Las entidades vecinales del entorno de la Sagrada Familia han vuelto a alzar la voz contra los efectos de la masificación turística en el barrio y reclaman que la basílica asuma parte del costo de las medidas necesarias para reducir su impacto. En un comunicado conjunto, la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB), la Asociación Vecinal Sagrada Familia y la Asociación Vecinal Amigos del Paseo de Sant Joan denuncian que la situación continúa siendo “insostenible” a pesar de las actuaciones impulsadas hasta ahora. La reivindicación llega pocos días después de la visita del papa León XIV a Barcelona, un evento que situó nuevamente la basílica en el centro de la atención internacional. Los vecinos temen que el impacto mediático de la visita conlleve un nuevo incremento de visitantes y agrave aún más los problemas de convivencia que, aseguran, sufre el barrio desde hace años.
Colapsos permanentes
Las entidades recuerdan que el entorno de la Sagrada Familia fue declarado Espacio de Gran Afluencia (EGA), una figura que preveía medidas específicas para gestionar la presión turística. Sin embargo, consideran que los resultados han sido escasos. Según denuncian, el turismo se ha convertido en un fenómeno “permanente y fuera de control” que afecta directamente la movilidad, el uso del espacio público y la calidad de vida de los residentes. En este sentido, advierten de un “colapso” casi constante en las calles que rodean el templo, con aglomeraciones, problemas de circulación y una convivencia cada vez más complicada.

Uno de los focos principales de las quejas son los autocares turísticos. Las asociaciones aseguran que las operaciones de subida y bajada de pasajeros ocupan carriles de circulación y generan atascos habituales, razón por la cual proponen la construcción de una infraestructura subterránea específica para estos vehículos, que permitiría retirarlos de la superficie.
Problemas también en el metro
Los vecinos también alertan de la saturación continuada de la estación de metro de Sagrada Familia, especialmente en horas punta. Consideran que la capacidad actual de la infraestructura es insuficiente para absorber el volumen de visitantes y avisan de posibles situaciones de riesgo en los accesos y andenes. Ante este escenario, reclaman reforzar la vigilancia, mejorar el servicio de transporte público y estudiar nuevas entradas a la estación. Además, piden crear una mesa de trabajo estable con las administraciones para evaluar las medidas adoptadas y plantear nuevas.
«Corresponsabilidad» de la Sagrada Familia
Las entidades concluyen que la Sagrada Familia, como principal polo de atracción turística de la zona, debe asumir una “corresponsabilidad” en la financiación de las actuaciones destinadas a mitigar los efectos de la masificación. Según argumentan, sin medidas más contundentes el barrio continuará siendo el ejemplo de un modelo turístico que prioriza la afluencia de visitantes por encima del bienestar de los residentes.
