El rompeolas de la bocana norte es uno de esos espacios del Puerto de Barcelona con acceso restringido y poco conocido por el ciudadano. Bajo un sol abrasador, este lugar ha sido este martes el escenario de la presentación de la primera gran instalación de unas estructuras pensadas para regenerar la vida marina en un entorno tan hostil como puede ser el recinto portuario. La iniciativa impulsada desde la Fundación BCN Port lleva por nombre RegenPorts y cuenta con la colaboración de la compañía Ocean Ecostructures, los responsables del diseño de las planchas verticales que hoy se han comenzado a colocar en las paredes interiores del muelle, entre los dos y los nueve metros de profundidad. La previsión es que en los cerca de 400 metros lineales de la bocana se coloquen una cincuentena de estas estructuras, que a finales de este junio ya podrían llegar a las 150 si tenemos en cuenta las pruebas piloto que hay repartidas por varios puntos de las instalaciones portuarias de la capital catalana.

«Hoy parece el inicio de algo, pero esto no deja de ser un punto de inflexión para un programa que comenzó hace casi tres años», ha señalado Miquel de la Mano, director técnico de la Fundación BCN Port. Durante este tiempo, el equipo involucrado ha impulsado diversas pruebas en espacios como el Muelle de Pescadores o el Maremàgnum para determinar qué puntos del recinto eran los más adecuados para colocar estas planchas. Finalmente, se ha optado por la bocana norte porque se trata de un lugar con un movimiento de aguas constante y con unas condiciones favorables para la recuperación de este ecosistema marino perdido con la actividad portuaria. «Hemos estudiado en qué zonas del Puerto podíamos desplegar estas estructuras y hemos visto que hay un potencial de entre cinco y siete hectáreas, el equivalente a cinco o siete veces el Camp Nou. Son espacios que hasta ahora no eran productivos, pero que podemos hacer que generen un valor«, ha remarcado de la Mano, que ya ha avanzado que el objetivo es conseguir escalar esta iniciativa para que más puertos se sumen al proyecto.

En la misma línea se ha pronunciado Dafne José Fernández, responsable de RegenPorts, que ha detallado que las estructuras que se están colocando en la bocana norte son las primeras que se han comercializado, es decir, que han sido financiadas por empresas, que obtienen a cambio beneficios fiscales como responsabilidad social corporativa. «Esto es la demostración de que la infraestructura portuaria puede ser mucho más que un espacio logístico y dar respuesta a la pérdida de biodiversidad», ha asegurado. Otra de las caras visibles de este proyecto es Albert Martínez, consultor de economía azul de la Fundación BCN Port, que ha apuntado que también se ha llegado a un acuerdo con Ciments Molins para colocar algunas de las planchas en el pequeño rompeolas que tienen en la misma bocana y que el objetivo es que estas actuaciones funcionen como corredores ecológicos, teniendo un impacto más allá de los puntos concretos donde se interviene. «Las pruebas piloto nos han permitido validar protocolos y hemos aprendido a seleccionar los espacios donde son compatibles este tipo de intervenciones en función de la luz que tienen, las corrientes que pasan o la actividad portuaria que se desarrolla», ha indicado.

Por su parte, Ignasi Ferrer, director general y fundador de Ocean Ecostructures, ha explicado que son una start-up nacida hace cinco años en Barcelona y dedicada a la renaturalización de cualquier infraestructura de acero o cemento ubicada en el mar. «Creamos estructuras únicas, geolocalizadas y que se pueden monitorizar, que se mimetizan con cualquier arrecife natural […] Pensamos que cualquier infraestructura que hasta ahora hemos visto como hostil para la naturaleza puede generar biodiversidad. Esto transformará el Puerto en un espacio proactivo, que respeta y construye para su entorno», ha afirmado.
Una nueva manera de entender el recinto portuario
La presentación de esta primera gran instalación ha contado con la presencia del presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, y de la comisionada de Promoción Económica, Comercio y Restauración del Ayuntamiento, Nadia Quevedo. Carbonell ha destacado que es una responsabilidad y una gran oportunidad liderar iniciativas de este tipo, invitando a otros recintos portuarios a tomar el ejemplo de las instalaciones de la capital catalana. «Con esta instalación a escala hacemos tangible una nueva forma de entender el Puerto, como un espacio con capacidad activa de regenerar el medio marino y donde su operativa y la vida natural pueden convivir», ha dicho. A su vez, Quevedo ha subrayado que proyectos como este consolidan la apuesta municipal por la economía azul y demuestran que la sostenibilidad y la competitividad pueden ir de la mano.


