Dos décadas después, el Narcís Sala ha podido volver a celebrar un ascenso en casa. El mismo ascenso que se le escapó el año pasado en una eliminatoria cruel contra el Rayo Majadahonda. La UE Sant Andreu, entonces entrenada por Xavi Molist, fue superior a los madrileños, pero la fragilidad defensiva condenó las aspiraciones de un club renovado con la llegada del empresario japonés Taito Susuki. Un año después, el regreso al banquillo de Natxo González –partícipe del último ascenso en el Narcís Sala, todavía bajo la presidencia de Joan Gaspart– ha transformado al Sant Andreu en el equipo ambicioso y dominador que anhela la propiedad; ha superado las dudas del inicio de temporada y, empujado este domingo por 6.500 almas en el Narcís Sala, ha certificado el salto a Primera RFEF con una victoria contra el Reus (2-1).
Los jugadores cuadribarrados han superado justamente la baja del entrenador Natxo González, que se recupera de un infarto, y han vuelto a ser el equipo líder del segundo tramo de la temporada. El mismo equipo que ha llegado a encadenar nueve victorias seguidas. El equipo falló en el primer match ball, la semana pasada en el campo del filial del Valencia (derrotado por 3-0), pero ha disipado dudas contra un Reus que se jugaba estar en el play-off de ascenso. “Este domingo intentaremos que sea el día, pero este equipo se ha ganado el derecho de cometer algún error”, defendía el segundo entrenador andreuense durante la previa del partido. Sus jugadores lo han enmendado con dos goles en la segunda. Mañana habrá fiesta en las calles del Palomar.
🦍 ¡Un gol que puede convertirse en histórico! pic.twitter.com/No8Xf3nTIJ
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Salto de calidad
El ascenso a Primera RFEF es el primer gran paso de la nueva propiedad, que quiere llevar al Sant Andreu al fútbol profesional. Profesionalizando el club, la plantilla y las instalaciones, pero también reforzando el aspecto social de la entidad. En solo dos años, los cuadribarrados han duplicado su masa social y se confía en que la victoria de este domingo sea un nuevo revulsivo para superar los 5.500 socios de este año. La próxima temporada, además, volverá a haber derbi contra el CE Europa, que ahora juega en Can Dragó. Eso sí, solo si los escapulados –bien instalados en zona de play-off– no ascienden a la Segunda División.
OH, SANT ANDREU! 💛❤️ pic.twitter.com/DtCouYt32L
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El ascenso matemático pasa ahora la pelota al tejado del Ayuntamiento, que volverá a sufrir el mismo lío del verano pasado en el Nou Sardenya (Gràcia), pero ahora en el Narcís Sala. La RFEF obliga a jugar sobre césped natural, entre otros factores, y habría que invertir cerca de medio millón para adaptar el espacio a los nuevos requisitos.
Toda la presión recae en el Ayuntamiento, propietario del estadio, que podría reubicar al Sant Andreu en Can Dragó; una decisión tanto práctica como arriesgada, sobre todo teniendo en cuenta que los más de 5.000 socios andreuenses no caben en las 3.000 butacas que hay en el campo de Nou Barris. La concejala de Sant Andreu, Marta Villanueva, ha pedido esperar a conocer exactamente la normativa del año próximo antes de tomar una decisión, a pesar de que la RFEF se ha mostrado inflexible en todos los casos.
