El nuevo Centro Deportivo Municipal (CEM) de Sant Andreu-la Sagrera lleva meses terminado, pero no abre sus puertas. En plena tercera ola de calor, con la ciudad con temperaturas de más de 30 grados, los vecinos de este barrio del distrito de Sant Andreu y otros puntos de la capital catalana, no pueden disfrutar de la piscina descubierta que las instalaciones disponen. El hecho de que el equipamiento no haya levantado las persianas se debe a que la licitación inicial fue impugnada por la Asociación de Clubes de Natación de Cataluña (ACNC) y el Tribunal Catalán de Contratos del Sector Público (TCCSP) invalidó el concurso. Fuentes municipales han dicho al TOT Barcelona que la interposición del recurso obligó a “reiniciar el proceso”, aunque el Ayuntamiento no ha facilitado cuándo el espacio podrá abrir.

Desde el servicio de prensa del gobierno de Jaume Collboni, se limitan a decir que en estos momentos, “se está finalizando la formalización de la adjudicación del contrato de gestión del equipamiento”. La gestión del nuevo CEM, situado en la calle de Bonaventura Gispert 37-47, la asumirá la empresa Ágora Meeting Sport Place, recoge 2playbook. Según figura en el informe jurídico de la licitación, al que ha tenido acceso el TOT, el valor estimado del contrato es de 43,4 millones de euros por quince años. El contrato prevé que Ágora Meeting Sport Place tenga una bonificación del IVA durante los quince años de duración.

Inicialmente, el Tribunal Catalán de Contratos del Sector Público detuvo la licitación del Ayuntamiento y, posteriormente, la anuló. Lo hizo después de declarar «no válido el estudio de viabilidad económica que sustenta toda la concesión». El Institut Barcelona Esports (IBE) del Ayuntamiento de Barcelona se vio obligado a rehacer el plan de viabilidad y corregir los pliegos que deben regir la concesión del CEM Sant Andreu-la Sagrera. Tras un nuevo concurso, Ágora ha resultado ganador. El Club Natació Sant Andreu renunció a participar en la licitación para evitar poner en riesgo la viabilidad económica de la entidad. El Sant Andreu gestiona la piscina del CEM Sant Andreu, que el Ayuntamiento tenía previsto cerrar cuando se hubiera cubierto la que hay en el nuevo CEM de Sant Andreu-la Sagrera, en unos seis años, pero finalmente se mantendrá hasta que se haya construido el CEM Casernes.
Unos 12,6 millones de presupuesto
Con una superficie de cerca de 4.000 metros cuadrados, el CEM dispone de dos piscinas descubiertas (una pequeña), un solárium de más de 1.000 m², tres salas de actividades, una sala de musculación, una sala de ciclismo indoor, dos pistas de pádel, un espacio de encuentro con bar y servicios comunes, y un área verde de casi 500 m². El presupuesto de construcción ha sido de 12,6 millones de euros.
«Un calendario realista de apertura», dice Junts
Diversos grupos municipales han cargado contra el ejecutivo socialista por la tardanza en poner en funcionamiento el equipamiento. Desde Junts per Barcelona, la consejera-portavoz de Sant Andreu, Ximena Gadea, considera que el aplazamiento de la apertura de la piscina del CEM de la Sagrera es “una nueva decepción para el vecindario”. Gadea sostiene que se trata “de un equipamiento largamente reivindicado e imprescindible para un barrio que ha experimentado un fuerte crecimiento demográfico” y denuncia la falta de información que se ha dado a la ciudadanía. «Los vecinos y vecinas merecen saber qué ha pasado, qué responsabilidades hay y, sobre todo, cuándo podrán disponer finalmente de este equipamiento». Desde Junts, se exige “máxima transparencia, un calendario realista de apertura y el compromiso firme de que no se producirán nuevos retrasos”. El partido que en el consistorio preside Jordi Martí Galbis ha presentado un ruego en el que reclama la apertura de la piscina del CEM, “con la máxima urgencia posible”, para garantizar “que una infraestructura pública ya finalizada responda sin más demora a las necesidades reales y actuales del vecindario”.

«Un olvido insoportable», valora Barcelona en Comú
También Barcelona en Comú pone sobre la mesa la necesidad de que la piscina descubierta del CEM abra, “para dar respuesta a la situación de calor extremo que sufrimos”, subraya en un ruego que se presentará este martes en la comisión de Derechos Sociales, Cultura y Deportes. En respuesta al TOT, la concejala Carol Recio recuerda que las instalaciones fueron una reivindicación del barrio que Ada Colau asumió cuando era alcaldesa. “En este mandato ya debería estar en marcha, pero, una vez más, el gobierno de la nada de Collboni aún no la ha puesto en funcionamiento”. Recio, número dos de la lista a la alcaldía que encabezará Gerardo Pisarello, cree que «está centrado en los grandes eventos», mientras «los barrios de la ciudad sufren un olvido insoportable”. “La mejor prueba está en situaciones como la que vive la Sagrera. Los grandes eventos para posicionar a Barcelona como destino turístico siempre van por la vía rápida, en cambio, los barrios de clase trabajadora nunca son prioridad para Collboni”, destaca Recio. Barcelona en Comú ya lleva días recogiendo firmas reclamando la apertura de la piscina.
«Mala gestión del gobierno», sostiene ERC
A juicio de ERC, el hecho de que el CEM aún no haya abierto no es por falta de inversión, sino “por una mala gestión del gobierno municipal”, afirma la concejala republicana y presidenta del distrito de Sant Andreu, Rosa Suriñach. “El vecindario no puede seguir pagando las consecuencias de errores administrativos mientras se quedan sin un equipamiento público esencial”. “Es incomprensible que, en pleno verano y con episodios de calor extremo, el nuevo Centro Deportivo Municipal de la Sagrera continúe cerrado. En días de riesgo por el calor, disponer de espacios con agua no es un lujo, sino una necesidad para proteger la salud de la ciudadanía. El barrio lleva demasiados años esperando recuperar una piscina que se le prometió y que debía estar en funcionamiento”, subraya Suriñach. «Exigimos que el Ayuntamiento desbloquee inmediatamente la situación y ponga en marcha el centro deportivo lo antes posible. La Sagrera merece los mismos servicios y la misma capacidad de respuesta que cualquier otro barrio de Barcelona».

