La situación no se limita a la Villa Olímpica y se extiende por muchos puntos del litoral barcelonés hasta Diagonal Mar. Este martes, el TOT Barcelona recorrió el frente marítimo entre el Hotel Arts y el parque de Diagonal Mar. Entre los barrios de la Villa Olímpica, el Poblenou y Diagonal Mar hay decenas de tiendas con grupos más grandes o más pequeños de personas. Algunos de los campamentos están escondidos entre los árboles de los parques del litoral. También hay cerca de la ronda del Litoral, en las playas, bajo los puentes de madera de la Villa Olímpica, al lado del skate park que está junto a la rambla del Poblenou y en el interior del parque de Diagonal Mar. Aunque este espacio se cierra por las noches, algunas personas entran a última hora y, cuando el personal de Parcs i Jardins clausura el recinto, montan las tiendas para pasar la noche y las desmontan por la mañana, relata la entidad vecinal del Movimiento Diagonal Mar. Algunas personas que sobreviven en el litoral cuelgan la ropa en los árboles para que se seque, cocinan como pueden y hacen fuego y se lavan en fuentes o pequeñas bañeras que llenan de agua. La situación es insalubre.

Cerca de 5.000 personas sin casa en Barcelona
Esta crónica relata lo que se ha visto en el litoral de Sant Martí de Barcelona, pero el problema de los asentamientos y del número de personas sin hogar en la capital de Cataluña va en aumento y está presente en muchos puntos de la ciudad. En conversación con el TOT Barcelona, la comisionada de Acción Social del Ayuntamiento, Sònia Fuertes, cifra en 2.218 las personas sin hogar en la ciudad el pasado mes de junio, de las cuales 385 pernoctan en el distrito de Sant Martí. El Ayuntamiento no considera un asentamiento una persona que vive en una tienda porque no es una estructura. “Se puede montar o desmontar. Una tienda no es un infravivienda”. Además, en junio, había 500 personas en asentamientos (303) y en locales con dinámica de asentamiento (197). En total, más de 2.700 ciudadanos dormían a la intemperie hace dos meses. El pasado diciembre, Arrels Fundació, una de las entidades más importantes en la atención a las personas sin hogar, había alertado del aumento del número de personas sin hogar en Barcelona, hasta las 1.982, un 43,2% más que un año antes, a partir del recuento que hicieron el 13 de diciembre. El incremento, por tanto, es constante.

Fuertes reconoce que ahora mismo hay “muchas tiendas” en el litoral barcelonés. Dice que muchas de estas personas se mueven habitualmente de un lugar a otro y sostiene que el abordaje es complejo. La voluntad de la persona para recibir ayuda social es muy importante. “Si no la hay, no se puede intervenir”. Por otro lado, no todos los sin hogar están en la misma situación. «Hay situaciones muy diversas: personas envejecidas, gente con adicciones, mujeres». Según Fuertes, en el espacio público “el equilibrio es difícil”, y recuerda que el fenómeno del sinhogarismo está presente en todas las grandes ciudades europeas.

51 millones anuales para atender a las personas sin hogar
El Ayuntamiento destina anualmente 51 millones de euros a atender a las personas sin hogar, es decir, a los ciudadanos que duermen en la calle. Pero las ayudas al sinhogarismo van más allá. «El sinhogarismo es un concepto más amplio», subraya Fuertes. Una parte importante de los recursos se destinan a evitar que personas en situación de vulnerabilidad pierdan la vivienda. Se trata, por ejemplo, de gente que está afectada por procesos de desahucio. También se ayuda a estos ciudadanos en la compra de electrodomésticos, para que puedan vivir dignamente.

Como se hace en el ámbito de la salud, Fuertes defiende una planificación de país en cuanto a las políticas sociales. “Requiere estrategias de país y de un liderazgo supramunicipal, y en el caso de Barcelona, con una visión metropolitana, como ya se hace en otras ciudades europeas.” Fuertes piensa que la futura ley del sinhogarismo debe servir para poner “racionalidad” en la asignación de los recursos y que esta se haga a partir del número de viviendas de un municipio.

Según el presidente de la asociación de vecinos de la Villa Olímpica, Jordi Giró, la presencia de asentamientos en el barrio se ha incrementado después de los desalojos de la Zona Franca, el parque de la estación del Norte y la Sagrera. “Los sacan de un lugar y se van a otro. Es un tema complejo que requiere soluciones sociales. La Generalitat y el Ayuntamiento deben afrontar la situación”, valora. Giró explica que este verano la Guardia Urbana ha actuado varias veces en la Villa Olímpica, por ejemplo bajo el McDonald’s de la ronda del Litoral y al final de la calle de Moscou. A pie de calle, algunos agentes aseguraron que en el litoral de Barcelona hay unas 250 tiendas -una cifra que Giró ve baja-, y que no se actúa hasta que el Ayuntamiento lo solicita. En cualquier caso, son decenas y decenas.

A la presencia de asentamientos en la ciudad se ha referido también este miércoles el síndico de agravios de Barcelona, David Bondia. El defensor de la ciudadanía ha hecho un llamamiento a suspender el desalojo de la calle Gran de la Sagrera, entre los números 18 y 30, hasta que se ofrezca una alternativa residencial adecuada para los 66 afectados, ya que los ofrecimientos se centran en espacios temporales de emergencia, como centros de primera acogida. Bondia alerta que una parte importante participa actualmente en procesos de inclusión social, seguimiento profesional y acompañamiento especializado relacionados con la salud, la educación, el asesoramiento jurídico o la inserción social. La institución alerta que un desalojo sin una alternativa adecuada podría interrumpir estos procesos y dificultar el acceso a los servicios esenciales y debilitar vínculos sociales y comunitarios consolidados a lo largo de los años.

El síndico pide una ley para erradicar el sinhogarismo
Más allá del caso de la Sagrera, el síndico considera que es necesario reforzar las políticas públicas de prevención y erradicación del sinhogarismo y de la exclusión residencial severa. La Sindicatura impulsa un proyecto piloto, bautizado como Plan Zero Calle, «que defiende que ninguna persona deba vivir en la calle y que apuesta por abordar las causas estructurales que originan las situaciones de sinhogarismo». La iniciativa plantea priorizar la acción municipal, implicar diferentes ámbitos de la administración, reforzar la colaboración entre administraciones, entidades sociales y agentes económicos, e incorporar una visión metropolitana. Al mismo tiempo, Bondia recuerda que es necesario avanzar en la aprobación de la ley para erradicar el sinhogarismo, que ya ha mencionado la comisionada de Acción Social, «que refuerce las obligaciones de las administraciones en materia de prevención, atención y garantía de derechos y dotarla de los recursos humanos, técnicos y presupuestarios necesarios para garantizar su aplicación efectiva». Según la Sindicatura, el caso de la Sagrera ejemplifica los retos que deberá afrontar esta futura norma en situaciones «donde convergen exclusión residencial cronificada, vulnerabilidad social y ausencia de alternativas residenciales suficientes».

