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Un planeamiento mal hecho deja decenas de pisos de Verdum y las Roquetes sin ascensor

En 2015, el Ayuntamiento de Barcelona impulsó un Plan de Mejora Urbana (PMU) para las Roquetes y Verdum, dos barrios de Nou Barris. El objetivo era claro: poner ascensores en muchos edificios que no los tienen y con una población envejecida. Una década después, la realidad es muy diferente. En la gran mayoría de fincas incluidas en el PMU -81, con 338 viviendas-, el elevador no se ha colocado. Se da la circunstancia de que en unas cincuenta de las propiedades, con 182 viviendas, el ascensor no se puede instalar porque el planeamiento -el PMU- está mal hecho. Quien lo explica es Sergi Avilés, especialista en accesibilidad y representante de varias comunidades afectadas. Puede parecer surrealista, pero cuando se hizo el PMU se tomaron mal las medidas y en el momento de poner el ascensor “nos encontramos que faltan metros”. Este hecho supone que, como el PMU dice un número de metros y la licencia que se pide para instalar el aparato otro, el Ayuntamiento no da los permisos. En total, los vecinos afectados pueden ser unos 2.000.

El PMU divide los 81 edificios en tres clasificaciones diferentes -A, B y C-, según la tipología de los ascensores. El B es el que afecta a los inmuebles en los cuales el ascensor se debe instalar en la fachada con balcones y se tomaron las medidas mal, tal como se puede ver en la imagen inferior. Esta tipología incluye 51 edificios con 190 viviendas. Solo en una finca, en la calle de Josep Solé i Barberà, 4, el Ayuntamiento dio permiso para poner el ascensor. Lo hizo después de cinco años de lucha -entre 2017 y 2022- por parte de la comunidad de vecinos y que el consistorio aceptara un recurso de alzada. Avilés pensaba que este caso supondría un «precedente» y facilitaría la tramitación para los 50 bloques restantes (con 182 pisos), pero no ha sido así.

Edificio de Josep Solé i Barberà, con el ascensor exterior instalado / Jordi Play

Faltan tres metros

Frente a este edificio en el cual se ha instalado el ascensor, Avilés explica al TOT Barcelona que la diferencia entre lo que dice el PMU y la realidad es de tres metros. “El planeamiento habla de 5,30 metros de ancho, pero en realidad se necesitan 8,30, tres más. Si no, no hay espacio para entrar”, dice, con toda la documentación del PMU en la mano. En el edificio de Josep Solé i Barberà, 4, el ascensor se ha construido con los 8,30 metros de ancho que son necesarios. Otras fincas pendientes en las cuales se deben poner ascensores como estos están en las calles de Góngora, Simancas, Almagro, Almansa, Marín o la Vía Favència.

ERC ha pedido una revisión “urgente” del PMU de las Roquetes y el Verdum. En declaraciones a este medio, la concejala Eva Baró ha planteado revisar “urgentemente” el planeamiento y readaptarlo “a la realidad edificatoria existente para garantizar que las soluciones sean técnicamente viables y económicamente asumibles”. Según Baró, el PMU ha quedado “obsoleto” respecto a la realidad construida y la normativa actual. Muchos edificios no encajan con las soluciones dibujadas en el planeamiento. En algunos casos, “los ascensores no se pueden poner, tal como dice el plan, y en otros se deben buscar soluciones técnicamente complejas y económicamente inasumibles”. “Es una cuestión de justicia urbana y de sentido común… No estamos hablando solo de urbanismo. Hay personas mayores que no pueden salir de casa. Son vecinos atrapados en su propia vivienda”, sentencia Baró. En opinión de Avilés, para hacer las obras no es necesaria una revisión del PMU, sino corregir el error de medidas, como ha quedado patente con la finca de Josep Solé i Barberà.

Edificios de Roquetes sin ascensores por un planeamiento mal hecho / Jordi Play

Baró denuncia que hay comunidades de vecinos que tienen concedidas subvenciones y no pueden ejecutar las obras porque no tienen el permiso del Ayuntamiento. Este hecho es muy importante porque la ayuda les puede caducar. De media, la instalación de uno de estos ascensores cuesta unos 200.000 euros. Las subvenciones cubren el 60% del proyecto. Las otorga la Agencia de la Vivienda de Cataluña de la Generalitat. En algún edificio, caso de la calle de Góngora, 19 (en el Verdum), la subvención les caducó y tuvieron que volver a solicitarla. «Ahora disponen de seis meses para comenzar las obras», desvela Avilés. Fuentes vecinales de esta finca subrayan las muchas dificultades que tienen para hablar con el Ayuntamiento, más allá de algunas reuniones públicas. En este inmueble, de las personas que viven en las ocho viviendas hay tres o cuatro con problemas de movilidad reducida y otras son mayores, lo cual hace totalmente necesario que dispongan de ascensor. Las fuentes consultadas de la finca han pedido ser citadas sin su nombre.

Vecinos pasean entre los edificios en los cuales se deben instalar ascensores / Jordi Play

La presidencia de la comunidad de la calle de Simancas, 83, que también ha pedido anonimato, explica que han aprobado en junta en febrero de 2026 colocar un ascensor en la finca, pero aún no han solicitado la subvención. En los últimos meses, los residentes del inmueble se han enterado de la existencia del PMU, «tocando puertas» para obtener información y pedir presupuestos para la instalación. «He echado de menos un acompañamiento al inicio por parte del Ayuntamiento. Me preguntaba por qué en Roquetes había tantos edificios sin ascensor», dicen desde la presidencia de la finca, que exige una solución «diligente» y en «un plazo corto» a un problema municipal que se arrastra desde 2015. También defiende colocar el ascensor, no solo porque hay personas mayores, sino porque supondrá una mejora sustancial y cualitativa para el barrio, con balcones en las fachadas.

El gobierno revisará el PMU, pero será el mandato siguiente

Los republicanos presentaron un ruego en la comisión de Urbanismo del martes para pedir la revisión urgente del PMU. La teniente de alcaldía de Urbanismo, Laia Bonet, respondió que el distrito de Nou Barris tiene “la voluntad” de trabajar en la revisión del planeamiento para adecuarlo mejor a las condiciones actuales, tanto desde un punto de vista técnico como normativo. No obstante, Bonet valoró que la tramitación no puede ser inmediata “sin poner en riesgo la calidad del procedimiento”. El ejecutivo espera disponer de una propuesta lo antes posible, pero “previsiblemente” no será este mandato, que termina dentro de un año y poco más. Bonet sí se comprometió a trabajar para encontrar “las mejores fórmulas posibles dentro del marco normativo vigente”, para que las comunidades que tienen concedidas ayudas no se vean perjudicadas.

El ascensor instalado en la calle de Artesania, 110, en la misma fachada, pero sin balcones / Jordi Subirana

El planeamiento prevé otras tipologías de ascensor más allá de la B, que es aquella en la cual los elevadores van a la fachada con balcones y que, en el caso de los barrios de Verdum y las Roquetes, afecta a 51 fincas y 190 viviendas. Los ascensores de tipología A -colocados en fachada sin balcones- se deben poner en 23 inmuebles con 92 pisos. Pero, según Avilés, solo se han instalado en dos fincas, en las calles de Almansa, 55, y Artesania, 110. En estos casos, el PMU planteaba que los ascensores fueran hasta cada medio rellano y después que los vecinos subieran medio piso hasta su casa. “En las dos fincas en las que se ha podido poner lo hemos podido modificar y que el ascensor haga el recorrido sin tener que bajar a medio rellano”. Finalmente, los ascensores de tipología C -siete fincas y 56 viviendas- no presentan dificultades técnicas, ya que el edificio permite que los elevadores se puedan poner en el interior.

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