Las sirenas despertaron a muchos vecinos de la rambla de Cataluña la madrugada del 8 de febrero de 2024. Hasta siete dotaciones de los Bomberos de Barcelona se activaron para acudir al edificio que se alza imponente en el número 23 de este emblemático paseo de la capital catalana. El incendio que se había desarrollado pocos minutos después de las doce en el principal del inmueble estaba afectando la fachada posterior de este, que tenía unos postigos de madera que rápidamente fueron devorados por las llamas. Los efectivos de emergencias pudieron dar por extinguido el fuego al cabo de pocos minutos, pero su virulencia ya había hecho estragos en esta cara interior, prácticamente consumida y reducida a un esqueleto negro lleno de ceniza.
Aquesta matinada hem extingit un incendi en un habitatge de la rambla de Catalunya. El foc ha afectat la façana principal de l’edifici.
— Bombers Barcelona (@BCN_Bombers) February 8, 2024
Cap persona hi ha resultat ferida.
Hi han intervingut 7 dotacions de #BombersBCN, la @GUBBarcelona, el @semgencat i @mossos. pic.twitter.com/7lpH9bef6s
A pesar de la espectacularidad del suceso, no se vio demasiado afectado el interior del domicilio donde se originó el incendio. De hecho, una vez ventilado el espacio y ya sin humo, los Bomberos autorizaron el regreso de sus inquilinos, que pudieron pasar la noche allí. Tampoco hubo ninguna persona herida y los Mossos d’Esquadra asumieron la investigación del caso, que apuntaba a un fuego accidental. Como el resto de las cinco plantas de la finca son oficinas, no se tuvo que evacuar a nadie más, dado que a esas horas de la madrugada estaban completamente vacías. Aunque solo quedó en un susto, los hechos sí que tuvieron un amplio eco mediático porque el edificio afectado es una joya arquitectónica protegida como Bien Cultural de Interés Local (BCIL).

De un indiano menorquín al grupo Balañá
Se trata de la llamada Casa Jaume Moysi, obra del arquitecto Manuel Comas Thos y erigida entre 1893 y 1895. El inmueble de cinco pisos destaca por su estilo ecléctico y por la magnífica tribuna de la planta noble, construida con estructura metálica y vidrio y con cubierta semicilíndrica de escamas de cerámica vidriada. También es digno de mención el largo vestíbulo presidido por grandes ménsulas de madera oscura ornamentada que desemboca en un ascensor de la compañía Cardellach, hecho a partir de madera de caoba cubana y que, a pesar de instalarse en el año 1902, está en un estado de conservación extraordinario.
El promotor de la construcción de la finca y la persona que le da nombre es el indiano menorquín Jaume Moysi Femenías, que se casó en 1869 con una cubana originaria de la zona de Matanzas, Francisca Palacio, con quien tuvo seis hijos. De Moysi no tenemos mucha información, pero, gracias a una investigación de la historiadora del arte Beli Artigas, sabemos que era un gran aficionado a la vela y que su velero ganó la regata Copa de Sitges de 1906. El testimonio de uno de los últimos porteros del edificio Alejandro García Sáez –recogido por la Fundación para la Difusión del Patrimonio Monumental Catalán– nos permite conocer que una de las hijas del primer propietario, Cecilia Moysi, vivió toda su vida en el inmueble y que hasta cuatro miembros de la misma saga se encargaron a lo largo de los años de la portería hasta que el último se jubiló hace ya unos años.

Sobre la actual distribución de la casa, sabemos que hasta hace no mucho había una familia viviendo en el principal y tres despachos de abogados con diferentes especialidades y una consulta de medicina tradicional oriental en los pisos superiores. Su propietario es el grupo Balañá, que también gestiona en los bajos y el sótano de la finca el Teatre Club Coliseum.

Secuelas ocultas al transeúnte
Un poco más de dos años después del incendio, la Casa Jaume Moysi resiste aparentemente sin secuelas. La fachada principal presentaba hasta hace un tiempo algunas rejas que cubrían los balcones, como indicando que estaban pendientes de una reforma, pero, el resto de la piel exterior visible desde la rambla de Cataluña, lucía inalterada. La sobriedad de la apariencia exterior se mantiene en el interior del vestíbulo. Ahora bien, hay una parte del edificio donde aún son patentes las heridas que dejaron las llamas aquella madrugada del 8 de febrero de 2024. Los efectos del fuego solo se pueden ver en la fachada interior del inmueble, la que se vio más afectada por el incendio. Una buena opción para comprobar la magnitud de estos daños es observar la finca desde la terraza del Hotel Praktik, ubicado en el número 27 de la rambla de Cataluña y antigua Casa Climent Asols, un edificio centenario también de estilo ecléctico y protegido como BCIL.

Desde este espacio se puede ver como tanto el principal como las plantas inmediatamente superiores están completamente peladas, luciendo un color entre el blanco y el crema, con los revestimientos de las ventanas de un color gris oscuro, herencia del efecto del fuego y el humo. Estas secuelas son evidentes sobre todo en la comparación con el inmueble que se encuentra pared con pared, originalmente de un estilo y tonalidades prácticamente calcados, pero donde aún se conserva la madera original, de manera que presenta una apariencia más oscura. El edificio en cuestión fue promovido por Margarida Blanch i Romaní, que a principios del 1900 pidió permiso para levantar la finca, encargo que terminó en manos del arquitecto Antoni Serra Pujals. Volviendo a la Casa Jaume Moysi, por ahora nada parece indicar el inminente inicio de una rehabilitación de la finca que le devuelva el esplendor perdido desde hace más de dos años a causa del incendio.


