Marc Ros, vocalista y líder de la banda Sidonie, manifestó en una entrevista reciente a El Món, coincidiendo con su álbum Catalan Graffiti, que «cuando paseas por el barrio donde estamos ahora, que es Poblenou, la mayoría de la gente habla en inglés. Mucha gente, no quiero exagerar, pero mucha gente habla en inglés, y muchos restaurantes ni siquiera rotulan en español, y mucho menos en catalán». Una realidad que ha constatado Plataforma per la Llengua con el estudio «Llengua, torna a casa. Estudio de los efectos de la gentrificación sobre el catalán en el barrio del Poblenou, Barcelona«, que se ha presentado este jueves en la Fundació Carulla y concluye que el proceso de gentrificación que sufre el barrio del Poblenou se ha convertido en un fenómeno multidimensional que no solo expulsa vecinos, sino que tiene efectos «profundos» sobre la estructura social y lingüística de la zona.
Esta es la principal conclusión del estudio, el cual alerta que el catalán retrocede claramente en el espacio público en favor del español y, de manera cada vez más preocupante, del inglés, sobre todo en el ámbito comercial. El informe pone de manifiesto que la caída del catalán como lengua habitual se inscribe en un contexto de escalada de los precios de la vivienda y de transformación del tejido comercial del barrio. Este proceso viene acompañado por un «discurso hegemónico» digital e inmobiliario que proyecta el Poblenou como un lugar atractivo para consumidores internacionales, mientras que los residentes de toda la vida lo viven como una erosión irreversible de su identidad colectiva. Ante esto, la entidad pide respuestas integrales que tengan en cuenta simultáneamente las dinámicas urbanas, económicas y lingüísticas.
La radiografía del declive del catalán
Plataforma per la Llengua ha llegado a esta conclusión tras hacer una radiografía detallada de la realidad. Analizando los datos del distrito de Sant Martí, que incluye el Poblenou, el porcentaje de catalanohablantes habituales ha caído en picado en los últimos veinte años y ha pasado del 45% al 31,8%, alcanzando la cifra más baja de toda la serie histórica desde 1989. Esta pérdida, según la ONG del catalán, no se debe a una falta de transmisión entre padres e hijos, sino a una sustitución demográfica acelerada.

De hecho, el porcentaje de hablantes habituales de lenguas diferentes al catalán y al español en Sant Martí ha aumentado de un 1,7% al 10,2%, un crecimiento de 8,5 puntos que equivale a un aumento relativo de aproximadamente el 500%. En paralelo al declive del catalán y al incremento de hablantes de otras lenguas, el porcentaje que asegura que ni habla, ni entiende, ni escribe en catalán ha crecido hasta el 7,9% en el distrito (y un 8,7% en toda Barcelona), marcando un máximo histórico.
La asfixia de la vivienda y el perfil «expat»
El aumento de la población y la internacionalización de los vecinos que ha experimentado el Poblenou también han tenido un impacto significativo en la estructura residencial, acentuando particularmente la presión inmobiliaria que sufre el barrio. El estudio de la entidad que preside Òscar Escuder vincula el aumento de la población y la internacionalización de los vecinos con la presión inmobiliaria que sufre el barrio. El precio medio del alquiler por metro cuadrado en el Poblenou ha sufrido un incremento del 70,5% en poco más de una década, pasando de 10,58 euros por metro cuadrado en 2014 a 18,03 euros por metro cuadrado en 2025, y el precio de compraventa también se ha disparado de media hasta los 5.797 euros por metro cuadrado en 2025.
Este incremento de precios ha supuesto una barrera de acceso a la vivienda y ha provocado un cambio en los perfiles de los nuevos vecinos. Plataforma per la Llengua cita el portal Idealista para subrayar que la disponibilidad de alquiler residencial fijo se ha extinguido de facto. En este sentido, señala que en mayo de 2026, de 57 pisos de alquiler en el barrio, 46 eran de temporada y ninguno bajaba de los 1.200 euros mensuales. Además, el 35,8% de las viviendas vendidas en el Poblenou en el año 2025 fueron adquiridas por extranjeros, una tasa que duplica la media de Cataluña. Hoy día, el Poblenou es el barrio donde residen más personas nacidas en países con un PIB superior al catalán de todo el distrito (un 6,58%), casi al mismo nivel que la Vila de Gràcia (7,32%) o l’Eixample.

Un oasis para el inglés, un desierto para el catalán en el comercio
A pesar de la fuerte presencia del catalán en el paisaje lingüístico comercial más esencial y descriptivo del Poblenou, este cambio demográfico con un aumento de personas provenientes de otros países y continentes también se ha trasladado rápidamente al comercio. Allí donde había talleres, tejido asociativo obrero y tiendas tradicionales, se han instalado espacios de brunch, restaurantes de ramen, establecimientos de té y cafeterías de especialidad. Unos nuevos comercios que han borrado parte del legado del barrio y que, de rebote, han invisibilizado el catalán de las cartas, la rotulación y la atención oral en favor del inglés, lo que acelera la pérdida de espacios de uso para la lengua propia en las actividades más cotidianas.
Por ejemplo, el catalán presenta un descenso sostenido del 66% (2012) al 54% (2022) como lengua de rotulación informativa, aunque luego se recupera hasta el 62%, mientras que las otras lenguas, inicialmente ausentes en la rotulación informativa, aparecían en un 26% de los comercios en 2026. En cuanto a la lengua de saludo, el catalán disminuye de manera notable, pasando de aparecer en aproximadamente 1 de cada 3 interacciones en 2012 a 1 de cada 5 en 2022 y 2026, un declive que es compensado por un incremento del español. Finalmente, la lengua de disponibilidad –aquella en la que se responde tras una interacción en catalán– muestra que el español ha superado al catalán, que ha pasado del 69% en 2012 al 48% en 2026.
Las medidas regulatorias que propone Plataforma per la Llengua
Ante este escenario, la ONG del catalán propone fijarse en países que ya aplican medidas regulatorias. Por ejemplo, mencionan el caso de Gales, donde el gobierno actúa mediante una alta fiscalidad sobre las segundas residencias y la vivienda turística para proteger sus «áreas de alta densidad lingüística»; o el de Dinamarca, donde los ayuntamientos envían cartas de bienvenida y ofrecen cursos de integración lingüística obligatorios a los recién llegados cuando se empadronan. Entre las propuestas concretas que la entidad pone sobre la mesa para el Poblenou y el Ayuntamiento de Barcelona destacan la inclusión de cláusulas lingüísticas en licencias comerciales, políticas vinculadas al 22@ para que las multinacionales y los espacios de coworking ofrezcan formación de catalán, blindar el comercio de proximidad histórico y elaborar estudios de impacto lingüístico urbano.
