El 7 de junio de 1926, Antoni Gaudí fue atropellado por un tranvía de la línea 30 en la Gran Via de les Corts Catalanes, entre las calles de Bailèn y Girona. El arquitecto de la Sagrada Família fue trasladado al Hospital de la Santa Creu, donde murió tres días después debido a la gravedad de las heridas. Este domingo, el Ayuntamiento instaló una placa en recuerdo de Gaudí al cumplirse un siglo del accidente.
Gaudí se dirigía a la iglesia de Sant Felip Neri para rezar y ver a su confesor, el sacerdote Agustí Mas i Folch. El aspecto descuidado que presentaba en el momento del accidente y el hecho de que no llevara documentación hicieron que en un primer momento se pensara que era una persona sin hogar.
Miles de personas dieron el último adiós al arquitecto
Un guardia civil detuvo un taxi que lo llevó hasta el Hospital de la Santa Creu. A consecuencia del atropello, el arquitecto quedó inconsciente. En el hospital, fue reconocido por el sacerdote de la Sagrada Família, Gil Parés i Vilasau. La gravedad de las heridas imposibilitó salvar la vida de Gaudí. El entierro tuvo lugar el 12 de junio. Miles de personas le dieron el último adiós. Al morir, Gaudí tenía setenta y tres años. Su cuerpo fue enterrado en la cripta de la Sagrada Família.

El homenaje a Gaudí, que fue presidido por el teniente de alcaldía y concejal del Eixample, Jordi Valls, es un reconocimiento a la figura de Gaudí «en su contexto humano y urbano», ha valorado el Ayuntamiento en un comunicado. También participaron el director general de Patrimonio de la Generalitat, Joaquim Borràs, y Galdric Santana, comisario del Año Gaudí.
El descubrimiento es un acto de reparación a la figura humana del arquitecto, un evento que coincide con un momento especial: tres días antes de que León XIV visite la basílica y se inaugure la torre de Jesús.

