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Barcelona recuperará una joya de Domènech i Montaner cerrada hace una década

La Casa Lleó Morera del paseo de Gracia reabrirá como «equipamiento cultural de carácter museístico», según consta en la documentación pública del proyecto que el TOT Barcelona ha podido consultar. El edificio de Lluís Domènech i Montaner lleva una década cerrado -con algún momento puntual y excepcional que ha abierto- por problemas de accesibilidad y ahora mismo no se puede visitar. Pero en un futuro se podrá volver a entrar. Este medio avanzó el pasado noviembre que el Ayuntamiento había aprobado inicialmente, en comisión de gobierno, el Plan Especial Integral (PEI) para el desarrollo de los usos de la Casa Lleó Morera. A la espera de que se finalice la tramitación pendiente, con la aprobación por parte del plenario, la finca modernista se someterá a una reforma. Se realizarán mejoras en elementos patrimoniales y «se adecuará el inmueble a los requisitos de accesibilidad y de seguridad contra incendios», dice el estudio histórico y de patrimonio de la empresa Actium de mayo de 2023, vinculado a la aprobación inicial.

Según ha podido saber el TOT, la apertura no será en 2026. Por el momento, no se puede poner una fecha concreta en el calendario, pero aún tardará, ya que todavía se tiene que hacer el proyecto museístico. La Casa Lleó Morera es propiedad de Núñez i Navarro y el deseo del expresidente del Barça, Josep Lluís Núñez, era que el edificio se pudiera visitar. Junto con la Casa Batlló y la Casa Amatller, forma la Manzana de la Discordia, con tres referentes del modernismo en la misma acera del paseo de Gracia. La Casa Lleó Morera está declarada bien cultural de interés local.

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Fachada de la Casa Lleó Morera, en junio de 2025 / Jordi Play

Fuentes municipales concretan que, por ahora, no se sabe cuándo se votará el PEI de la Casa Lleó Morera en la Comisión de Urbanismo y, posteriormente, en el plenario. Dependerá, en gran parte, de si se presentan alegaciones a la propuesta, ahora mismo en fase de exposición pública, desde el 2 de enero, cuando se publicó el plan en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona (BOPB). El Ayuntamiento también confirma que el PEI al que se ha dado luz verde «posibilita» el cambio de uso del edificio y que este sea cultural. El TOT se ha dirigido también a Núñez i Navarro, que ha declinado hacer declaraciones.

Un conflicto que se ha prolongado una década

La aprobación inicial desbloquea un conflicto que la constructora mantenía con el Ayuntamiento y la Generalitat por la accesibilidad del edificio y que tiene su origen en los ocho escalones patrimoniales entre la calle y el ascensor que no garantizaban la accesibilidad universal. La documentación consultada menciona que el cierre del edificio se produjo por el «no ajuste a la normativa de accesibilidad y seguridad vigente entonces», en referencia a 2016. Hasta el 30 de octubre de 2025, cuando se aprobó inicialmente el proyecto, las diferentes propuestas presentadas por Núñez i Navarro habían sido rechazadas por la comisión de gobierno. Sin ir más lejos, así ocurrió el 23 de enero del año pasado y tres meses después, el 29 de mayo, el mismo órgano municipal mantuvo la suspensión.

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Las escaleras de la discordia, en la Casa Lleó Morera del paseo de Gracia, el pasado junio / Jordi Play

«Una rampa desmontable puntual»

El plan descarta que se instale un elevador porque puede afectar los mosaicos y los escalones. Para salvar las ocho escaleras hasta el vestíbulo, la intervención se concentrará «en puntos de anclaje de pequeño diámetro sobre pisadas de mármol y en la colocación de platinas con una lámina interpuesta desmontable que presenta un impacto visual acotado», dice el estudio consultado. Esta instalación, portátil, se superpondrá a la escalera y permitirá que las personas con sillas de ruedas puedan acceder al edificio con seguridad. Y en cuanto al acceso desde la calle, se plantea «una rampa desmontable puntual», ya que la rampa fija tendría una incidencia frente al vestíbulo y en el conjunto de la fachada.

Las actuaciones también prevén tocar el ascensor, «con criterios de mínima intervención, manteniendo la composición y reversibilidad…», y bajo «el marco normativo de accesibilidad aplicable a los bienes protegidos». El documento también especifica las medidas contra incendios, que «mejoran el comportamiento al fuego sin intervenir sobre los elementos decorativos de valor más alto y manteniendo la lectura de los espacios comunes protegidos», la renovación del sistema de climatización, aprovechando trazados existentes (chimeneas, fachada posterior), y cambios en la iluminación basada en soportes no anclados a elementos decorativos y en puntos LED puntuales, siempre con «soluciones desmontables y trazados que minimizan las afectaciones».

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Turistas frente a la Casa Lleó Morera, de Lluís Domènech i Montaner, en el paseo de Gracia / Jordi Play

Las intenciones son que el piso principal y las tres plantas superiores se destinen a espacio museístico, y que el ático tenga un uso mixto de espacio museístico y uso administrativo. En el mismo edificio, a pie de calle, con un contrato de alquiler indefinido, hay desde los años 40 una tienda de la firma Loewe, que también ocupa el sótano.

Núñez i Navarro, propietario desde hace 20 años

Núñez i Navarro es propietario de la finca modernista desde hace dos décadas. Desde entonces, la Casa Lleó Morera solo ha abierto temporalmente y también ha funcionado como oficinas. En 2014, en tiempos del alcalde Xavier Trias, Núñez i Navarro recibió una licencia provisional. En dos años y medio, visitaron el edificio unas 60.000 personas. En 2016, ya con Ada Colau al frente de la ciudad, la autorización fue revocada por los problemas de accesibilidad. Posteriormente, reabrió para el 48 Open House de 2023 y las entradas se agotaron en poco tiempo.

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Turistas en las puertas de la Casa Lleó y Morera, frente a la tienda de Loewe / Jordi Play

El origen de la Casa Lleó Morera es un inmueble construido en 1864. «Los terrenos fueron comprados por Joan Mumbrú i Bordas y su esposa Lluïsa Sagristà i Figueras a la Sociedad Fomento del Ensanche de Barcelona, una de las sociedades promotoras del Eixample», explica el documento consultado. En 1860, se había aprobado el Plan Cerdà y las primeras fincas se levantaron hasta 1869. En 1894, Antoni Morera i Bussó adquirió la finca del paseo de Gracia a los herederos de Joan Mumbrú. El encargo de reforma a Domènech i Montaner lo hizo en 1902 Francesca Morera, sobrina de Antoni Morera, que heredó la propiedad cuando su tío murió. Tras la defunción de Francesca Morera, la casa pasó a manos de su hijo, Albert Lleó Morera, que continuó la remodelación. La finca lleva su nombre.

De las figuras de Eusebi Arnau a ‘La dida de l’infant rei’

Domènech i Montaner añadió al inmueble un piso y un templete en la parte superior. De la fachada, destacan las figuras femeninas del escultor Eusebi Arnau. Y en el interior, ya en el piso principal, «los arcos y pasos de puerta tienen esculpidos relieves espectaculares. Uno de ellos es el relato de la canción de cuna La dida de l’infant rei, un homenaje al hijo de los propietarios que murió de bebé», explica el sitio web de Patrimonio de la Generalitat. Por otro lado, los dos salones más grandes concentran buena parte del trabajo artesanal, con ocho paneles de mosaicos y relieves de porcelana que describen escenas campestres con personajes de la familia. Los muebles y arrimaderos que había en estas salas se conservan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Y la fachada posterior incluye unos vitrales de un valor ornamental bastante importante. Además de Eusebi Arnau, otros artistas que participaron en la decoración de la Casa Lleó Morera fueron Lluís Bru, Mario Maragliano, Antoni Rigalt, Antoni Serra, Gaspar Homar, Josep Pey y Alfons Juyol.

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Un detalle de la fachada de la Casa Lleó Morera, en el paseo de Gracia / Jordi Play

La finca perteneció a la familia Lleó Morera hasta principios de los años 40. En 1943, la finca fue comprada por la Sociedad Mercantil Bilbao, una compañía de seguros. El arquitecto Raimon Duran i Reynals realizó una reforma importante de la planta baja, con la excepción del vestíbulo, que supuso la pérdida de diferentes elementos modernistas y fue donde terminó instalándose la firma Loewe. En 1983, el edificio pasó a manos de la Mutualidad General de Previsión Social de la Abogacía de Madrid, que también realizó una remodelación de la finca, en este caso por parte de los arquitectos Òscar Tusquets y Carles Bassó. En 1998, el inmueble fue adquirido por el grupo Planeta, que ubicó allí, entre otros espacios, la sede de la Fundación José Manuel Lara. Cuando pasó a manos de Núñez i Navarro, en 2005, la constructora realizó en los años siguientes una intervención integral en la fachada posterior, «con la reposición de los vitrales; actuaciones en el patio posterior, con la recuperación de la caseta del lavadero, del pavimento y del esgrafiado del tabique pluvial; la reparación de los mosaicos de los espacios comunes, y la restauración del interior», subraya el documento del estudio histórico y de patrimonio.

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