Poco a poco se va aclarando el calendario para intentar cerrar la crisis abierta en la Federación de ERC de Barcelona tras la dimisión de 9 de los 13 miembros de la dirección permanente por discrepancias con la presidenta, Creu Camacho. La militancia elegirá la nueva dirección permanente en un congreso que se celebrará el 17 de abril, según ha adelantado El Periódico y ha confirmado la Agencia Catalana de Noticias (ACN). Así lo ha decidido la gestora que lidera la misma Camacho con el apoyo de los otros tres miembros de la dirección que no han dimitido. Antes, habrá un congreso previo, el 23 de diciembre, para ratificar la Comisión Electoral y a finales de febrero se harán las primarias para elegir al cabeza de lista en la capital catalana para las municipales de 2027.
Por lo tanto, la candidatura de los republicanos que tendrá que enfrentarse a Jaume Collboni dentro de menos de dos años se elegirá con la gestora al mando de la Federación, una situación que los dimisionarios han criticado con dureza porque, según dicen, el reglamento interno del partido estipula que el congreso para elegir una nueva dirección se debe celebrar en el plazo de un mes cuando se produce la dimisión de más de la mitad de la permanente, como es el caso. Así, la dirección provisional continuará al frente de la Federación de Barcelona hasta la celebración del congreso dentro de cinco meses.

Camacho, un giro de 180 grados en medio año
Camacho, que lideró la candidatura Dignitat Republicana que se impuso en las anteriores elecciones con un discurso muy duro contra Oriol Junqueras, ha sido muy criticada por los dimisionarios por dedicarse más a tejer complicidades con Calabria y a impulsar una “estrategia propia y no consensuada” con el equipo que a promover la regeneración que había prometido. Ella será la encargada de pilotar el proceso de renovación acompañada por Begoña Grau, Joan Miquel Saderra y Patrícia Sarrias, los otros tres miembros de la permanente que no se han ido. También forman parte las presidencias de los casales de distrito y representantes del Jovent Republicà, así como otros dirigentes de la ejecutiva nacional, que no se incorporan de forma orgánica, sino para ofrecer asesoramiento.
El aterrizaje de Camacho en la Federación de Barcelona ya fue bastante accidentado. Su candidatura prometió que, si ganaba, recuperaría la consulta a la militancia sobre el polémico preacuerdo para entrar al gobierno de Jaume Collboni en Barcelona. Pero poco después de acceder al cargo, Camacho y la dirección permanente llegaron a un acuerdo con Calabria para enterrar la consulta.
Los dimisionarios no aflojan las críticas
Los nueve miembros de la permanente que dimitieron la semana pasada han reprochado al partido que haya puesto al frente de la gestora al resto de miembros que no han dimitido. Consideran que la fórmula pactada es un «nuevo intento de aplazar y postergar la votación» que busca negar a la militancia el derecho de elegir democráticamente a sus representantes. De hecho, creen que la decisión de mantener a Camacho “confirma” la dinámica que les hizo dimitir, ya que apuntan que la Federación “ya hacía de gestora” de la dirección nacional que encabezan Junqueras y Alamany.

