Barcelona vive un verano marcado por las diversas olas de calor que están azotando la ciudad. En este contexto, servicios como el Bicing se han tenido que adaptar para garantizar su actividad y evitar que esta pueda verse afectada por estos episodios de bochorno intenso y altas temperaturas. Los técnicos han detectado que las bicicletas eléctricas de la red -dos de cada tres- llegan a las estaciones después de su uso con las baterías a una temperatura muy elevada. Para evitar posibles riesgos, estos vehículos quedan temporalmente fuera de servicio hasta que se enfrían y se puede iniciar el proceso de recarga con normalidad.
Esta situación hace que en días con calor intenso se reduzca considerablemente la disponibilidad de bicis eléctricas, sobre todo en los momentos de la jornada con las temperaturas más altas. Con el objetivo de paliarlo, desde el Bicing han puesto en marcha un plan de actuación específico para mantener el máximo número de bicis disponibles durante los episodios de calor. En concreto, se han adaptado los parámetros de carga de las bicis para que el sistema responda mejor a las altas temperaturas y favorezca una recuperación más eficiente de las baterías.

Optimización, más recursos y redistribución de bicis para responder a la demanda
También se está revisando y optimizando los sistemas electrónicos de las estaciones para mejorar el proceso de carga y reducir las incidencias provocadas por el calor. Además, se están incrementando tanto el personal que forma parte de los equipos de inspección que trabajan en la vía pública como los recursos destinados a los talleres para acelerar la reparación de bicicletas y reducir el tiempo que están fuera de servicio. Todas estas medidas vienen acompañadas de un refuerzo de las operaciones logísticas para redistribuir bicicletas entre las diferentes estaciones de la red para que aquellas zonas con más demanda no se queden sin disponibilidad.


