El Consejo de Ministros ha declarado este martes, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, Bien de Interés Cultural (BIC) –el máximo nivel de protección que establece la ley del Patrimonio Histórico– el mural cerámico de Joan Miró ubicado en la fachada de la Terminal 2B del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Con la elaboración de este gran mosaico, el autor cumplió la promesa hecha en 1968, cuando afirmó que Barcelona tendría “la gran obra que aún no le había ofrecido”.
El mural cerámico se ha categorizado como bien mueble después de que el Ministerio de Cultura iniciara en noviembre de 2025 el trámite del expediente para esta declaración. Es obra de Miró en colaboración con el ceramista Josep Llorens Artigas y fue un encargo del Ayuntamiento de Barcelona en 1968 coincidiendo con la ampliación de la infraestructura. El montaje de la obra se realizó en 1970 y duró seis meses. Se instalaron 60 placas diarias para cubrir los 500 metros de superficie del mural y se inauguró el 18 de marzo de 1971.
El mural mide 50 metros de ancho por 10 de altura y está compuesto por 4.865 azulejos esmaltados rectangulares dispuestos horizontalmente. Las grandes dimensiones de la obra y el material utilizado hacen que la pieza tenga un peso aproximado de 35 toneladas. Todas las placas se cocieron en un horno de tipo noborigama del taller de Llorens Artigas, un horno escalonado que produce resultados irregulares y desiguales en la superficie de las cerámicas. Esta característica se ve acentuada por los efectos de color y luz producto de la libertad en el esmaltado de Miró y Artigas. Fueron necesarias 464 hornadas para cocer las casi 5.000 piezas del mosaico.

La colaboración fructífera entre Miró y Llorens Artigas
Esta colaboración para el aeropuerto no fue el primer trabajo que Miró y Llorens Artigas hicieron juntos, de hecho, forma parte de la etapa de grandes murales cerámicos realizados por ambos artistas entre las décadas de 1940 y 1980. Otras obras en espacios públicos e instituciones internacionales se encuentran en la sede de la UNESCO en París (1957), la Universidad de Harvard (1960), el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York (1967), la Fundación Maeght de Saint-Paul-de-Vence (1968) o el Palacio de Congresos de Madrid (1968).
