La estación de Francia perderá próximamente sus vestigios supervivientes más antiguos. Tal como adelantaba el TOT Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona -como propietario del terreno- ha iniciado el proceso para contratar a la compañía que se encargará de la demolición de la aduana centenaria, donde llegaban los migrantes que arribaban a la ciudad en tren y un espacio que la policía fronteriza compartía con la Guardia Urbana. La catalogación patrimonial del edificio como bien de interés documental y su condición de último exponente superviviente de los inicios de la infraestructura ferroviaria -data de 1926– no han logrado que el consistorio optara por salvarlo de la piqueta. Para justificar la demolición, la administración argumenta que el conjunto se encontraría fuera de ordenación porque está calificado como un espacio destinado a la red viaria básica, una etiqueta que protege ciertos trazados para garantizar la movilidad general y la accesibilidad.
El caso de este pequeño edificio triangular se discutirá en el próximo Pleno del Ayuntamiento que se celebrará el viernes. Ante la complicada situación del inmueble y su inminente demolición, Barcelona En Comú presentará un ruego solicitando que se reconsidere la demolición. En concreto, el concejal Jordi Rabassa indicará en su petición dirigida al alcalde Jaume Collboni que se estudie el caso, dado que las obras de la nueva Biblioteca Pública del Estado no afectan al edificio. De hecho, los planos y renders del despacho Nitidus Arquitectes de Josep Maria Miró hechos públicos años atrás siempre se ajustaban al perímetro de las instalaciones centenarias e incluso dejaban un cierto margen entre el nuevo equipamiento y la antigua aduana, que está integrada en la valla que delimita el recinto original de la estación por el paseo de la Circunvalación.

«Dada la desaparición reciente de varios edificios patrimoniales ferroviarios de la ciudad, pedimos que el gobierno reconsidere la demolición de la antigua Aduana, vestigio del patrimonio ferroviario de Barcelona, y que la mantenga tal como contempla el proyecto ejecutivo de la nueva biblioteca provincial», se apunta en el ruego de Barcelona En Comú, que también solicita poder tener acceso al informe patrimonial que justifica la demolición de la antigua aduana.
Introducción de un altillo y últimos años de actividad
Es importante recordar que a mediados del siglo XX se construyó un altillo en la parte del edificio que se utilizaba como dependencias policiales, una configuración de planta baja y primer piso que aún se mantiene hoy en día. Esta sería la primera de las diversas reformas interiores que ha sufrido el espacio, que en su trayectoria más reciente ha acogido las oficinas de varios servicios municipales.


