El número de visitantes del mercado de la Boqueria va en descenso. Durante el primer semestre de 2026, el equipamiento recibió 11 millones de personas, una cifra que confirma la tendencia descendente iniciada en 2025, cuando el mercado cerró el año con 22,5 millones. Hace dos años, en 2024, los turistas y clientes que entraron a la Boqueria fueron unos 25 millones. Según la dirección de la Boqueria, la disminución se debe a una suma de factores, entre los que se encuentran las obras de la Rambla, que hacen que haya menos turistas en la zona.
La reforma de la Rambla comenzó en octubre de 2022 en el ámbito de Drassanes, pero fue el gobierno de Jaume Collboni quien aceleró la transformación, con 34 meses ininterrumpidos de trabajos desde la primavera de 2025 y un presupuesto de 55,6 euros. Está previsto que la obra se termine en febrero de 2027, ya que el fin de semana del 13 y 14 de ese mes se hará la inauguración.

78 sensores para controlar los movimientos de los visitantes
La Boqueria ya lleva años contabilizando los visitantes que tiene. Por ejemplo, este junio han sido más de 1,6 millones, y en mayo fueron cerca de dos millones, el máximo de 2026 hasta ahora. Pero, a finales del año pasado, el mercado instaló 78 sensores que controlan en tiempo real la afluencia y los movimientos de los visitantes dentro del recinto, con una tecnología desarrollada por la empresa TC Group Solutions.
El sistema permite analizar cómo se distribuyen los flujos dentro del mercado, identificar las zonas de mayor concentración, detectar patrones de comportamiento y comprender mejor la interacción entre las personas y el espacio. Según el presidente de los comerciantes, Jordi Mas, con estos aparatos se podrá gestionar mejor el mercado. “Pasamos de la intuición a la conciencia real”, apunta.
Una reforma integral
El mercado de la Boqueria está pendiente de una reforma integral, la mayor parte de la cual se ejecutará en el próximo mandato. Entre los trabajos que deberían comenzar en 2026 están la transformación de la isla central del pescado, las mejoras de la accesibilidad, la nueva distribución de los baños y el confort y el traslado de las oficinas a la planta baja. Más adelante, se sustituirá la cubierta de amianto, y se ejecutará el refuerzo de la estructura y la renovación de la fachada de la plaza de la Gardunya para abrir un nuevo acceso. En un futuro, se quiere garantizar que un 50% de los puestos sean de comercio tradicional, lo que significará que solo la mitad de la superficie total del mercado podrá vender productos elaborados.

