Cuando todo estaba a punto para dar el empujón definitivo a la campaña, después de un jueves discreto, con tan solo una pequeña rueda de prensa y la pegada tradicional de carteles, ha saltado una noticia que ha incomodado la cúpula de Ciudadanos (Cs). Este viernes, un grupo crítico del partido ha manifestado que dejará la militancia. Entre otros, la actual regidora Noemí Martín, que en declaraciones al TOT Barcelona ha asegurado que ya no se siente de Cs y que encuentra «muy grave» enterarse por los medios que el partido la quería expulsar. La candidata Anna Grau, en cambio, ha asegurado en una comparecencia previa al acto que el partido «siempre ha tenido respeto» y ha recordado que se trata de gente «que no forma parte de la lista». Para pasar el mal trance, una cincuentena de personas han apoyado la candidata durante el acto de inicio de campaña de Ciudadanos
Cañas, telonero sin complejos
Una presentación austera, sin música pero con un fuerte aplauso, ha cedido el testimonio a los dos protagonistas de la tarde. El primero en intervenir, el eurodiputado Jordi Cañas, ha intentado dejar atrás las caras largas que se han visto durante la comparecencia con la prensa. Lo ha hehco con toda una serie de bromas desacomplejadas. El eurodiputado incluso ha soltado un lema alternativo: «La primera vez cuando vi el cartel leí ‘líbrate’. Pensé qué bueno, líbrate de Colau, de Trias… magnífico».
Las críticas, algunas muy vehementes, han estado muy repartidas. Ha habido de todo y para todos. «Trias, que no tuvo bastante con amargarnos una vez, ahora vuelve», ha dicho del exalcalde. Sobre Maragall, ha asegurado que «los socialistas lo echaron y ahora ERC también lo quiere hacer» i ha dejado ir que fue «asesor ranquista con Porcioles». Ha culpado Trias de la victoria de Colau y le ha criticado las supermanzanas a la alcaldesa. El primer aplauso ha sido para Collboni, cuando Cañas ha recordado que «hace 8 años que gobierna con Colau», obviando que durante el primer mandato solo formó parte del gobierno durante un año y medio. Y con la misma austeridad inicial ha desglosado el ideario naranja, desde los okupas hasta el bilingüismo, pasando por la «discriminación» a los autónomos.

«Algún día seré alcaldesa»
Las bromas han seguido con Anna Grau, que mirando su cartel ha asegurado que tiene «más autoridad que Albert Batlle», miembro de la lista socialista y actual regidor de seguridad. Hasta aquí sus bromas. Grau se ha puesto seria por habla de Barcelona. Desacomplejada ante su público más fiel, ha desgranado sus ideas, criticando la «hispanofobia de Colau» y pidiendo, en un discurso íntegramente en castellano, un Ayuntamiento bilingüe. Ha criticado que la línea L9 del metro no esté acabada y ha asegurado que «lo que no consiguió Jordi Pujol con Barcelona, lo ha conseguido la izquierda». También ha citado otros gobiernos del Estado para argumentar que Cs puede gestionar bien la ciudad y ha advertido que ha llegado para «resistir e insistir».
El reto de Grau ahora es convencer más allá de sus militantes, que han respondido al discurso de la candidata con gritos de ‘alcaldesa’. «Algún día pasará, no pararemos hasta conseguirlo», ha dicho. La gerundense les ha pedido centrarse en Cataluña antes de que mirar en otros territorios del Estado. Y sobre la ciudad, ha reprochado al consistorio su «asquerosa política de movilidad». «Hoy en día te juegas la vida, tanto si eres motorista como si eres ciclista, a quien los engañan aunque les hagan la pelota», ha dicho sobre el tema. Todo ello en un acto que ha servido para dejar claro que, a pesar de lo que piensa prácticamente todo el mundo, esta campaña «no va de salvar Ciudadanos, sino Barcelona».
