La escasa presencia del catalán prevista para la visita del Papa a Barcelona y otros puntos de Cataluña ha generado indignación, especialmente entre partidos y entidades independentistas y defensoras de la lengua. La presidenta del grupo parlamentario de Junts per Catalunya, Mònica Sales, ha enviado una carta al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, para reclamarle que interceda para defender el catalán en la bendición de la Sagrada Familia, una vez ha trascendido que la ceremonia de León XIV en la basílica el próximo 10 de junio relega la lengua a «una posición secundaria respecto al castellano». Asimismo, subraya que el hecho de que la bendición de la torre de Jesucristo sea íntegramente en castellano agrava la situación. Por ello, Sales insta a Illa a hacer «todas las gestiones necesarias» con la Conferencia Episcopal Española, con el cardenal Juan José Omella y con la misma Santa Sede para garantizar una presencia del catalán «adecuada al reconocimiento legal que tiene nuestra lengua».
Sales pide que tanto en la misa y la bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, como en el resto de actos oficiales de la visita, haya una presencia «adecuada» de catalán, y deja claro que la formación de Carles Puigdemont no pide «ninguna concesión, ni ningún favor». «Simplemente, estamos defendiendo nuestra lengua, como hace cualquier nación», argumenta. Por ello, considera que «el Gobierno debe ser ejemplar y el primero en actuar», sentencia. Por otro lado, la líder de Junts en la cámara catalana expone que la comparación con la visita de Benedicto XVI del año 2010 es inevitable y constata que «en lugar de avanzar hemos retrocedido».
Además, Mònica Sales también recuerda que la visita del papa León XIV coincide con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, una persona altamente «arraigada al país y a la identidad catalana», un hecho que, según apunta, aún hace «más doloroso ver cómo el catalán, lengua que defendía siempre el arquitecto de la luz, no tiene la presencia que se merece en la ceremonia«. De hecho, Gaudí fue detenido el 11 de septiembre de 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, por haber hablado en catalán a un policía. «La defensa del catalán se debe hacer cada día y en todas las situaciones, por supuesto, pero es evidente que una ocasión tan especial y con una audiencia potencial tan alta como es la visita del Santo Padre es un momento que se debe aprovechar para proyectar la lengua catalana, la lengua propia de Cataluña, por todo el mundo», concluye.

Críticas de ERC, Alhora y Plataforma por la Lengua
La decisión también ha sido criticada por la secretaria general de ERC y candidata a la alcaldía de Barcelona, Elisenda Alamany, que ha reclamado a las autoridades catalanas que trabajen para que el Papa «respete la sociedad que lo acogerá y su lengua». «Cataluña no es un escenario; es un país. Un país hecho de resistencias y luchas que han mantenido viva la lengua y cultura catalanas», ha añadido. El concejal republicano en la ciudad Jordi Castellana también ha reaccionado y ha expuesto que la visita del Papa «no puede suponer una nueva marginación para el catalán, lengua propia de nuestro país», y ha instado al Gobierno y al Ayuntamiento, así como a la Iglesia catalana, a «garantizar el uso del catalán en su visita». El concejal de Barcelona en Comú Pau Gonzàlez ha expuesto que cualquier acto en Barcelona debe «reconocer y poner en valor la lengua de la ciudad y del país, una lengua que une, hablada por más de 7 millones de personas.» «Ahora, si el alcalde practicara con el ejemplo, estaría en mejor disposición de pedirlo al Papa, al Tour o a quien sea…», ha añadido.
Por su parte, la vicepresidenta de Alhora, Júlia Ojeda, considera que, si el Departamento de Política Lingüística y el Comisariado de uso social del catalán de Barcelona no son capaces de hacer «prevalecer la lengua del país» en un evento como este, «tienen que dimitir todos». Ante la negativa del Arzobispado de Barcelona a poner señeras en la Sagrada Familia, cosa que ha denunciado Joan Maluquer, representante de la Liga Espiritual de la Madre de Dios de Montserrat, Ojeda ha dicho que «la voluntad de ocultar los símbolos nacionales del país durante la vista del Papa recuerda a la cruzada contra los independentistas en las Olimpiadas». «Antes les molestaban las esteladas, ahora el catalán y las señeras, la España socialista y episcopal cada día más cerca de Franco», ha sentenciado.
También ha intervenido en el debate el presidente de Plataforma por la Llengua, Òscar Escuder, que en los micrófonos de Catalunya Ràdio ha dicho que la decisión es «absolutamente intolerable, una burla, y un insulto a los catalanes». «Y, muy especialmente, a la memoria de Gaudí», ha añadido en referencia al episodio que vivió bajo la dictadura de Primo de Rivera.

